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Febrero 2014 – Revista Digital Nro 45
Libro: Más alto que los cóndores


Sobre los techos de los Cerros Mercedario, Ramada, Alma Negra, La Mesa y el Aconcagua en 1934


Restauración Fotográfica:
Centro Cultural Argentino de Montaña, Natalia Fernández Juárez


AUTOR:
Victor Ostrowski

EDITORIAL:
Albatros, Taller El Grafico,Buenos Aires, Argentina.

AÑO:
Primera Edición, 30 de Septiembre de 1954

FORMATO:
15 x 21 cm.

PÁGINAS:
339

IDIOMA:
Castellano

ASESOR EDITORIAL:
B. Carballeira

CORRECCIÓN TÉCNICA: J.F. Fino, Vicepresidente de la FASA

82 FOTOS DE: Victor Ostrowski, J.A. Almecija, T. Buch, F. Boucher, L. Guthmann, F. Ibañez, F. Marmillod, F. Memelsdorff

Tapa del Libro Más Alto que los Cóndores. Sobre los techos de los cerros,
Mercedario, Ramada, Alma Negra, La Mesa y Aconcagua. Autor: Victor Ostrowski
Foto tomada por J. Guthmann en Diciembre de 1953 en el curso dictado en el
Cerro Tolosa, Mendoza, por Gerardo Waltz

Contratapa y lomo del Libro Más Alto que los Cóndores.
Sobre los techos de los cerros, Mercedario, Ramada, Alma Negra,
La Mesa y Aconcagua. Autor: Victor Ostrowski
Foto: J. Guthmann

Dedico este libro al hijo de Francisco Ibáñez
El inolvidable Paco, con mi deseo de que tenga tanto coraje
Como tuvo su padre y también la suerte de poseer en la
vida tantos amigos verdaderos.


Prologo para la Edición castellana

Escribí mi libro sobre la Cordillera hace muchos años y su primera edición apareció en Polonia en 1935.
En él explicaba las dificultades que presentaba la conquista de estas soberbias cumbres que llegan al cielo y la felicidad que nos procuró la victoria. Tuvo un éxito insospechado. Más aún, fue adoptado como libro de texto. Desde 1935, en cada biblioteca escolar de la lejana Polonia, había un libro sobre la Argentina y sus montañas.

Aconcagua 6.955 mts. Foto: S. W. Da Szyñsky. Foto inedita del libro Polaco

Cuando, después de la tempestad de la guerra, me radiqué definitivamente en este país que me recibió como una segunda patria, descubrí asombrado que tenía aquí muchos amigos. Eran personas que no conocía y cuya existencia ignoraba, pero con quienes estuve, y estoy, unido por un extraño lazo: el amor a las montañas.

¿Cómo supieron de mi permanencia en estas regiones? No lo sé y tampoco tiene importancia saberlo. Un día cualquiera, tocan el timbre de mi casa. . . amplia y cordial sonrisa seguida de una explicación: "Que la Cordillera. . . que el Aconcagua. . . que precisamente. . . en fin, que quieren conocerme". Era el por dos veces vencedor del Aconcagua, Miguel Cáfaro. En la misma forma inesperada fui conociendo a otros "aconcaguistas": Mario L. De Biassey, Miguel Svars, Hans Zechner y tantos más. Cierta vez, en un restaurante, se me acercó un muchacho grandote, todo sonrisa, con el cutis tostado por el sol y la nariz desollada. Me dijo, sencillamente: "Acabo de llegar del Aconcagua (que su llegada era cosa reciente lo atestiguaba su nariz). Acabo de saber quien es usted y por ello... Era el teniente Francisco Ibáñez ¡Querido Paco! Discúlpame que mencione aquí tu nariz. Era magnífica"...

Pronto descubrimos que todos estos nuevos viejos amigos hablábamos un idioma común, el lenguaje de "los hombres de las montañas". Con frecuencia me preguntaban pormenores de aquella pasada expedición; todos subrayaban que se desconocían datos referentes a ella y que nada se había publicado en castellano. Me sugerían hacer un relato o bien, mejor, traducir mi libro.

Igual interés demostraban los Clubs Andinos. El Profesor J. F. Finó, director del Anuario del Club Andino Bariloche, me escribió pidiéndome un articulo.

Por último, después de una conferencia en la sede del Club Andinista Mendoza, filial Buenos Aires, su Presidenta, señora Ana R. de Severino, me condujo, sin más ni más, a una editorial.

Nuestro campamento a 6.350 mts. en la ladera oriental del Aconcagua. Foto: V. Ostrowski

¡Oh milagro! El editor decidió, inmediatamente, publicar mi libro sobre los Andes.
Aquí comenzaron los quebraderos de cabeza. Primero, el texto. Sólo tenía un ejemplar de la edición popular polaca, abreviada. Segundo, la parte gráfica. La edición original estaba abundantemente ilustrada. La nueva edición no podía ser menos. Pero todas las fotografías tomadas entonces así como la amplia colección de negativos que yo poseía se habían perdido durante la guerra. Me hallaba realmente desamparado cuando, inesperadamente y de todos lados me llegó cordial ayuda. He aquí, por ejemplo, una carta que estimo un deber transcribir:

¡Querido amigo!

He sabido que existen posibilidades de editar en el país, su libro En las cumbres de la Cordillera, un ejemplar del cual, tengo en mi biblioteca. También supe que le faltan a usted tanto las fotografías originales de vuestra expedición, como asimismo los materiales básicos. Soy explorador andino, y vivo desde hace muchos años en Barreal, cerca del Mercedario y Ramada de los cuales la expedición de usted exploró los macizos por primera vez. Yo no tan sólo estudié y estudio esas magníficas montañas, sino poseo también un abundante archivo de materiales, referente a esta parte de los Andes.

La obra de popularización de los conocimientos sobre nuestras magnificas montañas y el andinismo lo considero es un deber y obligación de todos los hombres que aman estas alturas. Espero pues su libro.

Los sucesos y los resultados de la expedición de que formó parte, los seguí en aquellos años con suma atención. Hasta mantuve correspondencia con el doctor Jodko Narkiewicz. Coleccioné todos los materiales referentes a la Ramada y al Mercedario, que cuentan entre las más altas cumbre del continente americano y a la cual usted escaló como primer vencedor. Si en algo puede serle útil, gustosamente le ofrezco mi archivo, conjuntamente con las notas sobre la historia del Mercedario, que he recopilado para el libro que proyecto publicar bajo el título "Amigos vencidos".

Aun no nos conocemos personalmente, pero tal vez le interesará a usted saber que la cima de seis mil metros ubicada al sur del Mercedario, entre éste y la Mesa, descubierta por la expedición de usted y a la que modestamente denominaron en los croquis topo­gráficos con la letra "N", fue posteriormente bautizado "Pico Polaco", influyendo en ello mi intervención. Considero que los descubridores lo merecían.

Reciba con un cordial abrazo mis saludos andinos,

Ricardo Faltis

Carpa de altura. Mas Alto que los Condores. Autor: Victor Ostrowski

Carpa de altura

Barreal, San Juan.

Y tras la carta llegó un enorme paquete que con­tenía el material archivado, junto con hermosas copias de nuestras fotografías. ¿Encontraré palabras adecuadas para agradecer al colega.

También debo expresar mi agradecimiento no menos cordial al Profesor J. F. Finó, Vicepresidente de la Federación Argentina de Ski y Andinismo, que puso a mi disposición su nutrida biblioteca andina. Quiero mencionar especialmente a J. A. Almécija, T. Buch, F. Boucher, L. Guthmann, F. Ibáñez, F. Marmillod, F. Memelsdorff, andinistas que me proporcionaron nu­merosas fotografías de interés, y a Tito Luchini por sus espléndidos mapas y dibujos.

Sobre todo, deseo agradecer a la familia de mi ami­go Juan Jorge Link, que pagara con la vida su pasión y su amor por las montañas, pereciendo cerca de la cumbre del Aconcagua— el haberme entregado las fotografías de sus andanzas andinas y al final de este libro, me referiré más extensamente a ello.

Mi libro iba tomando cuerpo, pero al llegar a mis manos tantos y tan valiosos documentos, me di cuenta que no correspondía publicar una simple traducción de la edición polaca. Ella había sido escrita para lectores de un país lejano, a quienes interesaban pormenores sobre costumbres y hechos para ellos desconocidos. ¿Qué es un asado criollo? ¿Qué gusto tiene el mate? ¿Qué aspecto tiene Buenos Aires? Todo eso debía ser suprimido de la presente edición.

Con un buen equipo el vivac en la nieve no es peligroso, se duerme comodamente. Foto: V. Ostrowski. Mas Alto que los Condores. Autor: Victor Ostrowski

Con un buen equipo el vivac en la nieve no es peligroso, se duerme comodamente. Foto: V. Ostrowski

En cambio debía ser completada en algunos aspectos de acuerdo a la experiencia recogida al pronunciar conferencias, tanto en Polonia misma como en exóticas ciudades: Teherán, Bagdad, El Cairo.

Las preguntas hechas después de cada conferencia llamaron mi atención sobre muchas cuestiones que, cosa extraña, siempre apasionaban a estos variados auditorios. Todas ellas concernían los detalles de organización.

Solían preguntarme:
¿Dónde consiguieron los medios financieros para la realización de las expediciones? ¿Cómo se alimentaban en las grandes alturas?
¿Qué equipo llevaban?
¿Qué dificultades tuvo que vencer el fotógrafo, incluso. . .?
¿Cómo se duerme sobre el hielo? Decidí pues incluir en este libro algunos pormenores referentes a tales cuestiones y hacer compartir nuestra experiencia al lector.

Por otra parte, después de aquella expedición a los Andes, participé en varias otras a las montañas del Asia, del Cáucaso Central, del Kurdistan y del Killimandjaro, en África —para no mencionar a los Alpes, a la Cordillera Austral y al Hielo Continental. Decidí completar, a la luz de estos nuevos conocimientos, la parte referente a la experiencia recogida en aquella expedición, estudiando de cerca lo que hubo de bueno o de malo en la organización, en el equipo y en la ejecución.

Nuestros botines gramponados permitian despues de tallar escalones con la piqueta vencer hasta las mas abruptas pendientes de hielo cristalino. Foto: V. Ostrowski. Mas Alto que los Condores. Autor: Victor Ostrowski

Nuestros botines gramponados permitian despues de tallar escalones
con la piqueta vencer hasta las mas abruptas pendientes de hielo cristalino.
Foto: V. Ostrowski

El último capítulo del libro no tiene nada de común con la expedición de 1934. Es actual. Habla de cosas de ayer y de cosas de hoy. Trata de reseñar, brevemente lo que pasó en los últimos años en el Aconcagua y en los otros colosos de la Cordillera, a los cuales volví después de tantos años. He regresado al sitio de mis antiguas andanzas y me he convencido de que Ella - la Esterna Majestad de la Naturaleza de las alturas - no ha cambiado. En cambio, mucho se han modificado "las cosas a sus pies": tanto el sistema de interpretarlas como el modo de convivir con las montañas según suelen decir los andinistas.

Todo ello me obligó a escribir un nuevo libro. Totalmente distinto de aquel publicado en 1935, justo es que también cambiase su título.

Entre las personas ajenas a las montañas, tal vez a causa de la inadecuada y a menudo sensacional propaganda de la prensa, se halla difundida la idea de que una expedición a las altas cumbres es tan sólo una interesante excursión, una hazaña placentera, aunque no carente de un cierto riesgo.

Si una expedición realizada con semejante espíritu logra éxito, los profanos sienten admiración y los participantes de la hazaña, a quienes les fue dado llegar a la cumbre, se ilusionan como de una gloria personal. Si, en vez del triunfo, la expedición sufre una catástrofe, llueven informes sensacionales y los periódicos se cubren con un manto macabro.

Nada más falso que considerar así los hechos. Cada verdadera expedición a las altas montañas o a las tierras desconocidas, exceptuando las de corte meramente deportivo, tiene y debe tener una faz que justifique la denominación de investigadora.

Es, ante todo, una empresa colectiva de cuya realización deben excluirse todas las ambiciones y caprichos personales, no motivados por la necesidad común. El éxito individual pasa a ser el éxito de la expedición. El que, en el esfuerzo final, conquista la cima, comparte su triunfo con todos los que ayudaron en una u otra forma y le aseguraron cuando daba los últimos pasos.

Aquí, más en cualquiera otra parte, el adagio "Todos para uno, uno para todos" cobra su verdadero y hondo sentido. Quien desdeña y pasa por alto esa máxima, lo paga. Ello puede costar no sólo la derrota sino también, en muchas ocasiones, la vida.

Una expedición investigadora es un gran trabajo colectivo, organizado y emprendido por todos los participantes de la misma, sin excepción. La llamada parte "placentera" es secundaria y surge como consecuencia de la Alegría de Vivir que alcanzan los andinistas al ponerse en contacto con la severa y grandiosa majestad de la montaña.

Botin de Alta Montaña. Mas Alto que los Condores. Autor: Victor Ostrowski

Botin de Alta Montaña

Después de tantos años de experiencia considero que el pleno éxito de una expedición depende no sólo del cuidadoso planeo de su organización, del material utilizado y de la ejecución, sino también de otro factor fundamental y de primer orden: el sentimiento de amistad que debe unir a los participantes. Es lo que los andinistas llaman, con una denominación aparentemente rara, "la fraternidad de la cuerda". Quien es ajeno a ella. Quien no entienda el hondo significado de ese sentimiento, mejor que no se interese por la montaña. Mejor que practique deportes de llanura o que juegue a las carreras.

Si se obstina en recorrer la montaña,- que se concrete a pasear por los caminitos que rodean los refugios. Repito, a la verdadera montaña, mejor que no ascienda. Así ahorrará muchas amarguras y riesgos. . . a sus compañeros.

La Argentina posee, dentro de sus fronteras, inagotables riquezas de aspectos montañosos, como ningún otro país de la tierra. Desde la típicamente tibetana Puna de Atacama, hasta las góticas agujas de la Cordillera Austral y el polar paisaje del Hielo Continental, pasando por las más altas cumbres de las dos Américas, posee montañas cuya belleza natural esperan, en muchos casos, a sus descubridores. Abundan las regiones que los mapas dejan en blanco con las mágicas palabras INEXPLORADO. No cabe extrañarse entonces si el andimismo se está desarrollando enormemente. Existe un creciente interés por la montaña. La cantidad de socios de las entidades andinas aumenta constantemente. Año tras año las expediciones deportivas e investigadoras son más numerosas. A. las reuniones de los Clubs y a las conferencias asisten, cada vez más, jóvenes entusiastas, curiosos y llenos de voluntad. Juan Jorge Link, cuando realizó su primera ascensión al Aconcagua en 1936, dejó en la cumbre un libro que ostentaba los cinco anillos, símbolo de la Olimpíada que se realizaba ese año, y en la primera página escribió: "Llamo a la juventud del mundo".

¡Hermosas palabras! Con ellas terminaré este prólogo agregando solamente.

Si este libro, describe un esfuerzo realizado por la conquista y reconocimiento de los Andes, contribuye, aunque sólo sea en una pequeñísima parte, a aumentar las filas de los andinistas y de los verdaderos amantes de la montaña, seré dichoso.
Se habrá ampliado el circulo de personas unidas por el lazo de la "fraternidad de la cuerda" y por ende, el círculo de los verdaderos y sinceros amigos.

En la cumbre del Aconcagua. De izq. a der.: Narkiewicz, Osiecki y Daszynski

En la cumbre del Aconcagua. De izq. a der.: Narkiewicz, Osiecki y Daszynski


Indice

PROLOGO PARA LA EDICION ARGENTINA
¿Por qué se editó este libro?  
Cordial ayuda de los andinistas argentinos..........................................................................................................13

¿POR QUE LOS ANDES?
Entrenamiento de escalamientos a las Montañas TATRA y los Alpes. Cómo la casualidad puede cambiar un proyecto. Planes para conquistar el Mercedario, "desechando" el ACONCAGUA..........................................................................................................23

ORGANIZACION DE LA EXPEDICION

Cómo fueron elegidos los participantes y cómo se realizaron las calificaciones de los mismos. Pruebas en cámaras de baja presión. La teoría de la aclimatación en las grandes alturas. Cómo se formó el fondo monetario para concretar la expedición......................31

EL EQUIPO Y LOS VIVERES
El equipo experimental y la teoría de "cebolla" de Adam. Zapatos junto con grampones, también experimento de Adam. Todo equipo debe ser muy liviano y a la vez sumamente abrigado. Las carpitas del asalto. Cálculos de calorías........................................51

DE VARSOVIA A TAMBERIAS
Cinco pasajes de clase inmigrante y uno de lujo. Argentina abrió sus brazos y su corazón para nosotros. Ayuda del Gobierno de la Provincia de San Juan. La leyenda de la bella Vicuni y el valiente Itu. Pasando la Precordillera...................................................71

BAQUEANOS, CACTUS Y MULAS
Encuentro con los arrieros, amigos del futuro. La locura de las mulas y la maestría de los baqueanos para domarlas. El secreto de conducir la tropa. Mi fracaso culinario y la triste experiencia de Adam con los cactus. Homenaje a las estoicas mulas.................87

A LOS PIES DEL MERCEDARIO
El paso Ansilta. Primer encuentro con las famosas nieves Penitentes. Cruzada de los ríos. Reconocimiento y búsqueda de caminos en dirección a la cumbre del Mercedario. Campamento Base.
Aclimatación y la brujería del "Vampiro"............................................................................................................103

Las hondas grietas en el glaciar a 6.400 metros, Aconcagua

Las hondas grietas en el glaciar a 6.400 metros, Aconcagua

EL SIGNO DEL VENCEDOR
Táctica de asalto. La puna y sus efectos. Hormigas eléctricas. El calor sobre los ventisqueros. Quince grados bajo cero, es se­gún Adam la temperatura de la "casa". Las torturas en la bolsa de dormir para dos personas. Carrera con la tempestad. El MER­CEDARIO conquistado.
¿Qué sienten los conquistadores?...........................................................................................................................115

LOS TESOROS DE LA LAGUNA BLANCA
Cóndores y caza de guanacos. Descubrimiento de un lago desconocido. Lago no existente pero en cambio se descubre oro. Los más grandes potentados del mundo. Falsa quimera y conquista de un récord
de natación por Adam............................................................................................................................................145

EN EL VALLE COLORADO
Búsqueda de un pasaje sobre la Cadena desconocida. Conquista al "pasar" del cerro Negro. El buen humor ayuda en el baño helado. Encanto y sugestión del Valle Colorado. Vida y movi­mientos de los ventisqueros. El viento de cuarenta metros por segundo. Lucha contra los penitentes en la niebla. El fracaso con Alma Negra. La conquista del cerro Ramada.
El famoso Viento Blanco.........................................................................................................................................159

EL ALMA NEGRA, LA MESA Y EL PICO "N"
Sobre Alma Negra y el filo helado de La Mesa. El match de bo­xeo de Adam con los penitentes. Avalancha de las rocas del pico Polaco, anula la conquista. De regreso a las llanuras. El primer hombre que a nuestro paso encontramos.
La primera cama....................................................................................................................................................181

ACONCAGUA
La expedición italiana se adelantó a nuestra expedición. La re­vuelta entre nosotros cambia los planes. ¡Por qué no debemos intentar el escalamiento del Aconcagua por la ruta común? Ataque al Valle Relinchos por el Ventisquero Este. En sentido vertical escalamos tres kilómetros. Armado y desarmado de tres campamentos. Los cóndores vuelan muy alto, pero... debajo de nosotros. Las grietas del ventisquero colgante. Bandera Italiana en la cumbre.
Puesta del sol en el Pacífico, y la sombra del Aconcagua sobre el aire.........................................................................205

Cerro Mercedario 6.800 mts. Foto: J. K. Foto inedita del libro Polaco. Mas Alto que los Condores. Autor: Victor Ostrowski

Cerro Mercedario 6.800 mts. Foto: J. K. Foto inedita del libro Polaco

"NUESTRA NOCHE MAS HERMOSA"
Ataque cardíaco cerca de la cumbre. El vivac en la altura de 6.800 metros. Lucha contra el frío, el sueño y Cyrano de Bergerac. Premio mayor en la Lotería de la Vida. Dedos amputados de las manos, es el tributo pagado en la conquista. Colaboración y ayuda de los amigos.
El Viento Blanco llegó tarde.....................................................................................................................................239

REGRESO Y EXPERIENCIAS RECOGIDAS
Los italianos, incrédulos ante nuestra conquista. Testimonio de la misma: la bandera. Nuestro suceso en el Luna Park. Lujo en el regreso y la bolsa "vacía"... La puna de los Andes, no es tan sólo la enfermedad de las alturas. Las observaciones del médico. Lo bueno y lo malo en el equipo del escalamiento.
Cuando la expedición termina..................................................................................................................................271

DESPUES DE MUCHOS ASOS
Anteojos extraviados en la cumbre del Aconcagua, son devueltos en la lejana Polonia. El amigo Georg Link y la noticia de su muerte. La más grande tragedia en el Aconcagua y la historia de la misma. El fin del romanticismo del Aconcagua y la nueva era deportiva. Los récords del Padre de la Montaña. La conquista por el filo Sud.
¿Aconcagua, es una montaña fácil o difícil?...............................................................................................................293

LOS COLOSOS ANDINOS YA VENCIDOS
Lista de los  colosos andinos  conquistados,  con sus respectivas alturas, fechas de conquistas y apellidos de
los conquistadores..................................................................................................................................................329

GIGANTES DEL MUNDO VENCIDOS
Lista de los colosos del mundo conquistados, con sus respectivas fechas de conquistas y apellidos de
los conquistadores..................................................................................................................................................337

 

Notas Relacionadas:

- Expedición Polaca de 1933 – 1934 a la Cordillera de Los Andes. En la Provincia de San Juan y Mendoza

- Biografía de Víctor Ostrowski. El Cóndor Polaco



Área Restauración Fotográfica del CCAM:
Natalia Fernández Juárez


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