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Octubre 2019 – Noticias y Novedades
Biografía de Roberto Helbling

Cientifico, montañista y esquiador profesional, fue el segundo suizo en ascender el Aconcagua, compañero de cordada del doctor Federico Reichert

Por José Herminio Hernández. Montañista, Coronel (RE)


Restauración Fotográfica:
Centro Cultural Argentino de Montaña, Natalia Fernández Juárez


Nació en Rapperswil, (St Gallen), una comuna suiza del cantón de Berna, situada en el distrito administrativo del Seeland, el 14 de octubre de 1874, hijo de Conrad Helbling, de profesión farmacéutico y de María Elisa Eugenia Leuti.

Roberto Helbling


Hijo de una antigua familia de estirpe; conocido por sus amigos como Hilbo, especialmente le decía así, su compañero de cordada el doctor Federico Reichert. Luego de cumplir el bachillerato, su fascinación por el mundo de las montañas, le hizo cautivar el universo de la geología eligiendo dicha profesión y estudiando la misma en la Universidad de Berna, en el semestre del invierno de 1894/1895, y posteriormente, en el Eidgen.

Estudió también, en el Polytechnikum de Zürich, con el famoso profesor Albert Heim. Para completar su formación como ingeniero en minas debió cursar varios semestres en el extranjero, los cuales los complementó en la Universidad Técnica de Aquisgrán y en la Escuela de Minas de Berlín.

Durante esta etapa incorporó además, los fundamentos necesarios, relativos a las diferentes técnicas de medición. A su regreso a suiza, se doctoró en la Universidad de Basilea, en el año 1902, con un estudio sobre yacimientos de Mena, en la región de Unterwallis.

En síntesis podemos decir que realizó sus estudios en Berna, Zúrich, Lausana, Aachen, Basilea, Eidgen y Berlín, logrando graduarse como geólogo, ingeniero en minas, topógrafo, geodesta y cartógrafo.

Se doctoró en filosofía y llegó al grado de coronel del Arma de Infantería. El doctor Andreas Schellenberger, nos comentaba que: En aquel decenio durante el cambio de siglo, aun no eran los logros científicos que impulsaron el conocimiento del joven geólogo, sino sus impresionantes hazañas de montaña. Como entusiasta alpinista, en el año 1896, se contaba entre los cofundadores del Akademische Alpen-Club Zürich, cuyas siglas son AACZ. Era la época de los Führerlosen, es decir, los escaladores sin guía, además, era el comienzo del desarrollo de las actividades en los Alpes invernales con esquíes. A la edad de 30 años, ya tenía no menos de 477 cumbres, en su mayoría sin guía. Unas 30 primeras ascensiones fueron registradas en su haber, en los Alpes suizos.

Robert Helbling, el topógrafo Suizo que subió el Aconcagua en una sola etapa sin llevar agua y cruzó solo
el ventisquero río Plomo en dos días y dos noches ininterrumpidas


Su trayectoria como montañista

Exitoso alpinista y esquiador profesional, participó en algunas temporadas en la copa del mundo. La Haute Route es el nombre de una travesía alpina internacional, que se puede hacer a pie y/o esquiando, y que va, a través de los Alpes Peninos, desde Chamonix, en Francia hasta Zermatt, en Suiza.

Fue conocida desde mitad del siglo XIX, primeramente como ruta de verano a pie. Fue realizada por primera vez por miembros del Alpine Club del Reino Unido, en el año 1861. La ruta se realiza en 12 días caminando o en 7 días esquiando. Se recorre 180 kilómetros entre el Monte Blanco (Chamonix) y el Cervino (Zermatt).

Dado que la ruta inicialmente la hacían miembros de un club inglés, recibió el nombre The High Level Route. Sin embargo se tradujo al francés y se la denominó Haute Route, desde que se realizó con esquís por primera vez, y se hizo en el año 1903.

El francés Michel Payot, dirigió el primer grupo que hizo la ruta en invierno. Un mes después, le siguieron Roberto Helbling y Federico Reichert, que desconocían que les habían tomado la delantera, el grupo mencionado.

Esta fue la primera actividad que se describe en la vida de Roberto Helbling, en la que participaron juntos estos dos grandes de la ciencia y de los deportes de montaña, desconociéndose exactamente la fecha exacta en que se conocieron y empezaron su amistad que se prolongó por muchos años, tanto en el Viejo como en el Nuevo Continente, en donde compartieron gran cantidad de actividades de montaña.

Roberto Helbling, este mismo año participó de una expedición al Cáucaso, que dirigió Willy Rickmer-Rickmers, considerado el apóstol del deporte del esquí, quien envió una circular invitando a participar en una expedición a mediados del verano del Hemisferio Norte al Cáucaso, con el propósito de alcanzar la cumbre virgen del Uschba, denominado el Matterhorn caucásico, entre sus integrantes estuvieron, Roberto Helbling y Federico Reichert.

El 16 de julio de 1903, ascendió Roberto Helbling, junto a la comitiva, el Laila, de 4.010 metros SNM.; según datos obtenidos por Federico Reichert, su primera ascensión había sido realizada por el inglés Douglas William Freschfield, junto a Powell, el italiano Sella y el alemán Merzbacher. Procedentes de la cresta meridional, el 19 de julio de 1903, coronaron la cima del Dongusorum, de 4.460 metros SNM., siendo la cordada conformada, además de Roberto Helbling, por Weber y Federico Reichert.

En Los Alpes en 1899


Luego, tras veintinueve horas de ascensión entre la subida y el regreso, lograron la cumbre del Tschatuin-tau, de 4.636 metros SNM., el 23 de julio de 1903, integrando la cordada Reichert, Weber y Helbling.

Posteriormente, a las 19,50 horas, del 26 de julio de 1903, lograron ascender la cumbre Meridional del Uschba, de 4.698 metros SNM., aproximadamente, considerado hasta ese entonces una de la cimas más difíciles de la Tierra; luego de cuarenta horas con cincuenta minutos, desde la salida hasta el regreso, lograron la hazaña, con la cordada integrada por Weber, Reichert, Schulze, Schuster y Roberto Helbling, nuestro biografiado.

El primer escalamiento al Schechildi-tau, de 4.326 metros SNM., se realizó luego de treinta largas horas de marcha, coronando la cima, Helbling junto a Reichert, Weber y Schulze, el 2 de agosto de 1903.

En el año 1904, mientras viajaba desde Alemania hacia Génova, el joven matrimonio,  Federico Reichert y Anna Bade, en el tren rápido de San Gotardo, que debía llevarlos hasta el puerto de Génova, para embarcarse para el Nuevo Continente, más precisamente hacia Argentina, hizo un alto en Göschen, donde descendió Federico Reichert, a degustar una copa de vino, cuando ingresó al bar, descubrió la presencia casual de su amigo suizo Roberto Helbling, el propio Federico, decía: ¡Cabe suponer cómo terminó aquel encuentro! Culminó con una profecía de mi parte, por la cual muy pronto habríamos de volver a vernos en la Argentina y nuestras excursiones alpinas y caucásicas se extenderían hasta abarcar las cumbres de los Andes.

Luego de algunos meses y ya instalado Reichert, en Buenos Aires y trabajando para este país, en una oportunidad viajando en tren desde Salta a Buenos Aires, se encontró en el tren, con un empresario alemán, oriundo de Fráncfort, el señor Luis Löwenthal, a quien le interesaban mucho la explotación de minas y que después, fue el creador de la empresa petrolera Astra. Que mejor seguir con la propias expresiones de Federico Reichert, esta entrevista: Dicho caballero escuchaba atentamente mis relatos de mi expedición por el Norte Argentino, y lo que más me pareció interesarle fue mi descripción de la comarca minera de San Antonio de los Cobres; acabó por confesarme que andaba buscando minas que valieran la pena y añadió que pensaba fundar en Buenos Aires, un sindicato para emprender la explotación. Deseaba saber si yo conocía a algún ingeniero de minas, que quisiera y estuviera en condiciones de venir a la Argentina. Inmediatamente, le recomendé a mi amigo Roberto Helbling, como elemento de primera calidad. Aquella indicación hecha a Löwenthal, dio en el blanco, ya que pocos meses después, Roberto Helbling, desembarcaba en suelo argentino para emprender la tarea.

A la izquierda Roberto Helbling y a la derecha, Federico Reichert. 1906


En Argentina

Entre los años 1905-1912, Roberto Helbling, llevó a cabo la investigación geológica de los Andes, en el límite entre Argentina-Chile, y ascendió el Aconcagua y los picos Nevado del Juncal, Cuerno, Doris, León Blanco, Nevado del Plomo y fue autor de numerosas publicaciones y cartografía geológica entre ellas las más importante la de la zona del Juncal y Tupungato y la publicación de numerosos artículos de sus trabajos en revistas de montañismo (lamentablemente en lengua germana, las cuales, no fueron conocidas en Argentina).

La primera incursión en las montañas argentinas, la efectuó junto a su amigo Federico Reichert, cuando intentaron al menos la aproximación hacia el gigante norteño del Llullaillaco, lamentablemente, por razones de tiempo debió regresar Helbling, dado que ya había comenzado sus tareas en la mina Concordia, cuya altitud estaba a 4.200 metros; habían iniciado sus primeros periplos por las montañas andinas y compartieron la primera travesía en mulas hacia la zona limítrofe donde se ubica el coloso norteño.

Con la experiencia del año 1905, Federico Reichert, ya había tomado los tiempos y los lugares reconocidos para efectuar otro intento para él, el segundo, al Coloso de América y esta vez acompañado de su amigo y compañero de cordada Roberto Helbling.

Como dijera el mismo Federico, cuando acepto la propuesta Roberto: La compañía de Helbling, era un presagio de buen éxito, como lo fue siempre; además, yo ya había explorado a fondo el terreno, recurriendo a cuantas fuentes de información me fueron accesibles, finalmente, la partida se fijó para los primeros días de enero, que eran los más propicios. ¿Cómo no iba dar por descontado el éxito y cómo no iba parecerme que el triunfo se alcanzaría bajo el signo de optimismo? En realidad, llevábamos una gran ventaja, por el hecho de conocer las condiciones locales y saber cuál era la ruta más favorable; estábamos enterados de que cuatro semanas antes de nuestra llegada a Puente del Inca, la expedición de Mr. Wedgwood, llegada de Newcastle, bajo la dirección del guía suizo, Kaufmann, estuvo maniobrando por espacio de un mes en las faldas del monte y finalmente, se vio obligado a regresar.

Nosotros podíamos medir el tiempo con precisión; sabíamos muy bien que distancias debían ser recorridas en un tiempo previamente determinado, para alcanzar la meta en un lapso fabulosamente corto. Iniciamos la excursión instalándonos en el hotel de las fuentes termales de Puente del Inca.

Roberto Helbling, realizando mediciones en la Cordillera de los Andes


El Aconcagua

Con respecto a este intento y coronación al Aconcagua,en el año 1906, la cordada de los amigos Roberto Helbling y Federico Reichert, que ya habían compartida tantas actividades de montaña, era tal su conocimiento entre ambos, que con mirarse ya sabían lo que quería uno o el otro.

Partieron el 28 de enero; dos días después, durante el ascenso, Reichert, se descompuso y se vio obligado a regresar al vivac que habían armado a 5.300 metros, no se había adaptado todavía a la altura, raro en él, dado que tenía una vasta experiencia y había subido para esa fecha algunos Seismiles de la Argentina…

Helbling, continuó solo el ascenso y retornó al refugio un día después, empuñando como testimonio de su llegada a la cima, una piqueta fundida por un rayo, que había dejado en la cumbre más alta de América, Stuart Vines, miembro de la expedición de Fitz Gerald, el 13 de febrero de 1897.

El tercer ascenso al Aconcagua, realizado en solitario por Roberto Helbling, nos lo relata en el libro de Orlando Mario Punzi, Valentín Ugarte y Mario De Biasey, nos decía: Es la mañana del 28 de enero de 1906. Un arreo de mulas avanzaba por el valle del río Horcones desde Puente del Inca, con rumbo al Aconcagua. Reichert, que reincidía en su empresa, era quien comandaba la nueva faena. Venía animoso y decidido.

No era para menos, contaba con su fracasado intento de 1905, y le acompañaba su amigo dilecto de la montaña, Roberto Helbling, que poco tiempo antes había llegado a la Argentina, contratado a instancias del propio Federico Reichert, por el Ministerio de Agricultura.

Stuart Vines, segundo conquistador del Aconcagua


En el silencio del panorama imponente, quizás fluían en la mente del bravo alemán, las viejas añoranzas de sus largas aventuras por los dispares escenarios de las montañas europeas, en especial las del abrupto Cáucaso Central, donde junto a Helbling, acometió las más difíciles exploraciones.

Ya no estaba solo, pues, en el camino de la extraordinaria batalla.  En ese momento Helbling, marchaba a su lado. Con él había viajado por los yacimientos puneños de Atacama, y había recorrido los solares y las anchas cuestas andinas del Norte.

Ahora cristalizaba un sueño largamente soñado: el Aconcagua, distinto del Cáucaso, diferente a los Alpes, superior a todo lo conocido, con la suprema atracción de su cumbre imbatible.

Así comenzó la ascensión que coronó exitosamente el dificil macizo por tercera vez, en la esforzada cronología del andinismo.

El sabio concretó su vasto programa de reconocimientos del sector aconcagüino. Así lo relataba él mismo, en su obra “La exploración de la Alta Cordillera de Mendoza”.

Vasto programa, como se veía. Colosal empresa, cuyo alcance rebasaba la sencillez de la palabra. Y he aquí que como etapa inicial de tal campaña, le veíamos al frente de su pequeña fuerza, en esta propicia mañana del 28 de enero.

La expedición hizo noche en Confluencia. Al día siguiente se empleó para alcanzar, a pie, Plaza de Mulas, en la hoya del ventisquero de Horcones Superior. Los escritores del libro Historia del Aconcagua, expresaban su opinión sobre este tramo y decían: Primer error: el terreno permite que el tramo realizado se cubra a lomo; la caminata, pues, desgasta prematuramente energías que más arriba serán tan necesarias, cuando la pendiente y la altura castiguen con mayor rigor.

Reichert, comprendió entonces la real importancia del esfuerzo, y en base a los dictados de su lejana experiencia, decidió, de común acuerdo con Helbling, encarar el escalamiento desde el campamento base de Plaza de Mulas, en una sola etapa, a lomo, mientras la topografía de la zona lo permitiera.

El día 30, con cargas livianas, es decir, lo indispensable para el descanso nocturno, retomaron la dirección del macizo, desde las orillas del glaciar por la cuesta de los acarreos.  Fueron dejados por los arrieros y fueron los dos hombres solos los que quedaron solos para la lucha, siendo conducido el ganado nuevamente hasta Confluencia.

La superación del escollo, de suelo blando y disgregado, demoró tres largas horas de empinamiento, los andinistas suben alentados por la cercana presencia de rocas firmes, que parecían emerger al alcance de la mano, al término del cruce.

Monte Aconcagua entre 1890 y 1923. Foto: www.commons.wikimedia.org


Al pie de la alta formación rocosa, Reichert, recuerda el emplazamiento de su campamento de altura, del año anterior, en la pintoresca terraza que limita la pendiente de escombros, a los 5.500 metros altura. Un bajo muro rojizo, más arriba, atrajo al grupo con sus propicias características de refugio. Conocían, acaso, que ya Zurbriggen y Vines, acamparon allí: era el conocido vivac de las rocas coloradas (Nido de Cóndores).

Eran las 16,00 horas, y los hombres resolvieron descansar hasta la medianoche. El frío era intenso. Empero el cielo estaba despejado y el ambiente calmo. Era menester, entonces, forzar el camino de la cima, y así lo hicieron y así lo hicieron, con decidida acción. Por ello, luego de un pesado sueño, las 03,00 de la madrugada los vio en marcha rumbo a la monótona pendiente de escombros que descendía de la brecha ubicada entre las dos cumbres.

En plena faena, a aproximadamente, 6.000 metros, repentinamente, Reichert, sufrió una imprevista indisposición de la que no pudo reponerse. Regresó apenado al campamento de las rocas coloradas, a fin de postergar la ascensión para el día siguiente. entre tanto, Helbling, acompañado por las condiciones climáticas favorables, continuó la marcha penosamente.

La hora fue avanzando, la luz se fue debilitando y por fin el solitario viajero, duramente fatigado por la impar travesía, descubre de pronto la piqueta dejada por Stuart Vines.

Ha arribado a la cima del Coloso. Son las 18,00 horas del 31 de enero de 1906.

Solemne instante de muda emoción, en medio del escenario inenarrable, aquel en que el luchador recoge de la pirca de piedras el preciado trofeo. Recordemos que la piqueta fue dejada por Vines, el 13 de febrero de 1897, llevando grabada su nombre en el mango, desgraciadamente había sido deteriorada por un rayo, el cual había fundido los extremos de la misma, actualmente, este trofeo se encuentra en el museo del Club Alpino de Zürich.

Mientras Roberto Helbling, trepaba los postreros metros finales, a favor de su estrella, el sabio Federico Reichert, aguardaba con angustia los acontecimientos.

Estaba solo en el vivac alto, acometido por el desgarramiento físico y moral de su interminable puja con la montaña.

Ante un azul purísimo, el vértice de América horada los altos cielos cordilleranos. El andinista esperaba. Transcurrió el día, en la paz de los inmensos ámbitos del Aconcagua. Cayeron las sombras.

Valle del Aconcagua entre 1855-1924, Mendoza. Foto: Colección de Frank and Frances Carpenter, www.loc.gov


La medianoche acudió al religioso silencio del paisaje, y a tiempo que la inquietud carcomía el ánimo del vencido, el leve aire de la montaña, le traía ruidos familiares, ruidos, voces: era el intrépido Roberto Helbling, que regresaba.

Eran las 03,30 horas, cuando los dos hombres, en el refugio alto de su carpa, celebraron el cordial abrazo del éxito de la ascensión y acompañando su júbilo con la cena frugal, en que se consumió el resto de los víveres. Horas más tarde regresaron al campamento base.

El día 2 de febrero, en el campamento base, a las 10,00 horas, Reichert, se despidió de su antiguo compañero de aventuras, a quien estrecho la mano, lleno de optimistas presagios. Ira luego, solo, a encarar por tercera vez el colosal ascenso.

Roberto Helbling, hizo cumbre, la tarde del 31 de enero de 1906, la tercera coronación del Coloso. Pero más en detalle damos paso a la descripción hecha por el propio Federico Reichert, de su libro “En la Cima de las Montañas y de la Vida”, decía: el 28 de enero, a las 12, estábamos sentados en la montura y partimos para el cercano valle de Horcones, que va a desembocar en la base del Aconcagua. Nos seguían tres bestias de carga; un peón dirigía la tropilla. Los restos de un alud en ese lugar en esta época del año forman casi siempre un puente, de él nos servimos para cruzar el río Horcones. Después, seguimos su curso turbulento y a las cuatro de la tarde llegamos al ramal de la parte posterior del valle de Horcones. Allí preparamos un campamento provisional bajo las rocas para pasar la noche. El 29 de enero, gracias a la buena voluntad de los peones, los animales estuvieron listos para reanudar la marcha en las primeras horas de la madrugada. Cabalgando siempre a lo largo de los lindes derechos del valle, muy cerca de la falda Occidental del Aconcagua. Apareció ante nuestra vista a eso del mediodía, la lengua del ventisquero posterior de Horcones y con ella, la corona de las bellas montañas nevadas que forman del final de la vega. A partir de aquel punto, nuestro máximo interés estribaba en que las mulas llevaran las diversas piezas del material, por sobre la lengua del ventisquero hasta el borde, la gran cuenca de neviza que cierra el fondo del valle de Horcones. Tras haber logrado trasponer un desierto campo de nieve con penitentes, forzamos aquella entrada y alcanzamos los lindes del círculo de ventisqueros coronado por el cerro Cuerno, donde plantamos nuestro campamento principal.

Campamento en Plaza de Mulas a 4230 mts. Expedicion al Aconcagua de 1946

Valle de Horcones superior del Aconcagua


El 30 de enero, desde aquel campamento, seguimos mi ruta del año anterior, pasando por pendientes de grava libre de nieve; pero lo hicimos con muy poco equipo. A decir verdad, teníamos el propósito de establecer un campamento de altura, aunque por poco tiempo porque teníamos el propósito de efectuar la ascensión de una sola vez, si las condiciones lo permitían. Instalamos el vivac a una altura de 5.300 metros. Los cangrejos en conserva que yo había vomitado el año anterior, constituían un hito en aquel lugar, con gran asombro de Helbling, que ignoraba de donde pudieran haber llegado semejantes restos. El 31 de enero, nos alejamos de aquel vivac de altura a las tres de la mañana, atravesamos las aburridísimas pendientes de escombros del flaco Sudoeste y penetramos por la pendiente Noroeste, por la que continuamos ascendiendo. Durante aquella exploración me vi obligado por razón de hallarme indispuesto, a regresar al vivac, en tanto que Helbling, continuó solo el ascenso. En mi refugio tuve que esperar el regreso de Helbling. A las tres de la madrugada siguiente o sea tras veinticuatro horas de la salida anterior, reapareció Helbling, empuñando, a guisa de trofeo y como documentación de su presencia en la cumbre, una piqueta fundida por un rayo, que dejara en el lugar Stuart Vines, el miembro de la expedición de Fitz Gerald, en la cima más alta del Aconcagua, el 13 de febrero de 1897. (Dicha piqueta se conserva hoy en el Museo de Alpinismo, en Zürich). Helbling, había llegado a la cumbre a la siete de la tarde del 31 de enero, lo que equivale a decir que, necesito dieciséis horas para superar los mil seiscientos metros de altura que lo separaban del vivac. En total, la ascensión desde Inca duró menos de tres días completos, entre la ida y la vuelta.

Helbling, pese al esfuerzo y desgaste que le produjo el ascenso, pudo hacer algunas consideraciones sobre la estructura geológica del cerro Aconcagua, en su reporte indicó que el cerro no era un volcán.

No es muy bueno y es raro al mismo tiempo el informe que realizó luego de este ascenso el entonces, agregado comercial de la Embajada Imperial Alemana ante el gobierno Argentino, el doctor Karl Theodor Stöpel, informe éste cuya adquisición la realizó el andinista chileno-germano Gunther Jullich, en un remate de libros en la ciudad de Buenos Aires, cuyo contenido en síntesis, menciona de la critica la actitud poco caballeresca del suizo, doctor Roberto Helbling, quien realizó la tercera ascensión del Aconcagua, alabando la afabilidad del doctor Federico Reichert, que no alcanzó la cima por apunamiento y temporal creciente en el cerro. Copia del informe, enviado al suscripto por el doctor Evelio Echevarría Caselli.

Indudablemente, no sé en qué se basó esta crítica e informe, siendo que el no estuvo en el lugar de los hechos y menos hubo nunca una crítica por parte del afectado Roberto Helbling, si lo podríamos decir así, todo lo contrario, Federico Reichert, siempre tuvo alabanzas y buenos recuerdos sobre Roberto Helbling.

En los siguientes dos años Roberto Helbling, no visitó los Andes mendocinos, según su reporte de escaladas.

Fotos pintada de la Laguna de Horcones con el Aconcagua al fondo 1897, Mendoza


De regreso en Suiza

Cuando leí por primera vez, sobre la muerte en el Matterhorn de su amigo Heinrich Spoerry, y que Roberto, se había hecho cargo de su muerte; y posteriormente, su casamiento con la viuda, sin tener claro los detalles del hecho, mi mente humana y pensando en las fragilidades del ser humano, no fueron buenos de mi parte, estos pensamientos sobre Roberto; cuán lejos estaba de su conducta, de su hombría de bien y de su caballerosidad!

Con el tiempo y disponiendo de los datos exactos de cómo se habían producidos los hechos, me dio vergüenza y por eso lo escribo, para dejar muy claro y bien enaltecida la figura de este SEÑOR, con mayúsculas, como lo fue, no solo por este hecho, sino también, por un sinnúmero de otras actitudes a lo largo de su vida, que nos muestran a esta persona, como un ejemplo de hombre.

En el año 1907, volvió por primera vez a Suiza. En una ascensión en los Alpes de Valais, más precisamente en el Matterhorn o Cervino, donde se mató su amigo de muchos años Heinrich Spoerry.

Conociendo un poco sobre este alpinista, podemos decir que, el 14 de abril de 1896, Heinrich Spoerry, contrajo matrimonio con Doris Jacob, en St. Gallen, municipio y capital homónima del cantón suizo Oriental St. Gallen. De esta unión nacieron dos hijos Heinrich Spoerry junior y Doris Spoerry. 

En el año 1898, Heinrich Spoerry, fundó una fábrica de carburo de calcio, en Flums, además, de la fábrica de algodón existente en su familia, es decir, que ya disponía.

El 13 de agosto 1907, ascendió Heinrich, conformando la cordada junto con Karl Imfeld y su mejor amigo Roberto Helbling, al Pollux, del lado suizo, en Zermatt con el fin de entrenar para escalar el Matterhorn. 

El Pollux, de lado italiano, se lo conoce como Polluce, es un pico en los Alpes de Valais, en el cantón de Valais, en la frontera con la provincia italiana de Aosta. 

Con una altitud de 4.092  metros SNM., es el más bajo de los dos picos gemelos y está ubicado al Noroeste del Castor. 

Los gemelos Castor y Pólux, se encuentran entre el macizo Breithorn y el Liskamm. Están separados por el un paso, llamado Paso de la Voluntad, en italiano, Passo di Verra, a 3.845  metros SNM.

Heinrich Spoerry Jacob, amigo de Roberto Helbling


El nombre recuerda a uno de los Dioses de la mitología griega, Pólux. La primera ascensión del Pólux tuvo lugar el 1 de agosto de 1864, día de la fiesta nacional de Suiza, por la cordada integrada por Jules Jacot, con los guías Josef-Marie Perren y Peter Taugwalder (padre).

El ascenso a la cumbre de Pólux no es particularmente largo, desde el paso entre los gemelos, se tarda una hora u hora y media, depende de la aptitud del montañista, de todas formas es bastante desafiante, dado que tiene varios pasajes de escalada, de segundo grado.

Dos días después, el 15 de agosto de 1907, los tres salieron temprano a las seis de la mañana, para conquistar el Cervino o Matterhorn. 

Cuando los tres montañeros estuvieron a media hora de la cumbre del Matterhorn, comenzó una violenta tormenta de granizo y nieve. Buscaron protección y se acurrucaron juntos, esperando que el mal tiempo o clima mejorara. 

Cada uno de ellos fue alcanzado por varios rayos. Heinrich Spoerry, fue el más herido y perdió el conocimiento. Aunque el clima se calmó alrededor de la medianoche, Roberto Helbling, que era el más experimentado, no pudo hacer nada, solo pudo determinar la muerte de su gran y querido amigo, de quien se hizo cargo y se responsabilizó por el hecho.

Roberto Helbling, fue el único que sobrevivió inmune a este accidente, sin lesiones graves, mientras que Karl Imfeld, quien también fue alcanzado por un rayo, tuvo un pie mutilado. 

Siendo Roberto Helbling, el más experimentado de la cordada de tres, que habían conformado para el ascenso, fue quien asumió en el Neue Züricher Zeitung, la responsabilidad del accidente.

En el año 1910, tres años después de la muerte de Heinrich Spoerry, Robert Helbling, regresado de la Argentina, donde se encontraba trabajando, se casó con la viuda María Theodora Spoerry-Jakob, más conocida con el seudónimo de Doris y se convirtió en padre de sus hijos.
El domicilio común lo transfirió luego a Flums (St Gallen); aquí fue donde comenzado el año 1909, instaló su oficina de geodesia.

Flums, es una comuna suiza del cantón de San Galo, ubicada en el distrito de Sarganserland. Limita al Norte con la comuna de Walenstadt, al Noreste con Wartau, al Sureste con Mels, al Suroeste con Glaris Sur, y al Oeste con Quarten.

Travesía a través del Hielo Continental

Nevado de Plomo


Su legado

El doctor A. Schellenberger, nos decía en el artículo dedicado a la biografía de Helbling: Al cabo de varias primeras ascensiones en la entonces desconocida alta cordillera de Mendoza, los dos investigadores-aventureros descubrieron la notable glaciación del grupo Juncal-Tupungato. En el verano sureño de 1909/1910, Helbling, comenzó con Fotos estereo-fotogrametricas en este sector andino. La campaña geodésica de varios años se tradujo en el año 1914, en los primeros mapas topográficos exactos de esta región de alta montaña, y sentó las bases para su investigación científica. Luego de la Primera Guerra Mundial, Helbling, llamó la atención en Suiza, por su innovativa promoción de la Estereofotogrametría y el desarrollo de un nuevo método de trabajo interdisciplinario.

Reichert, descubrió en enero de 1908, desde la cumbre del Alto del Rio Blanco una gigantesca corriente glacial, que se extendía al Sur, a un valle alto. Durante la primera ascensión del Polleras, reconoció pocos días más tarde que la lengua del mismo glaciar alcanzaba hasta el valle del Plomo, con lo cual pudo apreciar la estructura básica del sistema de valles como también el carácter alpino de la glaciación del grupo Juncal (varios cerros, entre el paso de la Cumbre de las Cuevas y Paso del Morado).

La geodesia realizada posteriormente, sobre la corriente glacial, del glaciar denominado Plomo, resultó de un largo de 16,7 kilómetros.

Hasta esa fecha, no se conocían glaciares de tal magnitud en ese sector andino. Pese al tráfico, durante siglos, entre Mendoza y Santiago de Chile a través del paso de la Cumbre en las Cuevas, los valles al margen de la ruta principal eran desconocidos y no investigados. La publicación de Reichert, sobre sus observaciones glaciológicas fue tomada con sorpresa por los círculos idóneos.

Esto descubrimiento les provocó otro deseo, no solo desde el punto de vista andinístico, sino también desde el punto de vista científico, lo que les llevó a volver y relevar la zona.

Un año después, de este sensacional descubrimiento, y mientras Reichert, se encontraba en Europa, Roberto Helbling, junto al alpinista inglés profesor Walter Larden, exploró los valles del Tupungato; en marzo de 1909, intentó una travesía del glaciar del Plomo en toda su longitud.

Por lo avanzado del año, las numerosas grietas y especialmente los penitentes, le exigieron toda su experiencia y reservas físicas. Luego de dos días y una noche fría en el glaciar, pudo regresar al campamento por la noche por el resplandor del fuego próximo a la lengua del glaciar, pudo confirmar la visión que a la distancia había tenido Reichert. También pudo observar la existencia de varios glaciares laterales, que se unen al glaciar principal.

Era raro para el desgaste que originaban las actividades en la montaña que Roberto Helbling, tuviese en su plan de la jornada no almorzar, según comentaba el profesor Larden, con asombro y espanto, esto demostraba otra cualidad de Roberto, su fortaleza física.

De las cartas topográficas como producto final de sus trabajos, Roberto Helbling, esperó que estas pudieran alcanzar un valor práctico, como por ejemplo en hidrología (fuente principal para la provincia-oasis de Mendoza), la minería o el ferrocarril transandino, que a partir de 1910, cruzaría la Cumbre de las Cuevas por un túnel de 3 kilómetros.

Recorte de la diagramación de la red de relevamiento correspondiente al mapa del Río Plomo
(más tarde mapa de Los Ventisqueros en los Valles del Plomo). Por Roberto Helbling


Cuán justificado eran estos conceptos, se demostró algún tiempo después, en el año 1934; en esa fecha reventó el dique de hielo que naturalmente se había hecho y que cerraba un glaciar lateral en el mismo glaciar del Plomo. Aunque la ola de agua recién a 55 kilómetros, vino a tocar poblados habitados, causó varias muertes y causó considerables daños económicos en rieles y puentes del ferrocarril transandino (un tramo de varios kilómetros fue barrido por la ola).

Como conocedor de la región y como primer investigador, Roberto Helbling, fue contactado por la empresa, operativamente para realizar un análisis de la catástrofe.

Para iniciar los trabajos en terreno, una numerosa tropa entró en el verano 1909/1910, al valle del Plomo. Como la mina Concordia había parado sus faenas un año antes, por falta de financiamiento, Roberto, no tenía otros compromisos para realizar esta geodesia que precisaba mucho tiempo. Apoyo financiero tenía al ambicioso proyecto por parte de la Pacific Rail y la empresa inglesa asociada Hoteles Sudamericanos.
Estos pusieron peones y mulas a disposición, para las tres expediciones entre 1909 y 1912, y otorgaron un precio favorable para el transporte en tren de los numerosos equipos.

El resto de los costos, Roberto, lo cubrió por cuenta propia. Muy a su pesar esta situación se tradujo en la necesidad de reducir el área de cartografía y hasta el final de las tomas, en el año 1912, algunos valles deseables de su estudio hubo que dejarlos al margen.

El Nevado del Plomo, es una montaña bastante singular. Tiene una altitud de 6.070 metros SNM. Pocas montañas hay que sean tan grandes y bellas y que pasen tan desapercibidas.

A pesar de ser la cumbre más alta de los Andes entre el Juncal y el Tupungato, superando la marca de los seis mil metros de altitud; el Nevado del Plomo, es muy raro poder divisarlo desde lugares ajenos a la cuenca del río Olivares, en Chile, o la cuenca del río Plomo, en Argentina.

Desde Santiago, su visión queda impedida por el macizo del cerro Plomo. Incluso tomando distancia hacia el Sur y hacia la costa, el Nevado permanece oculto. En el caso de los argentinos, es el cordón del Plata, quien se encarga de ocultarlo. Seguramente el Nevado del Plomo toma su nombre del río Plomo, afluente del río Tupungato, que fluye hacia el Atlántico y cuyas aguas alimenta con el deshielo de sus glaciares. 

La primera ascensión del Nevado del Plomo, fue realizada a las 16 horas y 10 minutos, del 20 de enero de 1910, desde Argentina por una cordada liderada por el eximio explorador y andinista alemán, Federico Reichert.

La misma estuvo integrada por Roberto Helbling, Federico Reichert y su amigo y cuñado, el doctor Fritz Bade; se realizó por la arista Norte con aproximación desde Argentina, solo quince minutos permanecieron en la cima y por lo avanzado del tiempo y las condiciones reinantes hizo prudente un pronto retorno.

Las observaciones realizadas por Federico Reichert, nos dicen que en ese momento, para él, la ascensión desde lado chileno era más accesible. Para esta ascensión debieron emplear tres días efectivos para coronar la cima de este bello cerro o nevado.

En el fondo del valle del Plomo, durante la misma expedición del año 1935 para observar los movimientos del glaciar. Federico Reichert y Ilse von Rentzell. Foto: P. Heidrich. Del libro "En la cima de la montaña y de la vida"

En el Tupungato


En el mes de marzo de 1910, realizó Roberto Helbling, la primera ascensión del portezuelo del río Blanco inferior, ubicado a 4.500 metros SNM.; el 31 de diciembre de 1910, realizaron la primera ascensión del cerro Central, de 5.175 metros SNM., aproximadamente; la cordada estaba integrada por Roberto Helbling y el doctor Federico Reichert.

El cerro León Blanco, de 5.188 metros SNM., se ubica sobre el límite entre Chile y Argentina, entre los cerros León Negro, de 5.176 metros, por el Sur y Alto del Río Blanco, de 5.228 metros, por el Norte.

Posee una glaciada cara Oriental, que contrasta fuertemente con los abruptos farellones rocosos de su flanco poniente. Su denominación, puesta por el propio Reichert, hace referencia al puma o león andino. 

Su primera ascensión fue realizada el 01 de enero de 1911, la cordada la integraban Roberto Helbling, Federico Reichert y un grupo de arrieros que los ayudaban con los instrumentos geodésicos. Para alcanzar la cumbre montaron un campamento en el portezuelo Alto del Río Plomo, desde el cual, se aproximaron al collado entre los cerros Alto del Río Blanco y León Blanco, al que ascendieron por su arista Norte.

Mientras que el cerro Doris, de 5.241 metros SNM., es como islote dentro de un mar de hielo; esta piramidal silueta fue bautizada como cerro Doris.

A propósito de este cerro, durante mucho tiempo se creyó que este nombre se lo había puesto el doctor Federico Reichert, dado que aparecía en sus publicaciones y no hacía ninguna aclaración respecto a su bautismo, pero no fue así, y esto se vino a develar, hace poco tiempo, cuando el doctor Andreas Schellenberger, familiar de Roberto Helbling, en una carta dirigida al doctor Evelio Echevarría, le trasmitía los siguientes datos: Helbling, se casó con Doris Spoerry, la viuda de su amigo y compañero de cordada Heinrich Spoerry (fallecido en el año 1907, en el Matterhorn o Cervino), en el año 1910. Inmediatamente luego de la boda partió nuevamente hacia Argentina. Y en honor a su esposa, Doris Spoerry, para deleite personal le dio el nombre a este cerro.

Este sector, constituye el nudo central desde el cual, se deslizan tres masas glaciares: hacia el Este el ventisquero bajo del Plomo, al Noroeste el Central y al Suroeste el Doris; todos ellos vinculados directa o indirectamente con el ventisquero Río Plomo.

Septentrionalmente la cadena se extiende hasta el cerro Central, de 5.247 metros SNM., mientras que hacia el Sureste, el ramal se conecta con las montañas Chorrillos.

En cuanto a la primera ascensión al nevado del Plomo, fue realizada el 03 de enero de 1911, por Roberto Helbling, Federico Reichert y un grupo de arrieros encabezados por el célebre y leal arriero chileno Damasio Beíza.

Para tal empresa, se aproximaron por el Norte, a través del portezuelo bajo del río Plomo, que permite acceder al glaciar homónimo. Atravesaron penosamente 3 kilómetros de agrietado glaciar para luego continuar con rumbo Oeste, hasta llegar al espolón de rocas que corresponde a la cresta Septentrional del macizo. Reichert, señalaba que aunque el escalamiento de esta cresta no presenta dificultades extraordinarias, su travesía era larga y fatigosa.

Al llegar a su cumbre, pudo constatar toda la conexión que el sistema glacial del ventisquero Río Plomo tiene con las montañas Chorrillos, situadas al Este, y con el grupo del nevado Juncal, situado al Oeste. Descubrió además, que existe una conexión glacial directa entre el portezuelo bajo del Río Plomo y la parte superior del ventisquero Río Plomo, por intermedio del glaciar que circunvala la fachada Sur del cerro Central.

Estos dos glaciares se reúnen a la altura del espolón de la cresta Septentrional del cerro Doris, formando un ancho paso helado que bautizaron con el nombre de portezuelo Doris. Posteriormente, Helbling, integrando la cordada con Federico Reichert, y el arriero chileno Damasio Beíza, alcanzaron la cumbre del Nevado Juncal, el 17 de enero de 1911, por la ruta que sigue la vertiente argentina, esto significó acceder a la montaña por el Glaciar 1° Este, para luego alcanzar la cumbre por la Cara Norte, siguiendo la arista Norte Juncal; su nombre deriva de la palabra juncos, quiere decir, lugar de juncos en español.

Es un misterio el nexo que pueda haber entre el cerro y el vegetal, y llena de curiosidad el ingenio de los arrieros que lo bautizaron.

Probablemente el nombre del cerro fue puesto en honor al río, que pudo ser bautizado anteriormente, haciendo mención a la abundante vegetación en la zona de Vega Nacimiento y las Chépicas.

Fototeodolito de Carl Zeiss utilizado por Roberto Helbling


Por otro lado, hay quienes creen que el nevado fue bautizado por expedicionarios argentinos, según las características visibles del río Plomo Superior que hicieron que Reichert (primer ascensionista del nevado), lo bautizara con ese nombre. Sin embargo, no hay pruebas concluyentes para ninguna de las teorías que se manejan. Ambas parecen razonables y probables. 

Tiempo después, el 15 de enero de 1912, junto a Federico Reichert, Helbling, realizó la primera ascensión a una cumbre del grupo de los Cuernos (ventisquero río Plomo); luego, el 16 de enero de 1912, realizaron la primera ascensión al portezuelo Francisco Pascasio Moreno, de 4.130 metros y el 21 de enero de 1912, la misma cordada efectuó la segunda ascensión al Tupungato.

Helbling, fue miembro Honorario de la Schweizer Alpen-Club y de la ETH, de Zürich, quien le otorgó el doctorado Honoris Causa. Las siglas ETH, son de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (en alemán, Eidgenössische Technische Hochschule Zürich), es una universidad pública pionera en investigaciones en Europa y en todo el mundo.

Su campus, está en la ciudad suiza de Zúrich, donde se la conoce simplemente con las siglas ETH. Su renombre se debe a los muchos científicos que han pasado por sus aulas y laboratorios, de las cuales han salido hasta que se escribió esta biografía, 21 premios Nobel, en sus más de 150 años de existencia; entre los más famosos está Albert Einstein.

La Primera Guerra Mundial, imposibilitó la publicación conjunta, es decir de Reichert y Helbling, de los resultados científicos que ambos habían tenido planeado preparar para dicho fin.

Nos relataba el doctor Andreas Schellenberger: Para no dilatar más la situación, Helbling, dio a conocer en el año 1919, una síntesis de su contribución en el informe anual del Académico Club Alpino de Zürich. En este se priorizan aspectos relacionados a la descripción del paisaje y a las características geológicas, a las particularidades del englaciamiento de la zona, y sobre todo, a la historia personal detrás de la exploración y acceso al área de estudio. Son escasas sin embargo las páginas que se dedican a los aspectos metodológicos de las tareas de relevamiento.

El análisis y procesamiento de los cuantiosos pares de tomas mediante un estereocomparador de Pulfrich-Zeiss, a lo largo de cinco años por el ingeniero Eduard Grubenmann (1910-1914, en la oficina propia de Flums primero y en St. Gallen, a partir de 1913), no son tematizados. En la introducción Helbling, ya destacaba el carácter provisorio del texto. Incluso las hojas adjuntas a escala 1:25.000, se planteaba llevarlas a una escala 1:50.000, para lograr una reproducción más fiel en una futura publicación más extensa. Dicha publicación no alcanzó a ver la luz.

Una década después, Reichert, se encargó de presentar un minucioso texto en español a cerca de la “Exploración de la Alta Cordillera de Mendoza”. En el mismo adjuntaba hojas a escala 1:25.000 de Helbling colega y amigo.

En la publicación de Helbling, del año 1919, se adjuntaban un total de tres mapas como resultado de las expediciones entre los años 1909 y 1912. Una representación del relieve a escala 1:250.000, basada tanto en el Atlas chileno, como en las mediciones de Fitz Gerald y del propio Helbling, sirve de marco de referencia brindando una representación de la región comprendida entre los cerros Aconcagua y Tupungato con una precisión hasta el momento desconocida.

Tres hojas colindantes a escala 1:25.000 (equidistancia de las curvas de nivel de 25 metros), cubren asimismo la región del glaciar del Plomo, como también amplios sectores de los valles de Las Toscas y Las Taguas, conformando de manera conjunta el Mapa de los Ventisqueros en el Valle del Plomo. Un mapa adicional de idénticas características separado espacialmente del resto, representa además, las vertientes occidental y septentrional del cerro Tupungato. La totalidad de la altimetría de Helbling, se basa en un único punto a 3.165 metros de altura, ubicado en la lengua del glaciar del plomo.

Esto se debe a la imposibilidad de referir sus mediciones  a una cota absoluta derivada de relevamientos previos. Los valores representados en las hojas topográficas corresponden de esta manera a alturas relativas, siendo la desviación respecto de un valor absoluto referido al nivel del mar del orden de los 10 a 20 metros de acuerdo al propio Helbling. Este, respondería a la escasez de nombres propios para referirse a la mayor parte de los accidentes geográficos en una región prácticamente inexplorada, adoptando un criterio propio para denominar a los picos, pasos y glaciares más significativos del área. Tan solo en una ocasión abandonó lo geográfico: a un conjunto de picos particularmente bellos ubicados entre dos lenguas que alimentan al glaciar del plomo en su tramo más alto, lo bautizó para deleite personal, como Cerro Doris en homenaje a su esposa.

Recientemente, entre el legado del geólogo zuriqués Rudolf Staub, se encontró una carpeta con material original de los estudios andinos de Helbling.
Allí  se encontraron hojas topográficas en diversos estadios de avance. Entre ellas se destaca un mapa inédito a escala 1:10.000 de la estación de ferrocarril de Puente del Inca. Las hojas 1:25.000 han sido llevadas a escala 1:50.000, tal como lo anunciara Helbling, en su publicación del año 1919.
Fotografías originales de la zona de estudio y materiales referente al colapso  natural de 1934, también fueron halladas en esta misma carpeta. Las placas con los negativos originales del relevamiento con fototeodolito faltaron y continúan desaparecidas.

Helbling, regresó definitivamente a Suiza en el año 1912. Su carrera estuvo marcada en lo sucesivo por una intensa actividad y por una acentuada capacidad de innovación.

Fue el primer suizo en ingresar como miembro a la Internationale Gesellschat für Photogrammetrie (Sociedad Internacional de Fotogrametría), fundada en Viena en 1910. Al inicio de la Primera Guerra Mundial, cuando se hacía imprescindible el uso de cartografía militares precisas, con el grado de mayor, puso todo su instrumental a disposición y su asesoramiento a las autoridades responsables, para convencer de la importancia que tenía y las ventajas de la estereofotogrametría terrestre en relieves accidentados.   

Relevamiento topográfico realizado por Roberto Helbling


La compañía Heinrich Wild, Werkstätte für Feinmechanik und Optik, fue fundada en 1921, en Heerbrugg, por tres técnicos suizos: el topógrafo inventor Heinrich Wild de Glarus, el oficial Jacob Schmidheiny y nuestro biografiado geólogo doctor Roberto Helbling, de Flums.

En otra parte de su trabajo el doctor Andreas Schellenberger, nos decía: El estilo de conducción de un Helbling, con rango de coronel, de las Fuerzas Armadas, retirado, se describe en aquellos años de rápido avance tecnológico, como sumamente patriarcal e innovador al mismo tiempo.

De actas parcialmente retrabajadas se desprende que como empresario, Helbling, estuvo activamente involucrado, en la intensa discusión en torno al nuevo Atlas Nacional (el cual derivó en la Ley Nacional de confección de nuevos Mapas Topográficos del territorio suizo, del 21 de junio de 1935), empeñándose además, fuertemente, en brindar asesoramiento en su elaboración.

Férrea, sea probablemente la palabra que mejor describa, al igual que su actitud en los mejores años de montañista; su actitud para una competencia que comenzaba a surgir paulatinamente en aquellos años.

Se narra así por ejemplo, que habría intentado, con éxito por algún tiempo, monopolizar los trabajos realizados dentro de Suiza, tanto con aparatos de la firma Zeiss, como Wild.

A partir de 1929, comenzó a emplearse y desarrollarse en Flums, de manera sistemática el nuevo método de fotogrametría aérea.

Helbling, reconoció tempranamente, el potencial de los relevamientos aerofotogramétricos, para la interpretación geológica. Desarrolló así, un procedimiento de trabajo interdisciplinario, conocido como “fotogeología”, el cual comprende la identificación y el análisis geométrico mediante técnicas de estereoscopía, como también la representación gráfica de las diferentes relaciones geológicas.

En el mes de mayo de 1949, la Escuela Politécnica Federal de Zurich, le confirió el grado de Doctor Honoris Causa, en reconocimiento a “sus extraordinarios méritos en el desarrollo de la Fotogeología y su pionero trabajo en la iniciación de la estereofotogrametría en Suiza”. 

Entre los  trabajos más destacados que dejó Roberto Helbling, podemos mencionar:
•          Das Unglück am Matterhorn vom 16 August 1907. In: Neue Zürcher Zeitung vom 25.08.1907;
•          Beiträge zur Topographischen Erschliessung der Cordilleras de los Andes zwischen Aconcagua und Tupungato. Sonderabdruck aus dem XXIII. Jahresbericht des Akademischen Alpenclub Zürich 1918, Zürich, 1919;
•          Die stereoautogrammetrische Geländevermessung. In: Schweizerische Bauzeitung LXXVII, 1921;
•          The origin of the Rio Plomo Ice-dam. In: The Geographilcal Journal LXXXV, 1935; I. Die Anwendung der Photogrammetrie bei geologischen Kartierungen. II. Zur Tektonik des St. Galler Oberlandes und der Glarneralpen. Beiträge zur Geologischen Kerte der Schweiz. Beilagen: Übersichtskarte, 22 Tafeln, 18 Textfiguren, A. Francke AG, Bern, 1938;
•          Ausbrucheines Gletschersees in den argentinischen Anden und aussergewöhnliche Gletscherschwankungen in Allgemeinen. In: Schweizerische Bauzeitung, 1940;
•          Photogeologische Studien im Anschluss an Tödikette. Beilagen: Geologische Karte der Tödikette, 4 Blätter; Geologische Aufrisse, 3 Blätter. Art Institut Orell Füssli, Zürich (studies in Photogeology. Versión inglesa. 1949.

Mapa de Puente del Inca, por Roberto Helbling


Sus ultimos años y el Cerro Helbling

Roberto Helbling, falleció en Walenstadt, una comuna suiza del cantón de San Galo, ubicada en el distrito de Sarganserland a orillas del lago de Walen, el 29 de diciembre de 1954, a la edad de 80 años y hasta sus últimos años de su vida, siguió fiel a sus queridos cerros, también, como fuerza pujante en el Akademische Alpen-Club Zürich, del cual, era miembro honorario. La unión personal alpinista-geólogo fotogrametrista, en Roberto Helbling, acoplada con infinita energía y perseverancia, llevó adelante tanto el desarrollo del alpinismo como el de las disciplinas profesionales en los primeros decenios del siglo veinte.

A la impresionante obra de su vida, en su honor se lo recuerda con el bautizo del cerro Helbling, en el Hielo Patagónico Norte. Cerro ubicado en la cordillera de los Andes, en la zona Sur del continente americano. Tiene una altitud de 1.962 metros SNM., aproximadamente.

Fue ascendido por primera vez por la cordada integrada por Peter Bruchhausen y Hermann Jóos, del Centro Andino Buenos Aires, de la ciudad de Buenos Aires, el 30 de enero de 1959. También participaron de la expedición Helga Brimmer (CABA), Helma Joos (CABA) y Erika Holzer. Sobre el bautismo del cerro y la elección de ese nombre, nos decía Peter Bruchhausen: Realmente todo el porqué de nombrar al cerro “Helbling” es muy sencillo y sin misterio. Mi gran amigo y compañero de montaña, Hermann Joos, era aparte de un gran montañés, una enciclopedia viviente en asuntos de montaña. Como hablaba alemán, también tenía acceso al anuario del “Deutsches Alpine Verein” (Club Alpino Alemán), una de las mejores publicaciones en su género, así  que tenía conocimiento de todo lo que eran “quien es quien” en el Andinismo Mundial!

Él era gran admirador de Reichert y su compañero Helbling. Pocos sabían de esa época de Helbling, y nos parecía un correcto homenaje bautizar un cerro con su nombre. Como era tradicional, por lo menos en esa época, los que hacían la primera ascensión de un cerro tenían el derecho a “bautizarlo”, esto se aplicaba como es lógico, a un cerro desconocido y sin nombre.

Lógicamente, podría haber sido cualquier otro cerro, el motivo de elegir al cerro “Helbling” es que era un cerro hermoso y prominente en la región.

 

Área Restauración Fotográfica del CCAM: Natalia Fernández Juárez

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    Mayo 2014 - Nº 41

Noticias y Novedades de Montaña del CCAM


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