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Ascensión a la cara Sur del Cerro Negro en San Juan

Cerca de la localidad de Barreal en la provincia de San Juan, se encuentra el Cordón de la Ramada donde fuimos a ascender el Cerro Negro en el año 1989

Jorge González

CCAM

Edición: CCAM



Con rutas aún no resueltas, escaladas técnicas en hielo, un acercamiento de variados matices y magníficas cumbres de entre 5.500 y 6.700 metros, el Cordón de La Ramada resulta ideal para los que buscan grandes objetivos de altura.
 

Integrantes: Félix Memelsdorff y Jorge Gonzalez

Con el propósito de entrar al cordón de La Ramada, partimos en tren desde Retiro hasta la ciudad de San Juan, y desde allí hicimos 160 km en ómnibus a la localidad de Barreal, donde la calle central, flanqueada por altos álamos, se veía desierta y calurosa.

A lo lejos brillaba la pared sur del Mercedario. Sentado sobre unas piedras caleadas, veía hamacarse suavemente, a la altura de mi cabeza, las flores lilas del alfalfar.

Ubicación del Cordón de la Ramada Provincia de San Juan, Argentina


Coordinada ta partida con los arrieros, nos pusimos en marcha para salvar el primer escollo: el cruce del río Los Patos. No estando en condiciones el puente de Las Hornillas, hay que emplear un cable de acero con una gran "canasta" que permite el vadeo.

Cordón de la Ramada, San Juan, Argentina. Foto: www.andeslimite.net

 

Acercamiento al cordon de la Ramada. El trayecto final exhibe un verde desascostumbrado en a alta montaña

Acercamiento al cordon de la Ramada. El trayecto final exhibe un verde desascostumbrado en a alta montaña


En ese punto, conocido como La Junta, el río baja con una fuerza formidable y alcanza unos 20 metros de anchura. En sucesivos cruces llevamos la carga del otro lado y caminamos unos 4 kilómetros hasta Casas Amarillas, un puesto perteneciente a la División de Fronteras. Entre los sauces que bordean las acequias, veíamos Jas altas montañas con trazos de nubes antes de sus cumbres y el sol inundando los flancos que caían hacia los valles.

En cuanto dejamos Casas Amarillas para internarnos en la cordillera, dimos aviso de nuestro ingreso en el puesto Santa Ana de Gendarmería Nacional, distante unos siete kilómetros. A partir de allí se sucederían hermosas vegas con flores silvestres, altos farallones de areniscas y el constante rumor de las aguas del río Colorado. Tras seis horas de marcha llegamos al punto donde finalizó la primera jornada. Cruzamos el río con los caballos y armamos las carpas en el punto llamado Las Vegas o Los Corredores.

Cordón de La Ramada, Provincia de San Juan

Cordón de La Ramada, Provincia de San Juan

 

Mapa de la región del Mercedario, San Juan

Mapa de la región del Mercedario, San Juan


El segundo día de marcha nos permitió alcanzar el campamento base, situado a unos 3.800 metros de altura, protegido por grandes bloques y dominando el magnífico cordón, en el que se destaca especialmente el Mercedario, con sus 6.770 metros. La cercanía del agua, e inclusive de leña, en el ancho playón del río, le dan al campamento una ubicación de privilegio.

En cuanto a nosotros, Félix Memelsdorff y yo, teníamos como objetivo el pico Polaco, bellísimo y esbelto. A modo de entrenamiento con las características de ese hielo y buscando una adaptación paulatina a la altura, decidimos intentar, antes del objetivo central, la pared sur del cerro Negro, de aproximadamente 700 metros de desnivel y con una sola ascensión, realizada en el verano del '86 por E. Arellano, C. Domínguez, G. Ducey W.y J. Hermann, del Club Andino Mercedario.

Con un tiempo estable iniciamos el lento transporte hasta el pie de la faz sur del Negro. Luego de cuatro horas de marcha y por una serie de acarreos de morenas, alcanzamos una suerte de hondonada, aproximadamente a los 4.500 metros, donde dejamos la carga, al tiempo que las nubes cubrían nuestras cabezas y el aire se cargaba de humedad. Alcanzamos nuevamente el campamento base en dos horas y quedamos al reparo del viento frío que corría a lo largo del valle.

Dos días después, a causa de un incidente - que relataré luego -, subimos con Félix hacia la media tarde hasta el punto adonde habíamos dejado la carga y emplazaríamos el vivac.

Debíamos entrar muy temprano a la pared y escalar con velocidad el sector angosto del glaciar en su parte derecha. A primera hora el frío era intenso y cortante, y el viento complicaba la paciente tarea de derretir la nieve para beber algo caliente.

Durante el ascenso hacia una de las cumbres del cordón de La Ramada, San Juan

Durante el ascenso hacia una de las cumbres del cordón de La Ramada, San Juan

 

Cautela al iniciar la escalada superando la rimaya para atacar la pared

Cautela al iniciar la escalada superando la rimaya para atacar la pared


Félix comenzó cautelosamente a superar la rimaya, y evitando los zigzag y buscando los afloramientos rocosos situados a nuestra derecha, en unas dos horas salimos del sector más comprometido. Ya habíamos tenido indicios reales de lo acertado de esa estrategia: una piedra del tamaño de un puño se desprendió desde lo alto, silbando y dejando un surco en la nieve.

Nos "aplastamos" contra las rocas y la piedra pasó sobre nuestras cabezas como un balazo hasta chocar con un gran bloque y desintegrarse. La pendiente no era muy fuerte, pero para evitar la fatiga, la caída de piedras o la posibilidad de un mínimo error, íbamos encordados con maniobras rápidas en cada relevo.

El sol ya había ganado altura. Con él, los últimos 300 metros fueron demasiado lentos. Avanzábamos despacio, en largos zigzag, acuciados por la sed. Pero ese filo era una obsesión. Cuando bajo nuestros pies quedó el canalón de la pared sur, todo había terminado. Hacia el otro lado caía el inmenso vacío de la faz NE del Mercedario y el imponente glaciar del Caballito.

A nuestra derecha, la cordillera de Ansilta, y enfrente, lejana, la magnífica mole del Aconcagua. Su roca aparecía azul y a su izquierda se perfilaba el Glaciar de los Polacos.
 

Eran las siete y media de la noche. Habíamos tardado 11 horas en superar la pared.

El hermosisimo pico Polaco de 6.100 mts de altura, un gran desafio

El hermosisimo pico Polaco de 6.100 mts de altura, un gran desafio

 

Cerro Negro - Balcón de los Seismil. Foto: www.panoramio.com


La cumbre del cerro Negro, de 5.550 metros de altura, se elevaba a algo más de 100 metros de distancia de nuestra posición. Optamos por buscar un lugar de vivac en las mejores condiciones sobre el filo, que sería nuestra vía de regreso. Las ráfagas se sucedían con una violencia formidable.

El día llegó, opacando las formas y envuelto en una neblina espesa, casi amenazante. Comenzamos el lento, constante, interminable descenso hacia el col que une el cerro Negro con el Mercedario. Una sucesión de nevés nos llevó hasta las cercanías de nuestro vivac. La nieve había cubierto los penitentes y eso facilitó las cosas. La ausencia de sol disminuyó el peligro de la caída de piedras.

Un torrente, un hilo de agua, nos devolvió las fuerzas. El rumor del viento en las fisuras y las pequeñas cascadas que se descolgaban por acción del deshielo, iban quedando a nuestras espaldas a medida que nos alejábamos hacia el reparo de nuestro campamento base. Sólo nos quedaba tiempo para una exploración del glaciar de La Mesa y La Ramada, y para un acercamiento hasta el objetivo central de nuestra expedición: el pico Polaco, por su arista este.

Glaciar de los Cerros la Mesa y la Ramada

Glaciar de los Cerros la Mesa y la Ramada


Aquel incidente al que hice mención unas líneas antes, fue el que sufrió otra cordada en la misma pared sur del Negro como consecuencia de un desprendimiento de rocas, que lesionó seriamente a uno de los escaladores. Felizmente se le pudo prestar rápido auxilio mediante un helicóptero, pero lo sucedido nos hizo olvidar el pico Polaco, que requería de dos días o más por lo menos.

El resumen de la experiencia fue, a todas luces, positivo. Las posibilidades del cordón de La Ramada son excepcionales para expediciones que buscan grandes objetivos de altura.

El campamento base de partida adquiere características singulares por su ubicación y su altura, que permiten una buena adaptación y recuperación. Al mismo tiempo, sus 3.800 o 4.000 metros de altitud nos hablan de grandes desniveles a superar en la escalada. El cordón propiamente dicho, de una grandiosidad llamativa, atrae con sus magníficas cumbres de entre 5.500 y 6.700 metros, con rutas aún no resueltas o de una sola ascensión, escaladas técnicas en hielo y un acercamiento de variados matices, contornos espectaculares y un verde desacostumbrado en la alta montaña.

Félix y yo emprendimos el regreso, viendo convertirse en bramido el murmullo del río, castigados por el viento, al abrigo de grandes cuevas de arenisca, hambrientos, con los pies cansados. Volvimos durante dos jornadas, hasta alcanzar Casas Amarillas.

Descendiendo hacia un vivac por el filo que une el Cerro Negro con el Mercedario, un gigante de 6.770 metros de altura

Descendiendo hacia un vivac por el filo que une el Cerro Negro con el Mercedario,
un gigante de 6.770 metros de altura

 

Cara sur del Cerro Negro. Foto: www.summitpost.org


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