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Cruce de los Andes en una cabalgata por el Paso Portillo de Piuquenes

Interesante nota donde el autor narra una cabalgata que nos lleva al pasado recreando uno de los caminos que se transitaran durante la Campaña Libertadora llevada a cabo por el General José San Martín y sus hombres.

Juan Lucas Sbriglio

Juan Lucas Sbriglio

Edición: CCAM Abril 2024



ENCUENTRO Y LOGÍSTICA

 

Cuando fui convocado para ayudar a dos correntinas Sanmartinianas (María Silvia Tonelli y Claudia Ochoa)  a armar su viaje con el fin de recrear el camino utilizado en la Campaña Libertadora por la columna del General León Lemos, no dudé ni un segundo, ya que siempre utilicé esa zona para subir cerros, pero nunca para darle el recorrido histórico que este merece.

Con el correr de los días,  mi amigo Manolo Núñez Regueiro Físico Experimental residente en Francia con su esposa Nadine y dos amigos más (María José y Richard) se unirían al grupo, junto con el Senador Provincial de San Luis el Ing. Adolfo Castro Luna y el local Darío Agosti, dos sanmartinianos de pura cepa! 

 

Integrantes de la Expedición

 

La idea era tratar de recrear,  montados en mulas y caballos,  el recorrido de la columna del Capitán León Lemos en la Gesta Libertadora del Ejército patriota por el paso Portillo-Piuquenes que desde el año 2012,  a través de la Ley Provincial N° 8400 que contempla la Creación de Área Natural Protegida Manzano- Portillo- Piuquenes,  goza de la protección (Al menos en los papeles) que otorga a este tipo de lugares ese marco Legal. 

 

Itinerario de la Expedición

 

La superficie que pretende proteger esta legislación abarca en el Manzano Histórico: 1.100 ha y en el Manzano Portillo de Piuquenes 314.600 ha. Respectivamente, abarcando el Oeste de los Departamentos de Tunuyán, San Carlos y Tupungato en la Provincia de Mendoza.

 

Portillo Piuquenes Mapa

 

 

Video

 

 

 

Reserva Natural Portillo Piuquenes

 

El itinerario consistía en 6 días,  de los cuales teníamos cinco jornadas intensas y una,  (la tercera) de descanso,  siendo el día 1 desde el Manzano hasta el Refugio Scaravelli, la segunda fecha desde el Refugio Scaravelli hasta el Refugio Real de la Cruz, el día 3 lo utilizaríamos de descanso, el día cuatro iríamos hasta el hito fronterizo para dormir en el paraje  “El Caletón”, la quinta jornada desde El Caletón nuevamente al Refugio Real de la Cruz y la sexta y  última fecha,  el largo regreso desandando el camino recorrido.

EL CRUCE SANMARTINIANO

 

En enero de 1817  San Martín se aprestó a lanzar su gran golpe. Las primeras tropas partieron el 17 de ese mes desde el campo de instrucción “El Plumerillo” (actual Monumento Histórico Nacional). Esta gesta involucró 5.423 hombres con 22 cañones, de 10.600 mulas, 700 reses en pie (además de casi 40 toneladas de charqui) y 1.600 caballos que avanzaron a razón de casi 30 km diarios y a un promedio de 3.000 msnm durante 24 días (Espejo 1882). Bartolomé Mitre expresó sobre la Gesta Libertadora: “Es una combinación estratégica, un compuesto de atrevimiento, de observación y de cálculo, que en su conjunto asombra y analizando se adivina y se impone por lo concreto de su concepción y la exactitud de su ejecución” (Mitre 1887).

 ¡Fue una estrategia tan audaz que se estudia en las academias militares del mundo, ¡¿cómo nosotros los descendientes y gozantes de esa triunfal Campaña Libertadora no íbamos a recrearla!?

Fueron 6 los pasos elegidos por el Gran Estratega con el fin de conseguir realizar la guerra de “zapa” 1) la comandada por Francisco Zelada por el Paso de Comecaballos; 2) la de Juan Manuel Cabot, por el Paso de Guana; 3) la principal por el Paso de las Llaretas o de Los Patos; 4) la de Juan Gregorio de Las Heras, por el Paso de Uspallata; 5) la de José León Lemos, por el Paso del Portillo; 6) la de Ramón Freire, por el Paso del Planchón.

El capitán José León Lemos, quien estaría a cargo de la columna que atravesaría el paso Portillo-Piuquenes era un oficial de acreditado patriotismo, contaba con experiencia militar y la confianza de San Martín. Oficial de las Milicias de Caballería, en 1811 se había incorporado al ejército regular como teniente en Buenos Aires, retornando a Mendoza en 1813 como comandante del Fuerte de San Carlos.

Los Blandengues de la Frontera, constituían la guarnición de los fuertes de San Carlos y San Rafael. Llamados Blandengues porque movían sus armas a modo de saludo frente a las autoridades en los orígenes de su creación, eran tropas de milicianos, vecinos es decir de ( gente común) con poca o nula instrucción militar. La tropa no era numerosa y estaba integrada por los mismos habitantes indígenas, blancos o mestizos de las campañas o los arrabales de la ciudad. 

La división comandada por Lemos estuvo integrada por unos 30 Blandengues del fuerte de San Carlos, a los que se unieron algunos milicianos, que podrían haber contribuido con el arreo de las mulas y los caballos que transportaban víveres, armamento y municiones. Los Blandengues de la frontera conocían el espacio por el que debían transitar, por lo que no se les había fijado un itinerario. Las instrucciones sólo le ordenaban a Lemos graduar la marcha para atacar San Gabriel en la madrugada del 4 de febrero.

En esa madrugada del 4 de febrero, las tropas de Lemos se dispusieron a atacar la Guardia de San Gabriel, pero debido a un temporal fueron descubiertas y los realistas huyeron con rapidez frustrando el intento. Sin embargo, la división cumplió parte de su objetivo ya que hizo huir a la Guardia Realista, mientras las fuerzas que avanzaban por el camino de Uspallata tomaban la Guardia Vieja, las que lo hacían por Los Patos asaltaban la de Achupallas y  Freire, la de la Estancia del Cumpeo en el Sur.

Por esta razón Si bien el  paso Portillo-Piuquenes no tiene tanta relevancia en cuanto al cruce de la Gesta Libertadora en sí mismo,  ya que fue un paso distractivo secundario en la campaña,  si lo es a nivel histórico,  ya que el General San Martín lo utilizaría varias veces para pasar a Mendoza y  en 1823 lo transitaría con el fin de cruzar por última vez cuando regresaba del Perú, para finalmente dejar su tierra natal hacia Europa con su hija Merceditas. ( Foto San Martin).

Hoy en el Manzano Histórico (declarado lugar histórico por Decreto Nacional en 1975). se encuentra el icónico monumento “El Retorno a la Patria” realizado por el escultor Luis Perlotti,   inaugurado en 1950, que retrató el encuentro de San Martín con su amigo, el coronel Manual Olazábal cuando regresó a la provincia tras volver de Perú y se refugió en este sitio bajo una ponchada utilizada como improvisada tienda de campaña  al reparo de un viejo árbol de Manzano.

EL RETORNO A LA PATRIA

 

Según cuenta el relato de la Asociación Cultural Sanmartiniana “Cruce de la Bandera” el retorno del general San Martín fue de la siguiente manera……..

«En la cumbre de la cordillera después de haber ascendido por el camino del Portillo y allí donde se abre un ríspido cajón llamado del Manzano, hallábase una mañana de fines de enero de 1823 un antiguo oficial del ejército de los Andes.

Acababa de levantarse el sol e iluminaba con todo su esplendor el grandioso panorama de piedra que descendía hacia Occidente. Ascendiendo la cuesta lentamente veíase una pequeña caravana que al cabo llegó a distinguirse con nitidez.

El oficial era don Manuel de Olazábal y pronto advirtió que quien se acercaba era aquel a quien había ido a esperar anheloso de ser el primero en saludarle al pisar de nuevo tierra argentina; el caballero que presidía la caravana era el Generalísimo del Ejército del Perú. «El General San Martín, – escribió Olazábal al relatar la escena años después, - iba acompañado de un capitán y dos asistentes; dos mucamos y cuatro arrieros con tres cargueros de equipaje. Cabalgaba una hermosa mula zaina con silla de las llamadas húngaras y encima un pellón, y los estribos liados con paño azul por el frío del metal.

DON JOSÉ DE SAN MARTÍN

 

Un riquísimo guarapón (sombrero de ala grande) de paja de Guayaquil cubría aquella hermosa cabeza en que había germinado la libertad de un mundo y que con atrevido vuelo había trazado sus inmortales campañas y victorias. El chamal chileno cubría aquel cuerpo de granito endurecido en el vivac desde sus primeros años.

Vestía un chaquetón y pantalón de paño azul, zapatos y polainas y guantes de ante amarillos. Su semblante decaído por demás, apenas daba fuerza a influenciar el brillo de aquellos ojos que nadie pudo definir.» Cuando se acercó, Olazábal se precipitó hacia él y lo abrazó por la cintura, deslizándose de sus ojos abundantes lágrimas. El General le tendió el brazo izquierdo sobre la cabeza y lleno de emoción sólo pudo decirle: «¡Hijo!» Así regresaba a la Patria, cruzando por última vez la cordillera de los Andes, el que hacía seis años la había tramontado en sentido inverso al frente de aquel valeroso Ejército formado por él en Mendoza y cuyas victorias dieron la libertad a Chile para llenar después el grande objetivo de su empresa continental proclamando en Lima la independencia del Perú.

 

Pero esta era ya, con ser tan reciente, la gloria pasada. El melancólico regreso iniciaba el camino del renunciamiento que él había elegido, y muy pocos comprendieron entonces la grandeza moral de esa elección, signo indudable de la autenticidad de aquella gloria».

 DARWIN EN MENDOZA

 

También este paso fronterizo fue utilizado (realizando ese mismo recorrido) por el naturalista Inglés Charles Darwin quien, en 1835, aprovechando una escala en Valparaíso (Chile) del Beagle (su barco), cruzó los Andes hacia Mendoza, travesía durante la cual realizó un gran número de observaciones geológicas. Darwin, que a posteriori volcara en sus mundialmente conocidos trabajos la notoria vivencia de Mendoza. Por ejemplo, el avance arrasador de una manga de langosta, árboles de 230 millones de años en la cordillera y la picadura de una vinchuca que le deparará contraer el "Mal de Chagas - Mazza" (el cual se cree  fue una de las causas de su muerte). 

 

Charles Darwin

 

Darwin describiría lo que hoy conocemos como el primer bosque fósil de América del Sur (a más de 1.000 kilómetros del Atlántico, desde donde se extendía en aquel período Triásico). También conocido como el bosque de araucarias petrificadas de Paramillos o "el bosque de Darwin" en las inmediaciones de la actual Reserva Provincial Villavicencio.

Las huellas de Darwin en Mendoza viven aún hoy en Puente del Inca, Las Cuevas y Paramillos, reflejadas cabalmente en su histórico diario "Viajes de un naturalista alrededor del mundo",  en otra de sus obras principales: "El viaje del Beagle: observaciones geológicas en Sudamérica" como así también en las cartas que Darwin escribiera años después a su mentor, el profesor John Stevens Henslow de la Universidad de Cambridge.

NUESTRO ENCUENTRO

 

Entonces, el Paso Portillo- Piuquenes, sería nuestro objetivo, para eso buscaríamos a Walter Martínez un Criollo del Valle de Uco, de ley,  quien junto a su hijo Matías (Pepito) y a su equipo nos asistirían en esta empresa que habíamos decidido emprender en la Cordillera de Los Andes. 

El encuentro sería en el Manzano Histórico, donde teníamos ya las mulas y caballos ensillados listos para nuestra aventura y donde dejaríamos nuestros petates con las pertenencias listas para iniciar la aventura, que nos llevaría  con posterioridad a nuestro destino del primer día, el antiguo refugio “Scaravelli o Real de la Mula Muerta”.

 

Real de la mula Muerta o Ref. Scaravelli

 

Real de la mula muerta o Ref. Scaravelli

 

LA CABALGATA

 

Salimos montados desde el mismísimo Manzano histórico recorriendo la Quebrada del Arroyo Grande.

 

Recorriendo la Quebrada del Arroyo Grande

 

Pasando por el Refugio militar “Capitán José León Lemos” y posteriormente por el refugio Alférez Portinari, sobre la Ruta Provincial 94, donde existe una barrera custodiada por Gendarmería y donde funciona también una oficina de migraciones para quienes deseen realizar el cruce saliendo por la República de Chile. El Refugio toma el nombre de Alférez José María Portinari, cuyo nombre lleva también el grupo de Gendarmería, en honor al Alférez fallecido en servicio, en diciembre de 1953 a los 23 años de edad, que cayó al río cuando se encontraba en búsqueda de una patrulla de reconocimiento según entrevista a su prima hermana Susan D. Gesso Challe.

Pasamos por la entrada del Cajón de los Arenales, un paraíso de la escalada en roca tanto tradicional como deportiva, para llegar finalmente a nuestro objetivo final del día luego de 6 hs desde nuestra salida el Refugio Scaravelli,  llamado así en honor a Antonio Scaravelli quien fuera una de las figuras más importantes del departamento de Tunuyán. Médico de profesión, llegó a Mendoza durante la década del 20 y se instaló en Tunuyán en 1927. Desde ese momento, se dedicó a cuidar y proteger la vida de los tunuyaninos y contribuyó a la creación de espacios en los que pudieran atenderse y resolver sus problemas de salud. En homenaje a él, desde 1989, el hospital de Tunuyán lleva su nombre ya que fue su director por más de 25 años. 

Al llegar al Refugio Scaravelli el clima nos esperaba con nubes bajas y algunos chaparrones que confirmaban lo que habíamos visto en diferentes pronósticos, nuestro primer y último día estarían marcados por tormentas. Ya atardeciendo,  Lillo uno de los arrieros del equipo de Walter Martínez prendió un  fuego para el asado que nos invitaba a sentarnos a su alrededor a contar historias.

El segundo día nos esperaba con una larga travesía que ascendía hasta el Portillo Argentino (4260 msnm) pasando entre los cerros Punta Negra, Punta Blanca y Keops,  siempre siguiendo el antiguo camino que iba primero hasta el frustrado centro de esquí  Manantiales y seguía hasta un pequeño socavón minero bajo el Portillo Argentino. 

 

Montando para salir a realizar la segunda jornada, Maria Silvia, Claudia, Lucas y Adolfo listos para partir

 

Vista hacia el Portillo Argentino

 

¡Al llegar al Portillo,  se observa una pequeña gruta donde los arrieros rinden tributo dejando sus pañuelos y luego una imponente rajadura en el cordón montañoso que nos comunica al valle del Tunuyán superior!  

 

Las nubes sobre el cerro punta negra y al fondo en la llanura el Valle de Uco

 

Las nubes sobre el cerro punta negra y al fondo en la llanura el Valle de Uco

 

Valle de Uco

 

Paso del Portillo

 

Paso del Portillo

 

El paisaje hacia el oeste es abrumador, hay neveros que resisten desde las nevadas invernales y se baja zigzagueando hasta alcanzar una diagonal que nos deposita en ellos.

 

Vista hacia el Este desde el Portillo Argentino

 

En el fondo se comienza a ver el cerro Mesón San Juan o Nevado de Piuquenes (6050 msnm) con su imponente glaciar que pinta de blanco el fondo de nuestra visión. Este cerro fue ascendido por primera vez por una expedición  que tres veces intentó el ascenso  desde Chile,  liderada por Sebastián Krückel. En su cuarto intento, los mismos integrantes lo lograrían, pasando al lado argentino y desde allí hasta su cumbre.  El segundo ascenso, fue realizado también por el lado argentino, este logro lo completó un grupo, liderado por el autor del libro “Tempestad sobre el Aconcagua”, el señor de nacionalidad serbia Tibor Sekelj  (cuya historia puede leerse en el N° 141 del mes de Agosto de la revista del CCAM). 

 

Foto desde el Portillo Hacia el Noroeste

 

Foto desde el Portillo Hacia el Noroeste

 

Foto desde el Portillo Hacia el Noroeste

 

Adolfo Castro luna Señala al Noroeste para indicando hacia adonde vamos!

 

Desde aquí la bajada es suave por el Cajón Amarillo, hasta descender al Valle de la Olla 

 

Cajón Amarillo

 

Descendiendo al Valle de la Olla

 

Las conversaciones se vuelven distendidas, no se puede evitar invocar a la Gesta  Libertadora y conversar sobre las apreciaciones propias de cada uno según la formación, lecturas e ideologías, pero la convergencia siempre es la misma y se concluye que los argentinos aún no le damos a San Martín y su empresa la envergadura que se merece.

Ya en la zona del Alto Valle de Tunuyán, nos dirigimos al Refugio Militar “Real de la Cruz”, que se utiliza solo en temporada estival, de diciembre a marzo. El resto del año, permanece cerrado por las condiciones climáticas adversas que reinan en esta zona cordillerana y es operado por el Batallón de Ingenieros de Montaña 8 con asiento en Campo los Andes. 

 

Alto Valle del Tunuyán

 

Refugio Militar “Real de la Cruz”

 

Refugio Militar “Real de la Cruz”

 

Al llegar un Subteniente nos da la bienvenida y nos comenta cuáles son las reglas de convivencia establecidas respecto al uso de las instalaciones  dentro y fuera del refugio, donde ya se encuentra un grupo de córdoba con el que habíamos compartido la jornada anterior en el Refugio Scaravelli y donde más tarde y luego de un reconfortante baño tras un rico asadito nos esperaba una jornada de descanso.

La tercera jornada (de descanso) hace que el cuerpo de los que no están acostumbrados a montar se recupere, también lo hacen  los animales renovando fuerzas para seguir viaje al día siguiente, con una suplementación de forrajeo y también  para ser herrados y curados. 

 

Los animales renovando fuerzas para seguir viaje al día siguiente

 

Los animales renovando fuerzas para seguir viaje al día siguiente

 

Además este día libre ayuda a la introspección que tan sanamente nos propone la montaña cada vez que la visitamos. En mi caso luego de hacer unas fotografías, apunte en mi diario de viaje la siguiente reflexión que a continuación les comparto “La montaña te premia y te castiga cuando entras en ella con el mismo rigor …. te deslumbra y te asusta con la misma intensidad, te atrae y te despide con las mismas vistas, te valora y te desgasta con las mismas dificultades…uno es quien decide qué hacer en cada situación donde te pone a prueba y eso te da (como decía el quijote)  la libertad, el más preciado bien que a los hombres dieron los cielos" (J.L. Sbriglio) 

 

Lucas Sbriglio contemplando el paisaje en el paraje  el caletón

 

El cuarto día nos presentó dos dificultades la primera sería el cruce del ahora bravo Río Tunuyán superior y luego de atravesar el valle el segundo escollo sería la subida hasta el hito fronterizo del Paso Piuquenes.

 

EL  TUNUYÁN

 

Respecto al río,  podemos describir la importancia del mismo haciendo una breve narración de su recorrido, La Cuenca del Río Tunuyán abarca una vasta superficie de la región central de la provincia de Mendoza, en la que corre su cauce en toda su longitud desde los glaciares de la Cordillera principal ( entre los cerros Tupungato y Gorro) atravesando el Valle de Uco y alcanzando la presa El Carrizal.Luego traspone la sierras de las Huayquerías extinguiéndose en la travesía del Este hasta el Río Desaguadero donde antiguamente morían los ríos Mendoza, Tunuyán y Diamante. 

 

Río Tunuyán

 

Río Tunuyán

 

CRUZANDO EL RÍO

 

El cruce del Río Tunuyán es un gran desafío en sí mismo, pero este año especialmente se presentaba muy crecido por las grandes nevadas que hubo durante la temporada invernal y que actualmente están en pleno deshielo, Pepito nuestro principal arriero creyó haber encontrado un paso propicio para el cruce y me indica que yo cruce primero en solitario para ayudar desde el otro lado en caso que fuera necesario.Mi mula se apresta a cruzar,  nos metemos en un sector donde  si bien el río se abre,   la fuerza que trae puede arrastrarnos,  por eso es importante estar confiados y mirar al frente para no marearse con la corriente del agua, una vez del otro lado pude  estar atento por si se necesitara  mi ayuda,  mientras hacía fotos y videos de  quienes les va tocando la difícil tarea de realizar el cruce. Una vez todos en la costa contraria, con la tranquilidad de la faena concluida nos disponemos a seguir viaje.

El recorrido prosigue ahora por  el río Palomares, se presenta el imponente cerro Castillo y se transita por un valle entre los sesmiles más australes del mundo el Mesón San Juan y Marmolejo. hasta llegar a la base del cordón montañoso donde se eleva el paso Portillo de Piuquenes. En esta base comimos una reconstituyente picada con jamón crudo que nos proporcionó la energía suficiente para encarar la última parte de nuestra travesía. 

 

Paso Portillo de Piuquenes

 

Paso Portillo de Piuquenes

 

El paso toma el nombre de “Piuquenes” por El piuquén (Oressochen melanopterus), también denominado guayata, cauquén guayata o ganso andino​, ​ es una especie de ave anseriforme de la familia Anatidae natural del altiplano y las montañas de los Andes, en Sudamérica. 

 

El piuquén (Oressochen melanopterus)

 

En la subida los paisajes se vuelven imponentes y la emoción nos inunda!. Llegar al mismo lugar donde pasaron tantas personalidades importantes, donde la Gesta Libertadora tomó forma de columna y distrajo al Ejército Realista, por donde Darwin entrara a Mendoza, ese sitio  que vio  al General San Martín volver por última vez a su Patria ! … y allí mismo estábamos nosotros!

Paso Portillo de Piuquenes

 

Paso Portillo de Piuquenes

 

Paso Portillo de Piuquenes

 

Paso Portillo de Piuquenes

 

FELIZ RETORNO 

 

Se comienza a ver el hito fronterizo y al grito de ¡Viva la Patria!, lo alcanzamos, dejamos nuestros mulares y sacamos las fotos pertinentes. El paisaje es asombroso en los 360 grados pueden observarse los seismiles más australes de toda la cordillera de los andes y hacia el oeste se divisan los valles chilenos. 

 

Pueden observarse los seismiles más australes de toda la Cordillera de los Andes y hacia el oeste se divisan los valles chilenos.

 

Paso Portillo de Piuquenes

 

Paso Portillo de Piuquenes

 

Paso Portillo de Piuquenes

 

Paso Portillo de Piuquenes

 

Paso Portillo de Piuquenes

 

Paso Portillo de Piuquenes

 

Paso Portillo de Piuquenes

 

Paso Portillo de Piuquenes

 

Por disposiciones sanitarias los animales no pueden cruzar a Chile (si lo hiciéramos, deberíamos pasar  por el embalse El Yeso, el poblado de San Gabriel del Cajón del Maipo y así llegar a la capital Santiago de Chile),  pero nuestra idea era desandar el camino hecho,  por lo que bajamos hasta el paraje “El Caletón” una semi cueva de una argamasa natural con material sedimentario que nos deja dormir mirando los glaciares del cerro Marmolejo. 

 

Paraje “El Caletón” una semi cueva de una argamasa natural con material sedimentario

 

Ya instalados en el Caletón,  Walter nos esperaba con un guiso de lentejas que nos devolvió el ánimo. Ya preparados para dormir y  observando los glaciares de la ladera Norte del Cerro Marmolejo no pude evitar pensar, mirando ese paisaje,  en el guía Nacho Lucero quien perdiera la vida unos meses atrás en esa misma montaña por circunstancias inexplicables. 

 

Observando los glaciares de la ladera Norte del Cerro Marmolejo

 

La quinta jornada nos llevó nuevamente al refugio Real de la Cruz para descansar y en la sexta jornada regresar, antes de que la tormenta pronosticada nos encontrara en el camino, cosa que logramos parcialmente ya que la llegada al refugio Scaravelli nos encontró  pintados de blanco por la nevisca que nos había sorprendido bajando.  

 

Refugio Scaravelli nos encontró  pintados de blanco por la nevisca que nos había sorprendido bajando.  

 

También nos  salvamos  milagrosamente de un alud de piedras que había pasado a escasos metros nuestro,  pero pudimos regresar con  la satisfacción de cumplir los  sueños que a veces parecieran  ¡tan difíciles de cumplirse!. 

 

SAN MARTÍN Y PUEYRREDÓN

 

En una de las últimas charlas de cabalgata con Adolfo.

Recordábamos en las palabras de Santiago Kovadloff, La anécdota de aquella correspondencia memorable que mantuvieron José de San Martín y Juan Martín de Pueyrredón

 

Recordábamos en las palabras de Santiago Kovadloff, La anécdota de aquella correspondencia memorable que mantuvieron José de San Martín y Juan Martín de Pueyrredón cuando, en Mendoza, el Libertador preparaba el Ejército de los Andes

 

San Martín el retorno a la patria Roig

 

Pueyrredón, por entonces Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Desde el Gobierno, se empeñaba en brindarle a San Martín ayuda económica y recursos para que pudiera armar el Ejército de los Andes. Entonces, en una carta memorable (una de las últimas), Pueyrredón le dice a San Martín:

“A más de las 400 frazadas remitidas de Córdoba, van ahora 500 ponchos, únicos que he podido encontrar. Van los 200 sables de repuesto que me pide. Van 200 tiendas de campaña. Y no hay más. Va el mundo. Va el demonio. Va la carne. Y no sé yo cómo me irá con las trampas en que quedo para pagarlo todo. ¡Y qué carajo! No me vuelva a pedir más, que lo que usted quiere hacer es imposible…”

Contestación del General San Martín:

General Pueyrredón, gracias por el envío. Lo recibiré en los próximos meses. Le agradezco todo lo que ha hecho. Usted tiene razón, lo que quiero hacer es imposible, pero es imprescindible.

 

El autor es :

Veterinario de profesión, Magister en Ganadería de Zonas Áridas, Diplomado en Medio Ambiente, Montañista aficionado, consultor ambiental y logístico de expediciones cordilleranas.

@lucassbriglio #pampamountain

 

 

 

 

 


| COMENTARIOS(3)


12/04/24 08:11
Andrés Signorelli :
Que lindo relato y hermosa experiencia!

07/04/24 10:10
Lucas Sbriglio:
gracias a todos aquellos que se toman un tiempito para leer la nota que esta hecha con la sola finalidad de promover la cultura de montaña!!!

07/04/24 10:09
Emilio:
Dejando de lado el aprecio personal desde hace mucho tiempo, tengo que agradecer el reconocimiento al Gran Capitán con la simpleza del relato real. Gracias por compartir tu faena.

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