Actividades · Viajes y expediciones

Las aventuras y desventuras de ascender al Cerro Coranzulí de 5.117 metros en la provincia de Jujuy

Explorando las cumbres del macizo de Coyaguaima, en el sector norte de la provincia de Jujuy, sucedió un sorpresivo encuentro con integrantes de la comunidad originaria de la zona que les prohibieron el ingreso a uno de los cerros del lugar

Marcelo Badra

Marcelo Badra

Edición: CCAM



Con un grupo de amigos radicados en distintas provincias, en los últimos años solemos elegir el norte argentino como destino de alta montaña para nuestras salidas a principios de diciembre. En éste del 2022 pensábamos acceder a una zona poco concurrida por los montañistas; me refiero al macizo de Coyaguaima en el sector norte de la Provincia de Jujuy. Nuestro plan original era subir primero el Cerro Niño de 5.201 m y luego el referido Coyaguaima de 5.662 m, el cual figura también como Cerro Convento en muchas cartas topográficas digitales.

Previo a ingresar a la zona de Coyaguaima, planificamos ascender el Cerro Coranzulí de 5.177 m con el fin de empezar el proceso de aclimatación, ascenso que motiva esta colaboración.

Ubicación del Cerro Coranzulí

El grupo estaba conformado por Silvina Cazón de Jujuy, Enrique Melgarejo (Kike) de Misiones, Julio Soria, nacido en Buenos Aires radicado actualmente en Tucumán, Pablo Caballero, jujeño radicado desde hace muchos años Córdoba, Waldino Romero (Ashiko) y quien escribe estas líneas, ambos de Córdoba.  En esta oportunidad, además nos acompañaba Alba Legal de Paraguay. 

Nos conocemos con Pablo, Julio y Ashiko desde hace muchos años, naciendo nuestra amistad en el seno del Club Andino Córdoba.  Con el resto del grupo nos vincularon distintas salidas a la montaña.

Dado que sabíamos que el acceso en vehículos a la zona podía generar complicaciones, nos organizamos para ir en dos vehículos doble tracción. 
 

Mapa con el recorrido de la Ruta 40 por la Provincia de Jujuy

 

Nuestro viaje hacia la montaña, una forma de conocer lugares turísticos aclimatando

Nuestro primer día, el sábado 3 de diciembre, ambos vehículos y todos los miembros del grupo nos encontramos en la bella localidad de Purmamarca donde arribamos desde nuestros lugares de residencia, la idea era dormir una primera noche un poco más alto que lo habitual, los 2.324 metros de esa localidad nos permitía comenzar, aunque sea muy suavemente el proceso de aclimatación.

El día siguiente, domingo 4 de diciembre, podemos decir que fue un día en que se cumplieron tres objetivos simultáneamente, acercarnos en vehículos a la localidad de Coranzulí, conocer lugares turísticos y continuar nuestro incipiente proceso de aclimatación, ya que una vez que partimos de Purmamarca y subimos la Cuesta de Lipán la mayoría del recorrido se realiza a respetable altura. Así pasamos por las Salinas Grandes, donde pudimos observar una vez más las clásicas montañas de esa zona que nos permitieron en su momento ascender a sus cumbres, como el Nevado de Chañi y el Volcán Tuzgle, como también sacarnos las típicas fotos en el salar, luego nos desviamos unos kilómetros del camino internacional para conocer la localidad de Barrancas.

 

El grupo completo en las Salinas Grandes

 

Barrancas es un pequeño pueblo que está muy cerca de las Salina Grandes, donde tuvimos la oportunidad de conocer el Centro de Interpretación Arqueológica, inaugurado hace poco más de 2 años, donde se exhiben reliquias arqueológicas de la zona y también hay una muy bonita representación a escala real de una caravana de llamas con sus arrieros vestidos con sus típicos atuendos. La visita al centro de interpretación nos dio la pauta que en otra oportunidad camino a las montañas de esta zona, esta localidad puede ser un excelente lugar para quedarse un día completo, donde además de aclimatar ya que está a una altura de 3.643 metros, es posible recorrer sus alrededores y realizar un verdadero trekking arqueológico.

Iglesia de la localidad de Barrancas en la Provincia de Jujuy

Centro de Interpretación Arqueológica en la localidad de Barrancas

Centro de Interpretación Arqueológica en la localidad de Barrancas

Luego de almorzar en Barrancas retomamos el camino hasta la ruta internacional, para más tarde llegar a Súsques, último lugar para aprovisionamiento de combustible de nuestro recorrido.

Saliendo de Súsques abandonamos la Ruta Nacional 52, que conduce a Chile y tomamos la mítica Ruta 40 con destino norte, ya no hay pavimento, pero el camino de tierra está en muy buen estado. Transitando la emblemática ruta, arribamos al poblado de Coranzulí, un par de horas antes de la puesta de sol. Esta parte del recorrido varios de los integrantes del grupo ya la conocíamos de cuando 5 años atrás, junto con Silvina y Kike fuimos a subir el Volcán Granada, motivados en parte por la publicación de esta Editorial sobre esa hermosa montaña del norte jujeño. 

Antes de llegar al pueblo de Coranzulí, primera vista del Cerro Coyaguaima y del Cerro el Niño.

 

Una vez arribados a Coranzulí nos alojamos en la casa de Noemí, una pobladora local que ofrece alojamiento a los turistas en su hogar, algo común en estos parajes del norte argentino, para luego, inmediatamente ir en uno de los vehículos hasta la base de la montaña a los efectos de visualizar por donde ingresar al día siguiente, el cual sería el último día de aclimatación previo al ascenso.

Coranzulí es un pequeño pueblo que pertenece al departamento jujeño de Súsques, que está a 3.940 metros sobre el nivel del mar, sus habitantes se dedicaban originalmente a la minería,  luego como consecuencia del cierre de muchas de las minas de la zona, ahora una buena parte de sus pobladores se dedican a la producción de camélidos, principalmente llamas. Cuenta con una iglesia centenaria y termas agrestes, que son indicios de la actividad volcánica aún presente en la zona.

En busca de la ruta de ascenso al Cerro Coranzulí

El Cerro Coranzulí, llamado Moray por los lugareños, está muy cerca del pueblo, desde donde se lo observa claramente, en dirección noreste a 8 kilómetros de distancia en línea recta. No teníamos información concreta de cual era la posible ruta de ascenso, razón por la cual nos pusimos a estudiar las cartas digitales de la zona que poseíamos en nuestros teléfonos.

El Cerro Coranzulí visto desde las inmediaciones del poblado de Coranzulí.

Visualizando las curvas de nivel el ascenso lógico era por el Oeste, haciendo un rodeo a la montaña y arribando a su cumbre por el Norte, también observamos en las cartas topográficas, que había una huella para vehículos doble tracción, que es el acceso para el mantenimiento del gasoducto Nor Andino. 

El gasoducto Nor Andino, tiene un recorrido de 1.070 kilómetros que, partiendo de la provincia de Salta, pasa por la provincia de Jujuy, cruza la frontera a la altura del Paso de Jama para terminar en el norte de Chile en la región de Antofagasta. Si bien originalmente en 1999 el gasoducto se utilizaba para exportar gas a Chile, en estos últimos años Argentina está recibiendo gas de Chile mediante este gasoducto.

Tratando de llegar hasta la huella del camino del gasoducto, continuamos por la ruta 40 durante 3 kilómetros más en dirección norte y tomamos una huella a la derecha que conduce a una zona de aguas termales, desde donde parte el camino de mantenimiento del gasoducto, pero en las inmediaciones de las termas, una tranquera con candado nos bloqueó el paso. Luego seguimos otras huellas que se acercaban a la montaña por la parte sur, si bien visualizamos una ruta lógica de ascenso, esta llegaba a una cumbre secundaria, cumbre sur, desde donde había que continuar por un filo, un largo recorrido hasta la cumbre principal de casi 3 kilómetros de distancia y no teniendo en claro la dificultad para transitar por ese filo. No había dudas que la ruta lógica era por el Oeste, razón por la cual había que tratar de conseguir la llave de la tranquera y que nos autorizaran a ingresar por ese camino. Ya con las últimas luces regresamos a Coranzulí a nuestro alojamiento.

Al ser Coranzulí un pequeño poblando en la montaña, en el cual todos se conocen, no fue para nada difícil contactarnos con quien tenía la llave de la tranquera, así conocimos a una señora también llamada Noemí, quien gentilmente nos la facilitó y nos autorizó a ingresar. Ahí nos enteramos que ese camino además  de conducir al camino de mantenimiento del gasoducto, conduce también a la Finca de la Familia Suarez.

El plan era continuar la aclimatación en la parte baja de la ladera de la montaña

El lunes 5 de diciembre teníamos como objetivo, ver hasta donde podíamos acceder en vehículos por el camino del gasoducto, para recorrer ya caminando una parte del ascenso a la montaña, poder visualizar bien la ruta, sobre todo en la parte alta y terminar nuestro plan de aclimatación, para intentar el ascenso a la cumbre al día siguiente.

Desayunamos y partimos, llegamos a la tranquera que está cerca de las termas y dado que teníamos la llave pudimos seguir, no obstante, no fue mucho el recorrido que pudimos realizar, solo un kilometro y medio después el camino estaba cortado por una crecida del arroyo.

Desde donde llegamos con los vehículos, teníamos 900 metros de desnivel a la cumbre y una distancia de aproximadamente 6 kilómetros, el plan para esta jornada, era aclimatar y visualizar la ruta de ascenso para el día siguiente.

La primera parte del recorrido caminamos por la huella del gasoducto, lo que nos permitió avanzar bastante rápida en distancia y no tanto en desnivel, así llegamos a una llamativa antena, que estaban dos kilómetros y medio mas adelante en dirección este noreste y a una altura de 4.500 metros sobre el nivel del mar. En ese momento la montaña no se veía claramente ya que las nubes cubrían parte de la ladera. Abandonamos el camino del gasoducto y nos dirigimos hacia la base montaña, ahora en dirección sureste unos 800 metros de distancia sin mucho desnivel donde paramos para reagruparnos. Hasta aquí la vegetación era el típico pequeño arbusto, que existía en forma raleada lo cual nos permitía fácilmente caminar. En ese momento el cielo se despeja completamente y la montaña se veía en todo su esplendor. Pocos metros mas adelante empezaba la pendiente cada vez mas pronunciada con destino a la cumbre. Desde ahí nos faltaban 600 metros de desnivel y cerca 2, 7 kilómetros de recorrido.

Algunos compañeros, proponían seguir avanzando e intentar la cumbre ese mismo día, otros, entre los que me incluía, entendíamos que era muy poca la aclimatación, que debíamos regresar y subir al día siguiente. 

Empezando el proceso de aclimatación, primera parte del camino del gasoducto.

Antena, punto donde se abandona el camino del gasoducto.

Última parte de vegetación durante el ascenso.Foto Marcelo Badra

Cambio de planes, nuestro objetivo ahora pasa a ser la cumbre 

Luego de intercambiar opiniones, se resolvió por mayoría seguir avanzando. En ese momento, Ashiko quien no se sentía bien aclimatado emprendió el regreso, el resto continuamos, un rato después Silvina, también sintió los efectos de la altura y decidió regresar. El regreso de ambos era bastante seguro desde ese punto ya que se visualizaba la antena donde habíamos abandonado el camino del gasoducto.

Mientras ascendía, recordaba qué distinto era la toma de decisiones en la montaña 46 años atrás cuando comencé esta actividad, recuerdo que toda salida a alta montaña se la denominaba expedición, quizás hoy podemos decir que en mas de un caso, el término expedición le quedaba grande, toda expedición tenía un jefe, generalmente el mas experimentado del grupo y esa era la persona que tomaba las decisiones, por supuesto un buen jefe, previamente consultaba las opiniones de sus compañeros, quizás en aquella época una decisión como la que un rato antes debatimos, se hubiera resuelto de otra forma y quizás con un resultado distinto, lo tiempos cambian y nosotros también nos vamos adecuando a las nuevas usanzas. 

Así seguimos avanzando los cinco restantes en dirección sureste hasta llegar a la parte mas empinada en que había que tomar rumbo sur. Como teníamos distintos ritmos, adelante íbamos Julio y yo, un poco mas atrás Kike y Alba y cerca de ellos Pablo cerraba la marcha.

Teníamos una duda respecto al acceso al filo cumbrero, pero a medida que nos acercamos se nos fue aclarando la duda, ya que había un paso claro que conducía directamente al filo desplazándonos a la derecha de nuestra ruta de ascenso. Ahora ya no había más vegetación y empezaban a parecer los primeros manchones de nieve.

Así, transitando por el filo, donde ya había disminuido significativamente la pendiente llegamos a la cumbre junto con Julio, había una importante apacheta, desde la cumbre se veía todo el valle, el pueblo de Coranzulí y ahí pudimos observar el largo filo que por aproximadamente 3 kilómetros de recorrido conducía a la cumbre sur, que habíamos visto el día anterior como posible ruta de ascenso. No había dudas que habíamos elegido la ruta correcta para el ascenso. 

En la cumbre – Foto Enrique Melgarejo

Al llegar a la cumbre, al igual que en otras oportunidades, primero sentí un sensación de alegría por haber lograr el objetivo, luego mis pensamientos fueron agradecer a la vida poder realizar esta actividad, agradecimiento que conduce automáticamente  a acordarme  de mi familia, que siempre me apoyo en mis aventuras de montaña, en un comienzo mis padres,  actualmente mi esposa e hijos, para luego pasar a pensar en cuestiones prácticas y ahí es cuando vienen las ganas de bajar, consciente que el ascenso no termina en la cumbre, sino cuando se llega al valle. 

Con Julio en la cumbre del Coranzulí.

Apacheta en la cumbre del Cerro Coranzulí- Foto Marcelo Badra

Vista desde la cumbre 

Llegar a la cumbre nos demoró unas 4 horas y medias, donde permanecimos media hora más, abrazos, fotos, comunicación por radio con nuestros compañeros, mensaje de InReach para los que nos esperan en la civilización y luego un breve descanso.

Si bien nuestra intención era esperar a nuestros compañeros en la cumbre, soplaba viento y empezamos a sentir frío, por lo que iniciamos el descenso. Al poco tiempo de iniciar el descenso nos cruzamos a Kike, con quien nos aseguramos que tuviéramos las radios en la misma frecuencia y acordamos que él se reagruparía con Alba y Pablo en la cumbre para iniciar el descenso juntos, sobre todo en la parte más empinada de la montaña. Un ratito después descendiendo no cruzamos con Alba y antes de dejar el filo cumbrero nos cruzamos con Pablo.

Pablo,Alba y Enrique en la cumbre del Cerro Coranzulí- Foto Enrique Megarejo 

El descenso se hizo mas largo de lo pensado, no había dudas que nuestra escaza aclimatación nos generaba mas desgaste de lo habitual. Paramos un buen rato a descansar cuando llegamos al punto donde durante el ascenso nos reagrupamos y decidimos intentar la cumbre, ya no nos quedaba agua, ya que llevábamos como para una corta jornada de aclimatación. 

Durante el descenso

Y así, uno a uno, cada uno a su ritmo, fuimos llegando a los vehículos donde nos reunimos todo el grupo. 

En lo personal estaba contento ya que habíamos subido una hermosa montaña, no obstante me quedó como reflexión, que el hecho de anticipar un día el ascenso a la cumbre, le impidió a 2 de nuestros compañeros continuar el ascenso.

Alba llegando a la cumbre - Foto Enrique Melgarejo

Muy cerca de la cumbre- Foto Enrique Melgarejo

 

Continuando nuestro viaje y un final inesperado

Al día siguiente, martes 6 de diciembre, ya entendiendo que estaba avanzado nuestro proceso de aclimatación, luego de averiguar en la zona, logramos acceder al camino que en vehículos doble tracción permite acercarse lo más posible a la zona de Coyaguaima.

Al día siguiente, camino a Coyaguaima, vista del Cerro Coranzulí luego de una nevada.

Llegamos a un hermoso valle donde se veía no muy lejos, tanto el Cerro el Niño como la como el Cerro Coyaguaima, nos acercamos a una vivienda a los fines de anunciarnos con los lugareños donde una mujer sale a nuestro encuentro. Allí nos enteramos que el Cerro que según las distintas cartas digitales esta denominado como Coyaguaima o Convento, ellos lo llaman Coyamboy, nombre que deberemos respetar.

Esta señora nos informó que ella, su familia y otros pobladores locales, eran los habitantes  del lugar, que estaban organizadas varias comunidades indígenas de la zona, como una asociación civil sin fin de lucro  con el fin que se respetaran sus derechos ancestrales que les correspondían como pueblos originarios y que no podíamos acceder sin que esa entidad nos autorizara, trámite que debíamos hacer previamente,  para posteriormente cuando se reuniera la comisión directiva decidiera al respecto. 

Nos llamó la atención la firmeza y el cabal conocimiento que poseía sobre sus derechos, como así también el léxico que utilizaba, todo expresado en una forma muy respetuosa. En vano fueron nuestros esfuerzos para solicitarle con el mayor de los respetos la autorización para subir sus montañas. Posteriormente nos enteramos que la organización de las comunidades aborígenes del lugar, viene desde hace unos años atrás en defensa ante el avance de la explotación de litio en la zona, situación que comprendemos perfectamente.

En el valle que conduce al Cerro Coyaguaima, fin del camino y donde minutos después concluyera nuestra expedición a esa zona

Vista del Cerro Coyamboy (ahora sabemos que es el nombre con el cual los pobladores locales llaman al cerro que en las cartas digitales figura como Coyaguaima o Convento) y a la derecha hacia nosotros el Cerro Niño.

Decepcionados regresamos a la ruta 40 y ahora en dirección sur viajamos hacia la vecina provincia de Salta, al día siguiente nos alojamos en la localidad de Pocitos, para un día después, el jueves 8 coincidir los 7 integrantes del grupo en la cumbre del Cerro Pocitos de 5.030 mts. en un ascenso realizado en el día, superando 1.150 metros de desnivel.

Esa misma tarde, empezamos el regreso ya planificando la salida del año próximo a las montañas jujeñas y pensando en la tramitación del permiso para poder regresar y subir el Cerro Coyamboy, solicitud en la cual nos deberemos esmerar en demostrar que nada nos vincula a nosotros con la explotación del litio, sino que solamente nuestra intención es subir las montañas, siempre que los pobladores de ese valle, indiscutidos propietarios de esas hermosas montañas y la Pachamama, nos los permitan. Esperemos en un futuro, poder compartir esa historia. 

Vista de nuestros vehículos al comenzar a caminar por huella del gasoducto- Foto Enrique Melgarejo

Última parte de vegetación durante el ascenso- Foto Julio Soria 

Información útil

Distancias

San Salvador de Jujuy a Súsques:  199 kilómetros de camino pavimentado

Súsques a Coranzulí: 67 kilómetros de camino consolidado en buen estado

Coranzulí a Termas de Coranzulí: 5, 5 kilómetros transitable en simple tracción

Termas de Coranzulí a Punto Inicio del ascenso: 2 kilómetros transitable en doble tracción

Recorrido del ascenso: 6,7 kilómetros 

Desnivel del ascenso: 900 metros

Otros datos de interés 

Hospedaje Nahuen – Noemí Soto - calle Los Troperos - Coranzulí:  03887411130

Track de nuestro ascenso: https://es.wikiloc.com/rutas-alpinismo/cerro-coranzuli-5-177-m-121033995

Coordenadas que pueden ser útil para el ascenso al Coranzulí

Punto de inicio del ascenso: S 22 58 27.862   O 66 19 58.962

Antena, donde se abandona el camino del gasoducto: S 22 58 6.791   O 66 18 38.772

Cumbre del Coranzulí: S 22 59 11.990   O 66 17 51.731

Datos del autor

Marcelo Badra es montañista aficionado, actividad que practica desde 1976.

Se inició en la actividad, a los 16 años de edad, en el Club Andino Córdoba, entidad a la cual sigue perteneciendo y de la cual fue su presidente.

Ha ascendido montañas en distintos sectores de nuestra cordillera de los Andes, además de incursionar en montañas de Chile, Bolivia, Perú, Alpes Franceses, África, India y Nepal.


 


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