Debido a su fuerza, resistencia y capacidad para moverse en terrenos empinados han sido históricamente y siguen siendo un medio de transporte indispensable en la Cordillera de los Andes, esta es su historia...
Históricamente las mulas fueron utilizadas para acompañar al hombre en trabajos, expediciones, guerras, operaciones logísticas y largas travesías de montaña, tal es así que José de San Martin utilizó alrededor de 9 mil mulares tanto de silleros como de carga para su gesta libertadora para cruzar los andes con más de cuatro mil hombres, pertrechos, armas y artillería.
También se utilizaron en la agricultura (labranza), para tiro y, sobre todo, como medio de carga y silla en regiones de difícil acceso como minas, explotaciones forestales, y maniobras militares en montaña.
De hecho, en la actualidad se siguen utilizando incluso para transportar urnas electorales a zonas totalmente inaccesibles para vehículos.
Pero en relación con la montaña actualmente son un sostén importantísimo para las expediciones de montaña donde las aproximaciones son largas o de difícil acceso, tal es el caso de una de las montañas de mayor importancia de occidente como es el cerro Aconcagua donde el 80 % de su logística se realiza a lomo de mula.











A lo largo de la cordillera de los andes se pueden observar muchos de los lugares donde se trabaja con burros como en Perú, en los ascensos y trekking en la cordillera Blanca o Huayhuash.



En Jujuy para asistir a pobladores en su abastecimiento o a turistas en el cruce de Tilcara a Calilegua o bien con mulas en San Juan.



Para las asistencias turísticas en el cruce de los andes por el paso de los patos o Tunuyán Mendoza para el cruce de los andes por el paso de Portillo Piuquenes.
Esto nos lleva a hacernos algunas preguntas como ¿qué son las mulas? ¿Por qué tienen tanta resistencia? ¿Se pueden reproducir? ¿Por qué las elegimos para la montaña?
Para esto comenzaremos a respondernos una a una estas preguntas y a adentrarnos en el maravilloso mundo de estos animales híbridos que tantos servicios nos brindan en las montañas.
La mula es el híbrido más común y conocido, y es el resultado del cruce entre dos especies distintas por un lado un burro macho (que posee 62 cromosomas) y por otra parte una yegua (caballo hembra), que posee 64 cromosomas. Al cruzarse, el descendiente, la mula, hereda un juego incompleto y desparejo de cromosomas de cada progenitor, resultando en un total de 63 cromosomas.
Es por esta razón que son estériles es decir que tienen una incapacidad reproductiva. La clave de la esterilidad de la mula reside en este número impar de cromosomas (63) Durante la meiosis (el proceso de división celular para producir células sexuales o gametos), los cromosomas deben emparejarse y dividirse uniformemente. Con 63 cromosomas, este emparejamiento es imposible de realizar de manera correcta y completa, lo que impide la formación de gametos viables (óvulos o espermatozoides).
Por lo tanto, las mulas son generalmente estériles, aunque sí presentan todos los órganos reproductivos completos (útero ovario, testículos etc.).
La gran resistencia y la aptitud de la mula para transitar en terrenos escarpados y montañosos se deben al fenómeno de vigor híbrido (o heterosis), donde el híbrido hereda las mejores características de ambos padres.




De los burros la mula hereda la capacidad para trabajar con menos exigencias alimentarias y gran resistencia al cansancio, ideal para travesías largas sin forraje de alta calidad. Hereda también la cautela y seguridad al caminar tienen un andar escrupuloso, buscan dónde pisar y evitan dar pasos en falso. Si consideran que una acción es peligrosa, se detienen (lo que a menudo se confunde con terquedad). Y heredan del burro su capacidad de adaptación fisiológica a la deshidratación, notable capacidad de mantener el volumen de plasma sanguíneo, eficiencia en la sudoración
De los caballos las mulas heredan docilidad, agilidad, tamaño, velocidad
Sus cascos son más estrechos y altos de talones que los del caballo, lo que les proporciona mejor agarre y adaptación a caminos pedregosos e irregulares
Otro aspecto mucho más técnico tiene que ver con el tipo de fibras musculares que poseen y su funcionalidad dado que los músculos se componen principalmente de dos tipos de fibras que determinan la capacidad atlética: Tipo I Rojas (Lentas) que están relacionadas a la resistencia y larga duración (Metabolismo aeróbico). Con alta resistencia a la fatiga, por su elevado contenido de mitocondrias y mioglobina, pero menor fuerza y las Tipo II Blancas (Rápidas) Fuerza y velocidad explosiva (Metabolismo anaeróbico) baja resistencia a la fatiga, mayor fuerza y menor contenido de mioglobina.
Es lógico que el animal de resistencia por excelencia (la mula) tenga un perfil muscular que favorezca las fibras rojas (Tipo I), ya que estas le permiten mantener un esfuerzo moderado durante períodos de tiempo muy prolongados, como subir o bajar montañas con una carga pesada, lo que las hace ideales para este tipo de tareas.
En resumen, la mula es una combinación excepcionalmente robusta y eficiente: tiene la fuerza y el tamaño del caballo, combinadas con la resistencia, sobriedad e inteligencia cautelosa del burro, lo que la convierte en el animal ideal para el trabajo de carga y silla en terrenos difíciles como la montaña.
Es por esto que si bien hay lugares donde se utilizan burros para la asistencia en montaña como en el norte argentino

O Perú, o bien caballos como la cordillera del atlas en Marruecos, la mula por su vigor hibrido será siempre la mejor elección.
Si bien el montañismo ha cambiado y últimamente su mutación tiende a generar un “turismo de altura” también estos animales se siguen utilizando para loables tareas de logística en expediciones de exploración. Respecto a su utilización para logística de expediciones comerciales su uso es muy controversial y no está del todo bien visto por la población en general sobre todo cuando las cargas llevan elementos que no son de primera necesidad lo que ha llevado a tener que mejorar los protocolos de uso de estos loables animales. En esta línea por ejemplo en el cerro Aconcagua (montaña más alta de occidente) se puso en marcha un programa de bienestar animal muy innovador que nada tiene que ver con antiguos intentos de trabajar en estos temas.
Áreas Naturales Protegidas de la provincia de Mendoza decidió dar un paso en la innovación de un protocolo de bienestar animal que incluyera un manejo holístico de la situación y para eso convocar un equipo que estuviera a la altura de las circunstancias.
En la provincia de Mendoza, la cima del cerro Aconcagua, que alcanza los 6962 metros sobre el nivel del mar, es el punto más alto del continente americano. Todos los años moviliza a más de 3500 de andinistas, deportistas o senderistas que, entre diciembre y marzo, intentan recorrer o bien hacer cumbre de esta imponente montaña. Para lograr esta aventura diferentes empresas tienen mulas para transportar las cargas de los andinistas.
Estos animales realizan grandes travesías diariamente para lograr la loable tarea del transporte de insumos e infraestructura a los campamentos de aproximación y base, para realizar esta tarea se ha creado teniendo en cuenta la larga experiencia y amor por el parque de los guardaparques un programa específico que intenta resguardad la integridad de las mulas y los arrieros.



El programa de bienestar animal de las mulas del Parque Provincial Aconcagua (Res. 287/25), cuya jurisdicción pertenece a Áreas Naturales Protegidas del Ministerio de Energía y Ambiente de la provincia de Mendoza, es llevado a cabo por un equipo integrado por veterinarios independientes y guardaparques de la institución como colaboradores, este equipo está encargado de recibir y evaluar a las más de 1000 mulas que llevan insumos y productos para asistir a los andinistas que quieren ser parte de la aventura “Aconcagua”.
Todos los días a partir de las seis menos cuarto de la mañana, se espera que ingresen los primeros mulares. Se Hace una lectura de chip ya que todas las mulas están microchipeadas. Los arrieros presentan un ticket mula donde figura el destino donde van a ir, numero de chip y donde figura el responsable técnico de la empresa a cargo del viaje. Con los guardaparques y arrieros se verifica que cada mula corresponda al chip anotado en el ticket mula, la carga a nivel peso y a nivel equilibrio, se observa si hay lesiones, si las lesiones son o no invalidantes para hacer el trabajo, se califica el estado corporal, se comprueba el herrado de los animales y por último se verifica si se respeta el periodo de descanso posterior a cada jornada. Si todo eso está en condiciones, se le permite el ingreso al parque, hasta las 14 hrs. En resumidas cuentas, se reciben los animales, se los evalúa y después siguen camino hacia los campamentos con todas las cargas que utilizan las empresas para recibir a los andinistas. En su recorrido también son monitoreadas por los guardaparques en campamentos intermedios o durante el trayecto”.
Una vez egresadas del parque las mulas dependiendo el recorrido realizado a diferentes campamentos o diferentes rutas entran en un periodo de descanso obligatorio que será monitoreado en su próximo ingreso. De no respetarse las empresas incurren en el delito de maltrato animal y se exponen a graves sanciones.
El equipo de veterinarios durante las tardes visita las instalaciones de las empresas que brindan el servicio de arriería, verificando el correcto estado de estas, la provisión de alimento y el estado de los animales. Cada empresa tiene un veterinario o encargado, con los cuales se trabaja de forma preventiva el bienestar animal a través de las visitas, el intercambiando opiniones y la planificación de actividades.
Para el buen funcionamiento del programa es fundamental el perfil de los profesionales del equipo. Son profesionales especializados, pero con una sensibilidad particular para este trabajo. El equipo está compuesto por las veterinarias Mariana Antequera y Verónica Ragazzone, especialistas en equinos deportivos. Leonardo Martínez, veterinario con un paso importante por el hipódromo de Buenos Aires, la veterinaria Belén Domicio, una veterinaria y estudiante de doctorado que aporta los registros y los análisis de datos, Julia Gutiérrez y Lucas Sbriglio, ambos veterinarios y andinistas.

Hay muchos animalistas que quieren reemplazar las mulas con drones, helicópteros o con orugas, pero el tema es el impacto. Puede ser que la tecnología de los drones, en algún momento, sea más adecuada, pero hoy no pueden llevar la cantidad de peso necesaria, ni tienen suficiente autonomía de vuelo. Las mulas son una tecnología generada por los humanos y sigue mostrando gran capacidad de ayudar a las personas en su trabajo y de no alterar el ambiente como lo hacen otras tecnologías. Es un sistema que está arraigado a la cultura local, que da trabajo y que mantiene vivos los conocimientos asociados. Lo que se debe cuidar es su bienestar, algo que se está asegurando desde el programa.
Los Arrieros del Aconcagua son figuras esenciales en las expediciones a la montaña, tradicionalmente transportando equipos y provisiones para andinistas con mulas a través de senderos cordilleranos, una labor que combina una cultura ancestral de arreo con las exigencias modernas del montañismo, representando un microcosmos cultural que combina historia, esfuerzo y la naturaleza majestuosa del Aconcagua.
Su trabajo es fundamental para el éxito de expediciones, apoyando en la logística y seguridad, utilizando la fuerza y estabilidad de las mulas para cargas en terrenos difíciles. Donde el armado de las cargas se transforma en un arte, eligiendo el animal ideal para cada carga, armando atadas con sobrecargo o reatas de guanaco (formas de asegurar la carga), reajustando infinidad de veces los bultos durante el trayecto para evitar lesiones en los animales se vuelven un actor principal en toda expedición.
Los arrieros además son el ultimo bastión de una cultura que se extingue y que mantiene viva una tradición que hoy se mezcla con la modernidad, entendiendo por tradición no lo que hacían nuestros antepasados sino lo que nuestros antepasados harían hoy.
Si bien ha cambiado el paradigma del trabajo animal con el paso de los años, para que un hibrido creado por el hombre para trabajar mantenga su existencia entendemos que esta subsistencia depende de abrazar su trabajo y modificarlo, haciéndolo con respeto, procurando su bienestar y generando conciencia en los propietarios, arrieros y usuarios de las mulas en esta actividad.
Autor.
Mgtr. Vet. Lucas Sbriglio
Consultor Ambiental, Logística de montaña
@lucassbriglio @pampamountain_mdz
lucassbriglio@gmail.com lucassbriglio@hotmail.com













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