Actividades · Viajes y expediciones

Después de 44 años, Corina y Silvia, sus hermanas, llevaron las cenizas de Paty Altamirano al cerro Mercedario en San Juan, esta es la historia

Todo comienza con la muerte de Paty Altamirano cuando tenía 20 años tras su intento de hacer la pared sur del cerro en el año 1981, luego la aparición del cuerpo al pie de la pared tras 42 años de haber desaparecido. Hoy sus hermanas la despiden en el lugar que más amó, cumpliendo su voluntad.

Corina María Altamirano

Joaquín Forcinito

Edición: CCAM Marzo 2025



Nuestra caminata comenzó el día 21 de Enero 2025. Llegamos en dos camionetas hasta Laguna Blanca, un sitio que se encuentra a  aproximadamente dos horas desde Barreal y donde existe un antiguo refugio de montaña del Club Andino Mercedario que está siendo en estos días reacondicionado por el club y otras instituciones.

El grupo llegando a Laguna Blanca para comenzar el ascenso al cerro Mercedario

 

El día que devolvimos las cenizas de Paty al Cerro Mercedario

 

El día sábado 25 de enero pasado, de este año 2025, siendo aproximadamente las 12:30 horas, confluimos en la Ruta Normal (Inca), que lleva a la cumbre del cerro Mercedario y a unos 5.400 metros de altura, el grupo tucumano de montaña CerrosTuc, (Evaristo y Facundo Moyano Paz, Joaquín Forcinito, Marco Muñoz y Bernabé Sola), Fabrizio Oieni (esquiador, montañista, escalador, y miembro del Club Andino Mercedario) y nosotras dos, hermanas de Paty, Corina y Silvia Altamirano.

Silvia y Corina Altamirano por la ruta Normal, (Inca)  del cerro Mercedario

 

Pudimos llevar de regreso las cenizas de Paty a “los brazos del cerro Mercedario”, lugar donde había permanecido por espacio de 42 años y sitio en el que ella había pedido habitar hasta la eternidad. La misión que nos habíamos propuesto fue lograda con mucha alegría de nuestra parte, con mucho esfuerzo y amorosa y constante dedicación al proyecto.

Vista del cerro Mercedario desde Barreal

 

Ubicación Cerro Mercedario. Provincia de San Juan

 

Un campamento llamado Pircas Superior

 

Pircas Superior ( más arriba del campamento Pirca de Indios) fue el lugar elegido para dejar las cenizas de nuestra hermana. Es un maravilloso lugar, alejado, alto,  rodeado de montañas y donde el viento no cesa de soplar.

Cuando todos llegamos a Pircas Superior, el cielo comenzó a avisarnos que el clima iba a cambiar

 

Este sitio en la montaña es como un balcón con un filo,  denominado campamento de Pircas Superior, sitio utilizado a veces como acampe y desde donde puede apreciarse el maravilloso paisaje de parte del camino que conduce a la cumbre del Mercedario, como un promontorio en el filo llamado “ El diente”,  hacia abajo el exótico Arroyo Turquesa y alrededor  la imponente Cordillera de Ansilta y otras cordilleras sanjuaninas menores.

Elegimos este hermoso lugar para dejar las cenizas de Paty

 

Una pequeña apacheta de piedras verdes y rosadas

 

El grupo había dispuesto al organizar la expedición, que las cenizas de Paty  fueran depositadas en el sitio en el que todos los integrantes del grupo podrían encontrarse para despedir sus restos, estando todos juntos. 

En el suelo pedregoso de la cordillera hicimos un pequeño hueco con las manos, suficiente para que contuviera las cenizas, luego, cada uno de nosotros (éramos ocho) fue depositando un poquito de sus cenizas en la tierra y a continuación las tapamos con unas piedritas verdes, al parecer volcánicas que se veían en ese mismo sitio y por último armamos una Apacheta con piedras rosadas que eran las que estaban todo alrededor del lugar elegido.

Con piedras rosadas en ese sitio realizamos una pequeña Apacheta. ( De izq. a derecha): Bernabé Solá, Facundo y Evaristo Moyano, Fabrizio Oieni, Marco Muñoz, Corina y Paty Altamirano( foto Joaquín Forcinito)

 

La ceremonia de despedida fue pequeña y sencilla 

 

Pati era muy especial, con una inusitada vida espiritual, pero un Alma sin dogmas ni recetas recibidas de afuera, innovadora para su tiempo, rebelde y exigente, inquieta por conocer el mundo y sus verdades. La despedida debía ser como ella, austera, sencilla y clara. Hubo un momento de silencio e introspección y luego leímos, como en coro, todos, la oración de agradecimiento que Paty escribió a los 18 años ( dos años antes de morir) y que nos quedó de regalo:

Corina, Marco Muñoz y Silvia en un momento de la ceremonia por Paty

 

Gracias Dios mío

porque siempre estás conmigo, 

porque siempre te presiento a mi lado.

Gracias por dar visión profunda a mis ojos

para que se maravillen con tus obras.

Gracias por los cerros

que hacen estallar mi Alma de gozo 

y dejan exhalar de mis labios suspiros de admiración.

Gracias por los sufrimientos

que me hacen comprender a los demás.

Gracias por los seres que me rodean y las flores de mi jardín.

Gracias por el Mundo

y gracias por darme la dicha

de habitar en él.-

 

Paty cuando cumplió 20 años

 

Ahora vuela, más alto que los cóndores

 

También leímos a continuación unas palabras enviadas y dirigidas a Paty, emotivas y amorosas, cuyo autor es Sergio Farre, amigo de la familia y antiguo socio del Club Mercedario. Aquí él la llama como muchos sanjuaninos “La guardiana del Mercedario”

Dice de ella, entre otras cosas: 

…”¿Cómo habrá reaccionado tu Alma cuando te encontraste por primera vez con la majestuosidad del Valle del Colorado?, ¡cuánta magia, química y conexión emocional entre el Gigante y tu persona! Que no solamente dejó que entraras en su reino, sino que además te hizo su Guardiana"…

Y luego, usando palabras de don Víctor Ostrowski, la despide diciendo: 

”¡Vuela alto Paty! Vuela…Más alto que los cóndores”.

Quizá subiendo a la montaña nos sentimos más alejados de lo efímero y más cerca de lo verdaderamente espiritual y humano

 

“Si muero en la montaña, quiero que me dejen donde haya caído”( nos dijo Paty una vez)

 

Su deseo había sido “regresar” por eso quisimos cumplir su voluntad y cerrar esta historia con un gesto de amor para con ella, y en esto estuvimos involucrados,  sus hermanos (los cuatro) no solo las que emprendimos  la travesía, sus amigos, otros parientes y muchas personas que de un modo u otro fueron acercándose para colaborar con este maravilloso proyecto a donde fueron a parar todas nuestras fuerzas, nuestra energía y nuestro amor durante todo el año que pasó.

Corina y Silvia en las cumbres Calchaquíes 

 

El privilegio de tener la compañía de una hermana. 

 

Un largo proceso que nos llevó todo un año

 

Fue un maravilloso proceso el que pudimos vivenciar como grupo que se preparó durante todo el año para lograr la misión de devolver los restos de Paty al Cerro Mercedario.

Evaristo Moyano, uno de los integrantes del grupo, escribió:

”Llevar una mochila pesada a 6700 metros de altura es difícil, pero si el corazón tiene un propósito, la carga se hace liviana”

En mayo del 2024 realicé una entrevista para esta revista del (CCAM), formando parte de su grupo editorial, a un grupo de jóvenes montañistas tucumanos (@Cerrostuc) que habían ascendido al Nevado de Chañi (5.890 metros de altura) en Jujuy, entre ellos estaban Marco y Bernardita Muñoz, dos de mis sobrinos. Este fortuito episodio despertó en mí el recuerdo de un ascenso al mismo cerro con mi hermana Paty cuando ambas teníamos 19 y 20 años y me dio la certeza de querer intentar llevar, ahora, sus restos, a donde ella quería que descansaran. Fue entonces que le pedí a este grupo de amigos desde la infancia que hacían montaña a quienes conocía y en quienes confiaba, que me acompañaran a llevar a cabo los deseos de Paty y para mi alegría el grupo Cerrostuc aceptó el desafío y comenzó entonces la planificación y la logística de lo que luego llamamos “Proyecto Mercedario”.

Una mochila pesada se alijera si tenemos un propósito, dice Evaristo Moyano

 

Los integrantes

 

El grupo quedó conformado por ocho personas: los cinco jóvenes amigos de la infancia :  Marco Muñoz (nuestro sobrino), Evaristo y Facundo Moyano Paz, Joaquín Forcinito y Bernabé Solá, todos ellos tienen entre 24 y 28 años de edad y nos recibieron a Silvia y a mí, de 58 y 65 años, cuidándonos, ayudándonos a “rehacernos” como montañistas, poniendo todo de su parte para que las cosas funcionaran lo mejor posible.

Camaradería y amistad, Evaristo, Joaquín Forcinito(Chita) y Bernabé Solá

 

Marco Muñoz, Bernabé Solá, Evaristo y Facundo Moyano ( subiendo a Pircas Superior). Foto Joaquín Forcinito

 

Subiendo al Cabra Horco Grande, Francisco Gramajo, Dylan Olschinsky,  Silvia, Bernardita Muñoz y Emilia Altamirano ( ambas sobrinas de Paty y nuestras) 

 

Nuestra primera salida con el grupo Cerrostuc fue dura y marcó nuestro rumbo para trabajar en grupo durante el año

 

Creo que el cariño y el respeto hicieron maravillas en todos nosotros. Fuimos compañeros de cordada durante un año largo y lleno de vivencias, experiencias y adaptaciones, al final del cual logramos sentirnos agradecidos por la oportunidad de encontrarnos en algún lugar de estos caminos que nos va trazando la vida. Fue todo un desafío para ellos y para nosotras haber podido conformar un grupo sólido, preparado física, mental y emocionalmente para encarar este proyecto y fue también un privilegio haber vivido ¡tanto! y con tanta profundidad en tan poco tiempo. 

Fuimos compañeros de cordada durante un año lleno de vivencias edificantes

 

Cada uno puso lo mejor de sí para que todo funcione bien

 

Siempre con respeto por las montañas y mucha responsabilidad, comenzamos a entrenarnos, subiendo una vez al mes un cerro que a su vez iba siendo siempre un poco más alto y que nos presentaba nuevas dificultades a sortear. Estas ascensiones fueron siendo constantes a lo largo del año y logramos mantener esa constancia hasta días antes de la expedición a San Juan en el primer mes del año 2025.

Un campamento con partida de cartas y el mate. ¡ Quién diría que esa noche un viento fuera de lo común nos arrancó los sobretechos de ambas carpas!

 

Nuestro primer viaje juntos fue al Refugio del Cerro Bayo

 

Llegando al refugio del Cerro Bayo a 4.300 metros de altura

 

Descendiendo desde el Refugio del Bayo hacia Tafí del Valle

 

 Los sitios a los que ascendimos fueron varios y el grupo iba teniendo variación entre sus integrantes pero sentíamos que estábamos todos juntos aunque alguno no pudiese ir al viaje por alguna fortuita circunstancia. El grupo fue preparándose físicamente, algunos hicieron un intento de ascenso al volcán Tuzgle, como aclimatación  para subir al Chañi y recorrieron las sendas de Chasquivil en Tucumán,  otros recorrieron la zona del Cerro Negrito ( 4.660 metros de altura), los integrantes de Cerrostuc subieron también el Nevado de San Francisco( 6.016 metros de altura),, y recorrieron las Cumbres Calchaquíes.  Nuestra primera  salida todos juntos fue al Refugio del cerro Bayo ( 4.300 metros de altura), arriba de Tafí del Valle, luego fueron sucediéndose otros : el cerro Cabra Horco Grande( 2.744 metros de altura),  el cerro Muñoz  ( 4.500 metros de altura) ( con un intento de ascender al cerro Zarzo de 4. 997 metros de altura), impidíéndonos seguir un fuerte viento que nos llevó el sobretecho de una de las carpas y el corto tiempo que nos quedaba para el retorno, fuimos a la zona de las lagunas De los Amaicheños (a 4.300 metros de altura) y Huaca Huasi (a 4.350 metros de altura). 

Silvia y yo durante el ascenso a las lagunas De los Amaicheños y las de Huaca Huasi, en los Valles Calchaquíes

 

Hacia el cerro Quewar

 

Camino al cerro Quewar con su imponente paisaje

 

El grupo Cerrostuc en su asalto nocturno hacia la cumbre del volcán Quewar

 

En la cumbre del cerro Quewar

 

El grupo también realizó un viaje a la Puna Salteña ascendiendo los integrantes de Cerrostuc  y también Javier Omodeo, a los cerros Negro y Quewar( 6.130 metros de altura) y regresando siempre de nuevo a nuestra propia zona tucumana donde la puna norteña y las características del terreno  nos sirvieron de fuerte entrenamiento para nuestras expediciones. 

“ A los cerros tucumanos me llevaron los caminos y me trajeron de vuelta sentires que nunca se harán olvido”…(Atahualpa Yupanqui)

 

Las actividades de montaña del grupo fueron acompañadas   con entrenamientos de fuerza y resistencia realizados en forma individual por cada integrante del grupo en distintos gimnasios y también hicimos hincapié en una buena alimentación e hidratación, teniendo en cuenta nuestras expediciones de altura. Algunos de los integrantes pudieron realizar un curso de  primeros auxilios en montaña.

Regresando al Bayo para aclimatar en altura, Corina, Silvia, Evaristo y Joaquín  (foto Fabrizio Moyano)

 

Elegimos enero

 

La fecha programada para el ascenso al Mercedario se fijó para el 20 de enero de  2025. 

El día 20 todo el grupo, desde distintos destinos, confluimos en la provincia de Mendoza para alquilar parte del equipo necesario para cada uno.

El grupo en Barreal antes de partir al cerro

 

Ese mismo día partimos hacia Barreal, donde nos esperaban nuestros dos hermanos, Patricio y Marcelo Altamirano, con sus familias para despedirnos y desearnos suerte.

En Barreal nos esperaban nuestros hermanos Marcelo y Patricio para abrazarnos

 

A la noche compartimos una cena entre amigos y parientes y a la mañana siguiente partimos, uniéndose al grupo Fabrizio Oieni, un amigo sanjuanino, miembro del Club Andino Mercedario, experto montañista, conocedor de la zona y excelente ser humano  a quien pedí que nos acompañara. Al día siguiente viajamos hacia Laguna Blanca, (desde aquí comenzamos a caminar).

 

La elección de la ruta a seguir

 

A diferencia de nuestra expedición de 1981, esta vez al ascenso lo planeamos y realizamos a través de la ruta Normal, Inca. La elección de esta ruta fue decisión del grupo Cerrostuc  y fue certera, ajustándose  también  a mis propios anhelos, por decirlo de alguna manera, ya que en la actualidad tengo 65 años y no me sentí preparada para regresar por la Pared Sur, pese a sentir que mi cuerpo respondía cada vez mejor ante los entrenamientos y las ascensiones en montaña; sin embargo, pensaba también que iba a ser una carga no poco ligera la que sentiría regresando a la zona que transité siendo tan joven y debiendo enfrentar los episodios ligados al fallecimiento de Paty en aquellas circunstancias y me refiero al sentido de la responsabilidad, ya que nuevamente había personas cerca de mí de quienes me importaba mucho su vida y por ende su seguridad y sentía que nuestra misión debía ser lo más armoniosa, bella y cuidada posible. 

Quizá también “ jugaron” miedos en esta decisión que no se curan tan fácilmente.

 

Dibujando el trayecto

 

Ya con todo listo, arrancamos a caminar desde Laguna Blanca a 3100 metros de altura. Íbamos muy cargados de peso y de emoción, éramos ocho. Llegamos al campamento Guanaquitos a 3600 metros de altura, pero decidimos seguir avanzando hasta el próximo campamento. 

Guanaquitos, dónde nos encontramos con el grupo que subiría el Cerro Negro

 

Allí nos encontramos con un grupo de amigos que iban hacia el cerro Negro, entre ellos Natacha Benavente, quien fue la primera mujer que ascendió al Mercedario por la Pared Sur y que en esta ocasión llevaba a uno de sus hijos a experimentar la alta montaña utilizando por primera vez botas dobles. Fue lindo ver que el amor a los cerros se inculca y se hereda.

Llegando al campamento de Piedras Coloradas, a 3800 metros de altura,  nos sorprendió una suave nevada.

Campamento de piedras coloradas

 

Al día siguiente (21/1) salimos hacia el siguiente campamento (Cuesta Blanca a 4500 metros de altura) la nevada persistía y a la noche hubo mucho viento. 

Al partir a la mañana siguiente (22/1) hubo que derretir nieve para poder llevar  agua para hidratarnos.

Hidratarnos continuamente previene el deshidratarnos, permite mayor aclimatación y mejor resistencia a la altura

 

El comienzo de la caminata fue a través de un largo y duro acarreo.

Temprano, esa tarde, llegamos a nuestro tercer campamento, Pirca de Indios a 5100 metros de altura) desde donde teníamos la magnífica vista de parte de la Cordillera de Ansilta. Permanecimos  allí toda esa tarde y nos quedamos a descansar y aclimatar hasta el día siguiente.

 

Nuestro campamento en Pirca de Indios

 

Corina y Silvia en Pirca de Indios

 

Pirca de Indios se caracteriza por estar al lado de un glaciar en cuya base corre un arroyo de donde se puede sacar agua y algunos de los chicos hasta tuvieron el coraje de bañarse.

El imponente glaciar de Pirca de Indios

 

Descansando al sol, como un lagarto.No se si existe algo más placentero 

 

El clima fue maravilloso durante cada jornada, apenas el sol se ponía, entrábamos a las carpas a descansar. Durante el día, caminábamos reconociendo el terreno o nos hechábamos sobre las piedras a charlar o a tomar unos mates, como lagartos disfrutando del sol.

 

Durante el día era indispensable compartir charlas y mates al sol,(foto Joaquín Forcinito)

 

En este campamento nos encontramos con un montañista vietnamita que vivía en Francia, viajaba solo y había ascendido ya varias montañas de Chile y Argentina. Mientras nosotros estábamos en el campamento, él subió a la cumbre y bajó tocándole buen tiempo.

No deja de asombrarme la magia que acontece  en la montaña cuando queremos comunicarnos con alguien, en esta ocasión pudimos dialogar amablemente con nuestro amigo en una mezcla de idiomas castellano, inglés y francés entendiéndonos mientras él se tomaba un té que le convidamos y que supongo fue “ un mimo” al bajar cansado desde la cumbre.

 

El sitio escogido para la ceremonia

 

El día 25 de enero, durante la ceremonia de dejar en la tierra las cenizas de Paty, en Pircas Superior a 5400 metros de altura y con una majestuosa vista de la cordillera sanjuanina, muy conmovidos y en silencio… Se nos hizo muy difícil hallar palabras para explicar todo lo que sentimos pero mucho de ello fue felicidad, por estar todos juntos en tan increíble lugar y sentir que se cerraba una historia de montaña de más de 45 años.

A veces una imagen puede más que mil palabras

 

En Pirca Superior nos separamos. Nosotras acompañadas por Fabrizio comenzamos el largo descenso y los chicos de Cerrostuc resolvieron un intento de cumbre pese a los augurios de mal tiempo

Camino al inclemente campamento de La Hoyada

 

Hacia  La Hoyada, la altura se hacía sentir 

 

La cordada se separa y  el final del viaje

 

Después de la ceremonia mi hermana Silvia y yo acompañadas por Fabrizio Oieni emprendimos el descenso, llegando al anochecer a Laguna Blanca, donde estaban las camionetas, luego desde allí llegamos a Barreal, donde cenamos y dormimos ¡al fin en una cama! Y al día siguiente emprendimos el regreso a casa.

Mientras tanto los cinco chicos de Cerrostuc subieron hasta el campamento de La Hoyada con el fin de hacer cumbre al día siguiente, pero el cansancio, la inclemencia del tiempo, una nevada copiosa que no cesó, el viento que tampoco se calmó y les arrancó una carpa mientras la desarmaban, impidieron la posibilidad de llegar a la cumbre del cerro y se adelantó el regreso del grupo.

Campamento La Hoyada. Al día siguiente el viento les arrebató una carpa

 

Marco Muñoz y Joaquín Forcinito abrieron una nueva ruta descendiendo hacia el Arroyo Turquesa desde Pircas Superior y lograron allí recuperar la carpa que el viento les había robado. Los tres compañeros restantes siguieron su descenso por la ruta normal y los cinco pudieron reencontrarse abajo para regresar a Barreal en horas de la tarde.

La persistente blancura de la nieve en La Hoyada

 

En verdad creo que desde lo más profundo de sus sabias entrañas,  la montaña se reserva siempre el derecho de admisión, estos jóvenes titanes tenían en sí todas las condiciones para hacer cumbre, pero la cima les fue esquiva, vaya a saber por qué designios. 

Fue bueno, dicen ellos, tomar la decisión de regresar aunque faltasen menos de 200 metros para la cumbre, ya que luego se vendría una tormenta.

La implacable nieve de La Hoyada

 

¿Cómo explicar lo que se vive en la montaña?

 

Fue un orgullo pertenecer a este grupo y verlos actuar ante cada situación con tanta ecuanimidad, responsabilidad y conciencia. También los vi disfrutar, reír, cantar y hacer bromas. En la montaña se movían como peces en el agua.

Marco Muñoz y Evaristo Moyano jugando a ser  “Mosqueteros” con espadas de hielo del Glaciar

 

Estaré eternamente agradecida por tan maravilloso acompañamiento.

 Hubo también, vale decir,  momentos de cansancio extremo que se iba apenas llegábamos a un campamento, nos sacábamos de los hombros las mochilas y nos tomábamos un mate, en esas instancias pienso en lo maravilloso que uno puede reponerse en un rato cuando parece que ya no resistimos más el cansancio.

Todo el tiempo nos pasaba lo que a todos nos pasa en las montañas… Preguntarnos, ¿de qué manera explicar lo que se siente ascendiendo?, deteniéndonos cansados por el esfuerzo para recuperar el aire y al mirar alrededor o hacia abajo sentirnos emocionados, muchas veces con lágrimas en los ojos porque tanta belleza nos apabulla, nos sorprende, nos conmueve… y entonces nos damos cuenta de que ninguna foto, ninguna palabra, ninguna expresión puede “contarle” a quienes nunca subieron una montaña acerca de esta vivencia tan honda, tan movilizante, tan edificante para el espíritu. La frase que nos salía muy a menudo es la de “somos privilegiados y estamos agradecidos".

Caminar con uno mismo nos lleva a meditar y a crecer por dentro

 

Una vez me preguntaron por qué elegíamos subir una montaña, creo que ancentralmente los hombres han elegido “ subir” hacia lo alto, más arriba, imaginando que allá arriba se encontrarían con Dios o con los dioses en los que creían. Quizá, es la imagen de la montaña como la del sitio entre la tierra y el cielo, en el medio, “ mediando” porque ascender es no sólo buscar lo que hay más arriba, cómo se ve todo desde arriba, sino también “ alejarse” del mundo cotidiano y físico en el que habitamos diariamente, alejarse de lo material, intentando subir con lo esencial, lo más necesario, ascender buscando la liviandad.

Subir en grupo o en solitario pero siempre en realidad “ a solas”, enfrentándonos con nosotros mismo, con nuestros miedos, nuestros más hondos pensamientos, nuestras fortalezas. Poniendo nuestras fuerzas de voluntad al límite, llevando “ al límite” nuestras fuerzas físicas y espirituales  desafiando nuestros propios límites… ¿Con qué motivos?, no lo sé, quizá esos motivos son muy individuales, pero sí puedo hablar de una urgencia, una compulsión casi inpensada, una fuerza tan fuerte que nos llama o nos lleva a subir montañas y  que no podemos eludir, llevándonos a querer “seguir subiendo”, una y otra vez…siempre.

Nuestro compañero de cordada, Joaquín Forcinito (Chita) siempre dice mientras va caminando: " Lo importante no es SUBIR  montañas, sino ESTAR subiendo montañas”.

Y ahí creo radica la cuestión, debemos incentivar a ir subiendo montañas, porque en ese espacio  de “ir subiendo” es donde ocurren todos los procesos de crecimiento, de meditación, de agradecimiento, de toma de conciencia... ahondando en nosotros mismos, calando en nuestro interior, probándonos, sosteniendo alto el coraje y la alegría, dejando que nos atraviesen las sensaciones y los sentimientos, dejando  que la montaña “obre en nosotros”, cale hondo, nos enamore y nos pida regresar casi diria eternamente.

No me queda más que decir, como diría mi pequeña hermana Paty… "Gracias por los cerros que hacen estallar mi alma de gozo y dejan exhalar de mis labios suspiros de admiración… Gracias por el mundo y gracias por otorgarme la dicha de habitar en  él“.

 

Agradecemos

 

El orgullo de pertenecer al grupo editor de la revista del Centro Cultural Argentino de Montaña(CCAM) y ver todo lo que puede realizarse cuando en verdad nos proponemos hacerlo( en todos los ámbitos)

 

Gracias a Ansilta Oficial y Ansilta Córdoba, al Centro Cultural Argentino de Montaña (CCAM), a @Tukituks.ar, al Club Andino Mercedario a través de nuestros queridos Fabrizio Oieni, Natacha Benavente, Sergio Farre, Andrea Da Rold, Nuria Añó y Hugo Crecentino atentos a todos nuestros movimientos, a nuestros hermanos Patricio y Marcelo que nos acompañaron hasta Barreal y nos dieron fuerza, a toda la familia que estuvo atenta  a las necesidades del grupo y también a los amigos que estuvieron allí en presencia o con palabras amorosas, todo el tiempo.

En estas instancias, sentirnos ¡tan acompañados! Fue maravilloso, no nos sentimos nunca solos. ¡Muchas gracias!.


| COMENTARIOS(4)


14/03/25 05:54
Gabriela :
Gracias Corina por hacer parte de esta historia a través de tus palabras... Hacer camino del destino q nos atraviesa con voluntad!! Saberse en el lugar correcto..

09/03/25 08:38
Osvaldo nin:
No puedo subir un cerro ni lo intento, pero si comprendo a esa comunidad de montañistas en el amor que tienen por las alturas y un cariño enorme a esa familia por el duro golpe recibido. Gracias por la historia no por la historia misma sino por lo que nos hace reflexionar frente a la vida

08/03/25 04:36
Adriana D'Alessandro :
Simplemente FASCINANTE HISTORIA!!... DE AMOR, DE AVENTURA, DE PASIÓN, DE VALORACIÓN Y AGRADECIMIENTO por tooodo lo que LA VIDA nos pone ante nuestros ojos, ante nuestro inquieto espíritu, ante nuestra "inconforme" mente que nos reta a nuevos y aventureros desafíos... Un canto a LA CREACIÓN, un agradecimiento infinito a SU CREADOR, una danza sin coreografía, al compás de la naturaleza misma, un elixir de aromas y más sensaciones... Un SÍ a la VIDA, un SÍ A VIVIR ... todo eso y más vivencié en esta sublime experiencia relatada por vos, mi queridíma Corina, una MUJER GIGANTE gracias!!

Ver más
Comentar

Revista Noticias de Montaña


| ULTIMAS NOVEDADES







www.facebook.com/ccamontania
info@culturademontania.org.ar
+54 11 3060-2226
@ccam_arg

Centro cultural Argentino de Montaña 2023