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Integrantes del programa “Jóvenes Andinistas” realizaron prácticas en San Juan

En este artículo uno de los integrantes del equipo Jóvenes Andinistas, programa organizado ad honorem por la Comisión de Montañismo de la Federación Argentina de Ski y Andinismo, nos relata las vivencias del grupo en el viaje a la Cordillera de Agua Negra, en la provincia de San Juan

Ramón Peña Agrest



Por Ramón Peña Agrest

Fotos: Ramón Peña Agrest. Esteban Degregori. Guillermo Almaraz


Gran altitud, gran actitud y gran gratitud

A lo largo del tiempo las actividades de montaña se fueron especializando en distintas disciplinas. Escaladores de roca que alcanzan un gran nivel pero nunca hicieron esquí, o, esquiadores que nunca escalaron. Andinistas que persiguen las altas cumbres pero no le hacen frente al terreno vertical, o, exhimios escaladores de hielo que superan altas dificultades, pero no alcanzan la cima de las montañas. Ante la idea de volver al montañista íntegro capaz de afrontar todos los desafíos que pueden brindar las montañas, la Federación Argentina de Ski y Andinismo crea el Equipo de Jóvenes Andinistas. Un equipo del cual salieran jóvenes capaces de superar cualquier obstáculo que se propongan, con técnicas, conocimiento y capacidad de planificación.

Todo el equipo de Jóvenes Andinistas en la cumbre

Ubicación de la Cordillera de Agua Negra. Provincia de San Juan, Argentina


El programa de desarrollo del Equipo de Jovenes Andinistas  se basa en cuatro módulos: escalada tradicional, alta montaña, esquí de travesía, escalada en hielo y tránsito glaciar. Y el grupo de  la edición 2021 lo componen: Fran Sánchez Trapes, Anne Ritcher, Facu Westerlink, Agus Mut, Barbi Aguado, Enya Muguerza, Tay Barroso, Valen Morellato, Aldana Rodríguez, Feli Correa, Santi Gonzalez y Ramón Peña. Con Esteban Degregori y Fede Ruffini como coordinadores del proyecto.

En esta ocasión con gran expectativa y motivación nos dirigimos hacía los Andes sanjuaninos para hacer el segundo módulo. El destino era la zona del Paso de Aguas Negras.

El Andino Mercedario, club anfitrion y punto de encuentro de este módulo del Equipo Jóvenes Andinistas 2021

EJA 2021. Facundo Westerlink, Francisco Sánchez, Anne Ritcher, Tahiel Barroso, Guillermo Almaraz y Esteban Degregori (instructores), Ramón Peña, Agustín Mut, Pablo Zeballos, Santiago Gonzalez

Area Refugio Arrequintin. Escala 1 300.000


Escalando en el Paso de Aguas Negras

El primer día, 11 de Agosto, nos reunimos en el Club Andino Mercedario para organizar y planificar. En este módulo los instructores fueron Esteban Degregori, Guillermo Almaraz y Pablo Zeballos. Escalamos en la palestra del club, compramos las provisiones que faltaban y a la noche disfrutamos de un asado carnívoro y vegetariano.

Al día siguiente partimos para el refugio Arrequintín del Club Andino Mercedario. Con dos camionetas y el Golsito de Pablo, pasamos por Las Flores para hacernos de las últimas provisiones y las famosas semitas (tortilas de harina de trigo con chicharrón) que no podían faltar. Pasamos los puestos de gendarmería, llegamos a los 3.000 metros y doblamos a la derecha. Llegamos al refugio.

Antes de que el mediodía termine de pasar, salimos hacia el Cerro Reparito con la idea de moverse un poco para poder de esa manera irnos adaptando al terreno y al calzado. Antes de comenzar el descenso, en lo alto, un cóndor pasó a darnos la bienvenida a su casa. A todos nos fue  muy bien y cerramos el día con bifes a la criolla al disco, sabiendo que al salir el sol nos esperaba  el Cerro El Puma.

Refugio del Club Andino Mercedario en Arrequintin. Un espacio cómodo y con todo lo newcesario

para interntar las cumbres del sector. Un gran trabajo del club sanjuanino

Una vez instalados en el refugio, el grupo partió hacia el pico Reparito (3.780 m)

Pico Reparito. Junto con Las Bolitas y Doña Eva (3995 m), confroman un muy buen plan para iniciar la aclimatación


Primer escalón: Cerro El Puma

Cómo todas las mañanas en el refugio, Fran, Santi y el profe, se encargaron de prender el fuego y poner a calentar agua para el mate. El silencio andino iba siendo superpuesto por voces roncas y pequeñas risas, por el ruido del mate y el crujir de los paquetes de galletitas. Algunos osados mezclaban sus chuchumeques mientras otros partían sus budines. A las nueve de la mañana salimos para la ruta y aguas arriba nos metimos en la Quebrada de las Trancas. Pateando para la izquierda, una vez terminada la misma, llegamos a la cumbre del Cerro El Puma. Fue un ascenso algo frenado dónde dos de los jóvenes tuvieron contratiempos menores.

Tay había empezado aquel día con vómitos invocando a Hugo ganándose el apodo "Panzita Patagónica" el cual sería uno de los muchos apodos del Cabro. Y en el ascenso también sufrió dolor de cabeza. El otro joven con complicaciones fui yo. A dos tercios de la cumbre me agarro una fuerte migraña que me obligo a frenar. Por primera vez logre controlarla con la respiración, lo suficiente como para poder, con gran esfuerzo, llegar a la cumbre. Me caian lagrimas del dolor y en lo unico que podia pensar una vez alcanzada la cumbre era en bajar lo antes posible. Aquel dia aprendi mucho sobre los limites del cuerpo y de la mente.

El disco al fuego y distintas recetras para comer rico y combatir el frio. La primer noche fueron bifes a la criolla

Durante el segundo día, siguiendo la Quebrada de las Trancas, el EJA se dirigió al Cerro El Puma (3.642 m)

Tay Barroso y Fran Sanchez aproximando al la quebrada de las Trancas para iniciar el ascenso al Puma


Gracias a que empezamos el descenso antes que el resto del grupo, junto al Morsa, nos cruzamos con un guanaco correriendo a toda velocidad por las montañas. Él si que estaba aclimatado… Ademas nos cruzamos con dos arrieros a caballo que despues de saludarnos y advertirnos de la prescencia de un puma, subieron una ladera de 200 metros en lo que parececieron ser  cinco segundos.

Nuestro grupo aquel dia no se movio con la facilidad con la que el guanaco y los arrieros lo hacian. Pero aunque en el ascenso y descenso sumamos nueve paradas, todos llegamos a la cumbre donde el GPS indicó 3.670 m. Una que para algunos será la primera cumbre de muchas más. Con las piernas cansadas llegamos al refugio, nos sacamos las botas y nos relajamos en la mesa. Aquella noche el disco jugaria su rol vital y alimentaria al grupo una vez más. El sueño no tardó en ganarnos.

Un alto en el ascenso al Puma. Atras, la cordillera de Agua Negra

Agus Mut avanza a paso firme en busca del filo del Puma

Tay Barroso y Santi González durante el segundo día de actividad en las laderas del Puma


Adaptación y aprendizaje

A la mañana siguiente luego del ritual del mate y galletitas salimos para el Morro San Lorenzo. Salimos con los autos por la ruta para llegar a los 4000 msnm pero a medida que subíamos, las vegas congeladas comenzaron a interponerse en nuestro camino. El Golsito y la Ranger dieron batalla, pero no pudieron atravesar el hielo. Cómo en la mayoría de las expediciones de montaña, tuvimos que cambiar los planes. Otra de las lecciones ocultas que nos deja este módulo.

Aprovechamos una de las vegas de hielo que no nos dejaron pasar e hicimos una práctica de progresión y escalada en hielo. Y mucho antes de lo esperado para aquel día, volvimos al refugio. Juntamos las dos mesas, tendimos la red y empezó el torneo de ping pong en altura. Al principio dimos lástima pero lentamente adaptándonos a la cancha irregular empezaron a aparecer los buenos puntos.

Cuando ya nadie podía más, volvimos a poner las mesas en su lugar y nos sentamos. Guille repartió una carta topográfica de la zona en la que nos encontrábamos y nos pidió que planificaramos el siguiente día. El ascenso al Peñón del Relincho (4119 m). Discutimos entre todos a qué hora salir, cuánto tardaríamos, si salir en auto o aproximar a pata. Analizamos por donde subir y que llevar. Al final hubo consenso y decidimos subir el cerro por su filo noreste, que asciende entre la Quebrada del Arroyo Largo y la del Arroyo del Agua Negra. Estimamos siete horas y decidimos aproximar los primeros dos kilómetros a pata mientras que los guías llevarían los autos al pie del filo para facilitar  el regreso al refugio más tarde.

En los últimos días se estuvo rumoreando  que se acercaba un frente frio, que traería consigo viento, lluvia y nieve. Por este motivo elegimos el Peñón Del Relincho ya que no quedaba lejos del refugio y tendríamos tiempo de huir, en caso de ser necesario. Aquel día terminó nuevamente con una comida al disco e innumerables historias y risas.

Cumbre de El Puma (3.642 m). Todo el equipo alcanzói el punto mas alto en un día ventoso pero despejado

Taller de progresión en hielo

Nuevo día despejado, el frente frio se acercaba, pero todavía nos daba 24 hs mas de sol.

El rio del Agua Negra se refleja con los primeros rayos

Durante el taller se practicaron diveras técnicas. En la foto Ramón desciende utilizando Piolet-Ramasse


Cumbre y perspectiva

Finalmente, el último día, los EJA logramos organizarnos a tiempo y empezamos la misión con todas las ganas. El Profe nos mantenía a raya, y a las 8:30 estábamos caminando para el filo como para reunirnos con los instructores a las 9 ahí para comenzar el ascenso. Cuenta la leyenda que el cerro debe su nombre a qué se ha visto un Relincho, o guanaco líder de manada, en el Peñón. Nosotros no vimos ningún Relincho en el Peñón pero en su ausencia apareció Huayra, el viento andino. Quien nos acompaño durante todo el ascenso hasta que en el filo de la cumbre decidió soplar con mucha  fuerza como  intentando tirarnos al piso. Pero seguimos avanzando con fuerza y determinación alcanzando así la cumbre todos juntos.

El cerro, junto con Guille, nos enseñaron que un paso lento pero firme es más eficiente que una carrera hacía la cumbre. En el ascenso paramos solo tres veces y en total bajamos tres horas a la predicción de tiempo estimado, que habíamos hecho el día anterior en el refugio.

Al volver por última vez a Arrequintin, cerramos el viaje con una ofrenda a la Pachamama. Agradeciendo todo lo que nos permitió disfrutar y los momentos y recuerdos  que nos llevabamos del viaje.

Santi González en acción

Planificando el ascenso al Peñón del Relincho utilizando la carta topográfica

En un día muy ventoso, con ráfagas que segun el Mountain Forecast superaban los 60 km

se inició el ascenso al Peñón del Relincho


La última noche, el refugio presenció una gira de ping pong y música. Y como siempre una noche mas de historias y risas.

No es normal encontrar toda junta tanta gente motivada, tantas personas con las cuales compartir sueños y expediciones. Gracias a estos módulos se formaron grandes amistades que formarán nuestras vidas.

Hoy, a unos  días de finalizado el segundo módulo algunos andan ya por sus casas atendiendo sus responsabilidades para poder salir a la montaña una vez más. Otros, siguen en San Juan descubriendo sectores de escalada antes de volver a los estudios.

Este viaje nos dejó a todos motivados y con ganas de seguir aprendiendo. La presencia alcanzada al sentir el esfuerzo en las cumbres nos alimenta de lo más verdadero. Nos brinda perspectiva y nos hace valorar lo que tenemos. Gracias Pachamama por ser un medio para alcanzar ese estado. Espero nunca nos olvidemos de agradecer.

Pachamama, Sumaj Mama, kusilla kusilla

Anne muestra el testimonio que dejamos en la cumbre. Retiramos el del

primer ascenso y otro de un grupo que nos precedió

El testimonio hallado en la cumbre

Tomando unos mates, mientras esperamos el momento de emprender el regrero. Otras aventuras están por venir

Logo de Jovenes Andinistas


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