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Diciembre 2019 – Noticias y Novedades
Conoce los documentos de la UNESCO donde el alpinismo fue reconocido como patrimonio cultural de la humanidad

Nos preguntamos si esta declaración es una estrategia de política comercial o es fruto de la negación de Europa de que el montañismo es una actividad del mundo

Por Guillermo Martin
Traducción: Cristina Barraza


El alpinismo ha sido declarado el pasado miércoles  11 de diciembre de 2019  como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad por la UNESCO. La decisión fue tomada por un comité especial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura reunida  desde el 9 de diciembre en Bogotá, Colombia.

El alpinismo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Foto: www.revistaoxigeno.es


La petición original fue realizada por Francia el 29 de marzo de 2018 con el consentimiento expreso de Italia y Suiza y el apoyo  escrito de numerosas instituciones  y personas reconocidas de esta actividad, donde la visión del patrimonio cultural está centralizada desde la práctica del alpinismo europeo, como lo indica el nombre elegido, el hacer montañismo en los Alpes.

La postulación de esta disciplina para su consideración como Patrimonio de la Humanidad se remonta al año 2011, año en que se creó un comité directivo entre franceses e italianos, dos de los países promotores a los que luego se unió Suiza.

Hay que saber que la UNESCO recibe anualmente cientos de pedidos de los 178 Estados que pertenecen a la Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural intangible, pero acepta poco menos de 50 casos cada año y un comité integrado por 24 países toma la decisión final basado en recomendaciones de los expertos. Si bien el ingreso en esta lista les da un sello distintivo, la declaratoria es solo la parte más visible del proceso, cuyo objetivo final es la protección de la diversidad cultural frente a la creciente globalización.

Es contradictorio que en los  documentos presentados se refiera a los valores de las montañas del mundo, cuando en realidad  se centra culturalmente sobre la historia del hombre y la montaña en Europa y se realiza la petición exclusivamente para el alpinismo.

Qué curioso que en un país como Colombia donde se practica el andinismo, fuera  el lugar donde se haya declarado el alpinismo como patrimonio de la humanidad, cuando, a mi parecer, si se quisiera  resguardar  las distintas culturas de montaña del mundo, habría que haber declarado al Montañismo como Patrimonio Cultural.

El alpinismo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Foto: Pascal Toumaire, www.ich.unesco.org


En distintas culturas del mundo se ha practicado el montañismo desde  mucho antes que de la primera ascensión europea al Mont Blanc en 1786, por ejemplo  en los Andes hace más de 500 años se ascendía a las cumbres donde  se encontraban los santuarios de altura, en China hace más de 3000 años el ascender a las cumbres en búsqueda de las Venas Dragón, donde se buscaba la unión entre el cielo y la tierra ; los griegos encontraban a sus dioses y a Zeus ascendiendo a las cumbres de las montañas; los hebreos ascendían los montes en búsqueda del mensaje de Dios; los hindúes realizaban grande peregrinaciones a distintas montañas en adoración a Shiva y otros dioses y semidioses. Hoy el hombre moderno sigue ascendiendo a las cumbres, en muchos casos, en búsqueda de trascendencia y encuentro con el mismo y la naturaleza, y en otros como practica de un mero deporte, donde desde su ego, buscan batir records y lograr reconocimiento.    

En conclusión nos preguntamos desde nuestro lugar el Centro Cultural Argentino de Montaña,  en el cual desde  hace 20 años  trabajamos en poner en valor la cultura de montaña de Argentina, respetando y valorando  las distintas culturas del mundo,  creyendo en  que en la integración está el camino de madurar y mejorar la cultura, nos preguntamos si esta gestión ante la UNESCO  fue consecuencia  de  una estrategia política comercial, con un interés oculto de la comunidad europea ,o una perspectiva de estas culturas del viejo continente, que no se dan cuenta que hoy el mundo se está integrando, en donde las distintas culturas se van reconociendo y complementando, dando paso a una nueva era de valoración.

Hemos traducido al español la documentación de la UNESCO, los invitamos a que la lean y saquen sus propias conclusiones.

Ascenso a Los Gemelos, Mendoza. Foto: Martin Legarda

El viento levantaba nieve a lo loco camino a la cumbre del cerro del Plata, Mendoza. Foto: Martin Legarda


Inclusión del Alpinismo en la lista representativa del Patrimonio Cultural intangible de la Humanidad

(Resolución final de la aceptación del alpinismo en la decimacuarta sesión celebrada en Bogotá, Colombia el 11 de diciembre 1019)

El alpinismo es el arte de escalar cumbres y paredes en altas montañas, en todas las estaciones, en terrenos rocosos o helados. Involucra habilidades físicas, técnicas e intelectuales, usando apropiadamente, equipos altamente específicos como piquetas y crampones. El alpinismo es una práctica física tradicional caracterizada por una cultura formada por el conocimiento del entorno de alta montaña, la historia de la práctica y los valores asociados, y habilidades específicas.

El conocimiento sobre el medio ambiente natural, saber sobre las condiciones climáticas cambiantes y los peligros naturales también es esencial. El alpinismo también se basa en aspectos estéticos: los alpinistas luchan por usar elegantes movimientos en la escalada, además de la contemplación del paisaje y la armonía con el entorno natural. La práctica moviliza principios éticos basados ​​en el compromiso de cada individuo, tales como no dejar rastros duraderos y asumir el deber de brindar asistencia a otros.

Otra parte esencial de la mentalidad del alpinista es el sentido del espíritu de equipo, representado por la cuerda que los une. La mayoría de los miembros de la comunidad pertenecen a clubes alpinos, que difunden las prácticas alpinas en todo el mundo. Los clubes organizan salidas grupales, difunden información práctica y contribuyen a diversas publicaciones, actuando como una fuerza impulsora de la cultura alpinista. Desde el siglo XX, los clubes alpinos en los tres países han cultivado relaciones a través de frecuentes reuniones bilaterales o trilaterales en varios niveles. La mayoría de los miembros de la comunidad pertenecen a clubes alpinos, que difunden las prácticas alpinas en todo el mundo. Los clubes organizan salidas grupales, difunden información práctica y contribuyen a diversas publicaciones, actuando como una fuerza impulsora de la cultura alpinista.

Desde el siglo XX, los clubes alpinos en los tres países han cultivado relaciones a través de frecuentes reuniones bilaterales o trilaterales en varios niveles. La mayoría de los miembros de la comunidad pertenecen a clubes, que difunden las prácticas alpinas en todo el mundo. Los clubes organizan salidas grupales, difunden información práctica y contribuyen a diversas publicaciones, actuando como una fuerza impulsora de la cultura alpinista.

El alpinismo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Foto: Pascal Toumaire, www.ich.unesco.org


Solicitud presentada por Francia para la inclusión del Alpinismo como Patrimonio Cultural intangible posteriormente adherida por Italia y Suiza

(Este fue el primer documento presentado ante la UNESCO por Francia, el 29 de marzo de 2018)

FECHA: 29 de Marzo de 2018

OBJETO DE LA  DECLARACION: Cumbres y rutas en paredes de difícil acceso en el mundo

En Francia: en los Alpes y los Pirineos. En particular en el macizo del Mont-Blanc, donde, después de haber nacido allí el alpinismo, la práctica es intensa, incitando a Chamonix-Mont-Blanc a ser el portador del proyecto de registro del patrimonio cultural intangible.

Ubicación general

Todas las cadenas montañosas del mundo
En Francia: los macizos definidos por la Ley N ° 85-30 del 9 de enero de 1985, conocida como la "Ley de la Montaña", en especialmente los Alpes y los Pirineos.

El alpinismo  nació en el macizo del Mont-Blanc en el siglo XVIII. En ese momento, los guías que eran los campesinos locales llevaron a los "turistas" a las cumbres de su valle. Hoy, se puede definir como el arte de escalar cumbres y paredes en la alta montaña en terreno rocoso o glacial con técnicas y protocolos acodados por la comunidad de alpinistas.

El know-how del montañismo, es el tema de este documento, se caracteriza sobre todo por la apertura o repetición de rutas, teniendo en cuenta los límites físicos y psicológicos, mientras se aseguran de usar medios técnicos adecuados, para lograr escalar de manera autónoma.
Nacido en los Alpes, el alpinismo no se limita solamente a esta área su práctica. Se desarrolló en toda Europa en el siglo XIX y hoy sigue presente  en todas las montañas del mundo,  lo que prueba la  universalidad de los valores que promueve. Este desarrollo y esta práctica particularmente en los Alpes y en la región del Mont-Blanc, donde el alpinismo posee una fuerte de identidad y continuidad, explica el papel de Chamonix-Mont-Blanc como líder del proyecto para su inclusión en el Inventario del Patrimonio Cultural Intangible.

Ascenso a Los Gemelos, Mendoza. Foto: Martín Legarda

Bajando del cerro en Villa la Angostura, Neuquén. Foto: Diego Meier


I. IDENTIFICACION DEL ELEMENTO

1. Nombre del elemento
Alpinismo

2. Tipo de elemento

El alpinismo  es sobre todo una práctica social colectiva. Está en el campo de "Prácticas sociales, rituales y eventos festivos", pero también el de "conocimiento y prácticas relativas a la naturaleza " El alpinismo requiere un conocimiento profundo del entorno, pero también una relación cualitativa con este, que implica la profundidad de cada practicante, la herencia de tradiciones,  el conocimiento y  el know-how desarrollado con el tiempo, todo lo cual  forma  parte de la "cultura del alpinismo".

El alpinismo  es una práctica cultural caracterizada por un cierto tipo de conocimiento, relaciones sociales y relaciones con el entorno natural, y también de  valores fundacionales. A veces se presenta como un "deporte natural", como caminar, o el ciclismo de montaña o el parapente, todas prácticas que en su conjunto son diferentes a las que se desarrollan en las llamadas áreas urbanas , las cuales  requieren  de  espacios artificiales, áreas de práctica estandarizadas y reglas codificadas. En contraste, los llamados deportes al aire libre comparten la característica de ser practicados  en el entorno. Desde este punto de vista, el alpinismo se refiere a  todas las actividades que se llevan a cabo en el marco del ascenso de una superficie más o menos vertical en roca, nieve o hielo, y realizándolo  solo o con otros.

Pero la caracterización del alpinismo como deporte sería muy simplista.  Hay que  más bien verlo como una habilidad, un estilo de vida, incluso una ética personal,  dentro de un entorno y  relacionándose entre otros. El saber practicar el alpinismo esta sobre todo caracterizado por la apertura o repetición de rutas, teniendo en cuenta los límites físicos y psicológicos de los practicantes y también  la utilización der medios técnicos adecuados  para realizar las escaladas de forma independiente y, como asimismo cultivar una relación inclusiva entre cada alpinista y el entorno natural, pero también entre los propios alpinistas.

3. Comunidad (es), grupo (s) asociado (s) con el elemento

Podemos describir a la población relacionada con el alpinismo de dos maneras: identificando  a los seguidores de la práctica de forma cuantitativa  o  identificando las instituciones que la estructuran y que respaldan  los valores y tradiciones asociados con ella.

estadísticas disponibles no permiten la identificación precisa del número de alpinistas. Aunque las estadísticas son incompletas, el número aproximado seria de 150,000 personas en Francia,  entre aficionados y profesionales por igual. Esta fuerza conjunta  de un número modesto, muy por debajo de las estimaciones relacionadas con otras actividades deportivas en la naturaleza es, sin embargo, una condición favorable para desarrollar y mantener una fuerte identidad grupal.

Las actividades en la naturaleza están social y geográficamente diferenciadas, tradicionalmente los alpinistas  estaban  sobrerrepresentados; sin embargo  en las últimas  décadas, observamos una apertura de estas prácticas a otros círculos sociales, y también a grupos  de jóvenes, mujeres, niños, personas mayores e incluso personas con discapacidad.

Ascenso al volcán Lanín, Neuquén. Foto: www.swoop-patagonia.com


La apertura de prácticas similares, en un entorno seguro como a través de  las vías ferrata o  de  los parques  de aventura, o del desarrollo de prácticas más divertidas, como barranquismo, han jugado un papel importante en este proceso. La distribución geográfica de las actividades no se limita a las cadenas montañosas,  sino a muchas regiones de  todo el territorio, incluyendo la región de París.

Muchas  instituciones han jugado un papel decisivo en la difusión de la práctica social del alpinismo  y  en la adopción de normas y valores asociados. Clubes alpinos, nacidos en el siglo XIX, que hoy están agrupados en la Federación Francesa de Clubes Alpinos y de Montaña  que tenía otorgadas  al 30 de septiembre de 2014, 83,939 licencias anuales en Francia, de las cuales el 36% son mujeres y el  64% hombres,  con una edad promedio de 44 años para hombres y 42 años para las mujeres. Varias otras asociaciones nacionales o internacionales nacieron en todo el Siglo XX. Algunos clubes  se han desarrollado en  una escala transfronteriza, como el Club Alpine Arc (6 países), otros en todo el mundo, como la Unión Internacional de Asociaciones de Montañismo (UIAA) (53 países); otros, como el Grupo de alta montaña, combinan práctica de muy alto nivel y enseñanza  de una ética de la práctica.

La práctica profesional del alpinismo está organizada por varias instituciones: el Sindicato Nacional de Guias de Montaña  reúne a casi todos los guías de alta montaña en Francia. En 2013, tenía 1644 miembros, incluyendo 1549 guías activos, casi el 57% de ellos trabajando independientemente, 37% trabajando dentro de compañías de guías establecidas localmente y el 6%  como  empleados y simpatizantes. Además, se han formado organismos especializados dentro de la gendarmería francesa, CRS y bomberos.

A nivel mundial, la Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Montaña (IUAGM) tiene cerca de 6000 guías de 26 países en Europa, Asia, América y Oceanía. Finalmente, hay, en muchos municipios y valles montañosos, agrupaciones de aficionados y profesionales que cultivan el mismo apego a esta actividad y interactúan voluntariamente dentro de esta comunidad de práctica. Este es particularmente el caso en la Región del Mont-Blanc, donde hay incluidas  varias compañías de guías de montaña.

Ascenso al Volcán Lanín, Neuquén. Foto: www.swoop-patagonia.com

 Camino hacia el campamento de altura, Domuyo , Neuquén. Foto: www.domuyo2010.blogspot.com.ar


4. Ubicación física del elemento.

El alpinismo  actual nació en los Alpes centrales (entre Alta Saboya y Tirol), y en particular en el macizo del Mont-Blanc, a finales del siglo XVIII, y en los picos circundantes de Suiza, de Italia y Francia. El primer ascenso de esta cumbre, se realizó en 1786,  fue conducido por el científico de Ginebra Horace Bénédicte de Saussure, e acompañado por dos jóvenes Chamonis. Este ascenso es generalmente considerado como el acto fundador del alpinismo. Por este hecho  el macizo del Mont-Blanc atrajo posteriormente  a muchos visitantes y curiosos, creándose en las poblaciones locales un desarrollo (carreteras, alojamiento, servicios, etc.) necesario para dar la bienvenida a los primeros turistas. Entre las obras que ayudaron a popularizar el Mont-Blanc y el alpinismo, especialmente entre las élites inglesas, podemos citar como ejemplo Albert Smith, quien, a su regreso de Chamonix,  puso en escena  el ascenso de Mont-Blanc (con 2000 actuaciones en Londres y 800,000 espectadores desde 1852 hasta 1868). El  alpinismo  adquiere así sus primeras cartas de nobleza y una gran visibilidad en Europa de su época.

El macizo del Mont-Blanc, que se concentra, en 600 km², 101 glaciares, 150 picos,4000 rutas en roca y glaciares, por lo tanto, se convierte en el lugar emblemático del  alpinismo en todas sus formas de práctica y técnicas.

Desde el macizo del Mont-Blanc, el alpinismo se extendió rápidamente en los macizos alpinos el más alto, especialmente en Suiza (Oberland bernés, Haut-Valais, Engadine, etc.), en Austria (principalmente en Tirol) e Italia (Valle de Aosta, Alto Adige, Dolomitas, etc.), pero también en los Alpes Dauphinoise (en particular Écrins-Pelvoux), los Pirineos y algunos otros macizos europeos (Tatras, Polonia y Eslovaquia, Eslovenia, Escocia, Noruega, etc.). Desde la mitad del siglo diecinueve, también  se practicó en  macizos ubicados fuera de Europa (Cáucaso, Andes, Himalaya, EEUU, Alaska, etc.). La práctica del alpinismo, sigue hoy siendo todavía muy activa en la región que la vio nacer, por lo tanto, se ha extendido por las principales regiones montañosas del mundo, haciendo hincapié así, el carácter universal de sus valores.

Ascenso al Volcán Lanín con esquíes. Foto: www.andescross.com


5. Descripción del elemento
.

El alpinismo se basa en el dominio de los conocimientos y habilidades técnicas y en un cierto número de referencias y valores culturales en los que uno también reconoce la importancia de los  practicantes  más comprometidos, las compañías de guías y  las empresas  locales.

No es tanto un deporte como una cultura del cuerpo y la relación con las altas montañas, su práctica es ajena a cualquier espíritu de competencia estructurada o regulada, y se practica fuera de cualquier entorno limitado. Es más como una ética, un estilo de vida y una práctica social con una fuerte identidad, incluso un "arte del espacio", al más alto nivel, se presenta de manera ejemplar en la carta ética del Grupo de Alta Montaña y la de los Piolets de Oro.

Aprendido en un modo técnico, el alpinismo de alto nivel se caracteriza por la exploración de nuevas rutas de ascenso, o su repetición deliberada, en un entorno de alta montaña. Por lo tanto, requiere un conjunto de conocimientos y habilidades relacionadas con este entorno particular, dominio de técnicas de progresión, manejo de instrumentos y artefactos diversos. La movilización de este know-how  es notable tanto en el diseño como en la preparación para un ascenso (mediante el estudio de elementos topográficos, rutas ya cubiertas y descripciones en las "guías topográficas" e historias relacionadas, fotografías y finalmente condiciones climáticas y de nieve, etc.) que son tan importantes, como el  ascenso mismo.

Pero el alpinismo  se caracteriza sobre todo por las dimensiones estéticas y éticas que son parte integral de la actividad. Valora la belleza de las rutas y la elegancia en el cuerpo cuando se escala, resalta en la actividad el gusto por la aventura, el sentido de exploración, la toma medida de riesgos, pero también el conocimiento de las habilidades y límites del practicante.

Se distingue por la naturaleza de las interacciones sociales, guiada por valores de solidaridad y de. El alpinismo requiere fuerte aculturación (en otras palabras, un proceso de adquisición de una nueva cultura) entre profesionales, donde se transmiten conocimientos, valores y habilidades,  rara vez es solitario, el alpinismo también se practica bajo condiciones especiales de sociabilidad. Él es el vector numerosos e intensos intercambios entre guías y turistas, poblaciones de montaña y poblaciones urbanas, jóvenes y mayores. También es propicio para intercambios entre practicantes de regiones muy diferentes del mundo que comparten la misma pasión por el medio ambiente.

Llegando al Plateau del Volcán Lanín a 3.000 mts., Neuquén. Foto: Jorge Alvarez


El sentido de pertenencia común a los profesionales facilita la transferencia de conocimiento y la transmisión de habilidades, así como el diálogo e intercambio intercultural.

Crecen formas de respeto mutuo en varios tipos de interacciones: entre compañeros de cordada, que son más que simples compañeros de escalada. De hecho, el cordée, del cual el filósofo Michel Serres (2002) escribió un elogio vibrante que simboliza la muy fuerte complementariedad de sus miembros, vinculando su destino al tomar riesgo y lograr un objetivo común. El alpinismo implica complicidad y confianza mutua entre alpinistas  de diferentes cordadas, a lo largo de una ruta o en lugares de descanso; entre practicantes y poblaciones locales, en la medida en que cooperan y se brinden servicios mutuos.

A esta ética social se agrega una ética ambiental. El alpinismo se practica en un entorno que es a la vez áspero y frágil, requiere un conocimiento profundo de este entorno, pero también un fuerte vínculo sensible y emocional. Si bien exige ciertas cualidades deportivas, el montañismo consiste antes todo para vivir un acto de comunión compartido con el medio ambiente. Esta actitud ayuda a mantener los sitios de prácticas en un estado de naturalidad y limitar los impactos ambientales y paisajísticos en los sitios. Por ejemplo, las técnicas de seguro adoptadas por los puristas prefieren los jammers a los spits y clavos que los practicantes consideran agresivo con la comunidad e irrespetuoso  de  su ética ambiental. En grandes macizos (expediciones a alturas muy altas), incluso hablamos de "Montañismo de estilo alpino", cuando el ascenso se lleva a cabo sin  apoyo logístico, equipo sustancial, uso de oxígeno, esta práctica es predominante en los Alpes hoy en día.

Lucas y Carloncho en los ultimos largos durante el ascenso a Purpha, China. Foto: Esteban Degregori

 Expedición NATURGAS/BBK al Nuptse en los Himalayas Nepaleses (Integrantes: Iñurrategi, Vallejo y Zabalza), 2012.
Foto: www.basqueteam.com


II. APRENDIZAJE Y TRANSMISIÓN

La práctica del alpinismo requiere aprendizaje y transmisión, que se pueden distinguir aquí según ya sea la adquisición de habilidades técnicas o el intercambio de valores asociados con el practicarlo. Aprender alpinismo requiere dominar y manejar equipos específicos (cuerdas, piolet, crampones, bloqueadores, equipos de seguros y rescate, cartas, brújula, GPS). También implica dominar una variedad de conocimientos sobre el entorno del ejercicio, que se caracteriza por obstáculos naturales (pendiente, verticalidad, grietas), condiciones cambiantes (viento, nieve, niebla, etc.) y eventos físicos aleatorios (meteorología, nieve, avalanchas, caída de rocas y seracs).

Este doble aprendizaje pasa por el diálogo y el intercambio entre expertos y novatos, y entre las diversas generaciones de practicantes. Se lleva a cabo antes en centros de capacitación (por ejemplo, la Escuela Nacional de Esquí y Alpinismo  / ENSA), clubes y asociaciones (por ejemplo, FFCAM, UCPA, Sport & Naturaleza) y otras instituciones educativas, pero también fuera del marco institucional, por ejemplo en el contexto familiar o grupos intergeneracionales.

El alpinismo valora el desarrollo personal (confianza en sí mismo, preparación física, buscar superarse a uno mismo), la adquisición de autonomía, socialización y solidaridad entre practicantes. Su aprendizaje es, por lo tanto, simbólico y técnico. Su aporte simbólico requiere la adquisición de conocimiento sobre la historia del alpinismo y los aspectos sociales de la práctica, en otras palabras, un alto grado de reflexión. Entonces requiere profunda impregnación cultural por parte de los individuos que lo practican. Dependiendo del individuo, el aprendizaje y la transmisión requieren entre dos y tres años de práctica seria y regular. Se trata de apropiarse de la formación adquirida y, sobre todo de acumular experiencias, porque nada reemplaza las situaciones experimentadas y dominadas en el campo.

Carloncho aproximando en uno de los últimos intentos al Purpha, Genyen, China. Foto: Esteban Degregori


Las actividades relacionadas en terreno seguro (escalada en un muro, vía ferrata, etc.) pueden constituir un primer enfoque, la práctica in situ juega un papel decisivo porque aquí es donde la autonomía puede ser  verdaderamente adquirida en  las múltiples dimensiones que son suyas (técnicas, físicas, culturales).

El aprendizaje y la transmisión tienen lugar a través de diferentes vectores sociales: El entorno social directo (familia, amigos, conocidos) es muy importante en el transmisión de elementos: know-how que a menudo pasa de generación en generación, nosotros nos reunimos con frecuencia en las altas montañas con jóvenes que han sido iniciados por sus padres o miembros de su familia, cada uno de ellos ha condicionado así su primer acercamiento a la montaña.

Por lo tanto, es común ver líneas familiares reales de montañeros en los Alpes: para profesionales y aficionados por igual. El proceso por el cual los jóvenes practicantes ganan estatus profesional, acompañándose por guías por varias temporadas antes volverse autónomo es una ilustración de esta transmisión de aprendizaje por parte de sus compañeros.

Los medios relacionados con el alpinismo son un vector importante de transmisión. Instituciones como museos y centros de documentación, algunos creados durante las últimas décadas, constituyen un recurso importante en la transmisión de valores del alpinismo.

Lucas Alzamora Abriendo el septimo largo, 6b+ de la aguja Ectelion, Soseando. Foto: Carloncho Guerra

Escalada deportiva en Moon Hill, Yangshuo, China. Foto: Carloncho Guerra


III. HISTORIA

1. Hitos históricos

Desde 1854 hasta 1865 se conquistaron, en su mayor parte, los picos de los Alpes de más de 4000 metros. El año 1865 marcó la apoteosis del alpinismo en el Arco Alpino, con el primer ascenso de los Grandes-Jorasses, Green Needle, Matterhorn y Mont-Blanc (lado italiano) y 82 otras cumbres de los Alpes. En 2015 se celebra, en Chamonix-Mont-Blanc, el 150 aniversario de ese  año excepcional. Estas ascensiones fueron hechas por alpinistas aficionados acompañado de guías locales. Además, el alpinismo se está feminizando gradualmente: dos  mujeres escalaron el Mont-Blanc en 1809 y luego en 1838 también fue una mujer la que hizo el primer ascenso invernal de esta cumbre en 1874. Desde la década de 1880, el deseo de conquistar cumbres por sus caras rocosas, en el espíritu de descubrir nuevas rutas, ve el día, como lo demuestra el primer ascenso puramente rocoso de la Aiguille du Grépon, en 1881, así como la deslumbrante proeza de hoy en las montañas del arco alpino oriental (Tauern, Dolomitas, etc.). Naturalmente implicaba más y más escalada en roca, en montañas rocosas, cada vez más accesibles por la posibilidad de entrenar y practicar todo el año en rocas y acantilados ubicados en la llanura como en Fontainebleau por ejemplo.

2. Historias relacionadas con la práctica y la tradición.

La historia del alpinismo es ampliamente conocida por los que practican. Motivó cantidad de libros, artículos, películas y exposiciones. Muchas de estas producciones son parte de la historia del  alpinismo, y aún más ampliamente en la historia cultural de nuestra civilización. La historia según dicho por los propios alpinistas, también juega un papel central en interacción entre comunidades de practicantes. De hecho, la importancia de contar historias  y experiencias en el alpinismo es fundamental: coloca la práctica en el tiempo de la narración y eso  permite   desarrollar y mantener un sentido de pertenencia a una comunidad.

Lucas Alzamora abriendo el quinto largo, 6b, de Los Fuguitivos en la aguja Principal, Sosneado. Foto: Carloncho Guerra

Eduardo Namur y Nicolas Pantaleón en la cumbre del Pissis. Foto: Guillermo Almaraz

 

IV. VIABILIDAD DEL ELEMENTO Y SALVAGUARDIAS

1. Viabilidad del elemento: amenazas

Varios tipos de amenazas han surgido sobre el montañismo en las últimas décadas. Varios corresponden a tendencias conocidas en el desarrollo de nuestras sociedades contemporáneas: requisito seguridad, artificialización de la relación con la naturaleza, mercantilización, judicialización, búsqueda de la competencia.

2. Métodos de desarrollo existentes:

En los Alpes y en otros lugares, una serie de eventos tienen como objetivo promover la difusión del alpinismo y su transmisión. Un conjunto de estructuras de conservación, documentación, investigación y desarrollo, también juegan un papel importante en la protección del alpinismo en Francia.

V. PARTICIPACIÓN DE COMUNIDADES, GRUPOS E INDIVIDUOS

Las asociaciones, federaciones y organizaciones relacionadas con las prácticas de montaña favorecen el reconocimiento del alpinismo como patrimonio cultural francés. La comunidad y sus representantes, a través de sus redes institucionales y asociativas, participan en esas  acciones. El alpinismo es un conjunto de habilidades y valores de importancia  para toda la sociedad hoy. Pero su alcance es universal, es la valoración de la disciplina  en el patrimonio cultural.

Países donde se ha desarrollado la práctica, tal ampliación documentaria  el papel principal que Francia jugó en el nacimiento del alpinismo, su desarrollo universal y la salvaguardia de sus principios constitutivos.

El alpinismo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Foto: www.canalfedme.es


Video:
El Alpinismo - Bertrand Delapierre, 2018

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