Actividades · Viajes y expediciones

Primera ascensión al Aconcagua por la ruta directa del Glaciar de Los Polacos en 1961

En enero de 1961 Orlando Bravo como jefe de la expedición del Club Andino Tucumán, efectuó esta ascensión histórica al Aconcagua la cual resultó ser la segunda ascensión al Glaciar de los Polacos y la primera ascensión por la ruta directa

Ing. Civil Claudio Bravo

Edición: CCAM Agosto 2023



Integrantes: Orlando Bravo, Jorge Wolfgang Schweimer, Miguel Combes, Mario Bosio, Enrique Tanoni, Cayetano Bellomio, Julio Ovejero y Tomás Drazen Liebich

Prefacio

“Claudio: ¿Tendrías algún escrito o informe donde Orlando relate sus ascensos? Especialmente los dos del Aconcagua. Yo hice una de las vías que hizo tu Papá y la verdad que son muy emocionantes. Además, son hazañas en tanto y en cuanto que usaban indumentaria y materiales muy precarios en la mayoría de los casos hechos por ellos”.

Este párrafo es la transcripción de un mail que recibí de Pablo Minteguía de una editorial de Bs: As., en noviembre de 2019, solicitando más detalles de la ascensión de la ruta directa del Glaciar de los Polacos.

Aconcagua, 1961 Ruta de los Polacos

Ubicación del Cerro Aconcagua, en la Provincia de Mendoza, Argentina


Este pedido, que recién, gracias a la insistencia de Pablo, lo materialice en el 2020 en pleno confinamiento de la pandemia, posibilitó que revise la gran biblioteca y escritos de OB. Finalmente encontré un antiguo cartapacio con el rótulo: “Aconcagua 1961 - (Ruta Polacos)”, con varios grupos de hojas escritas a máquina y corregidas a mano. Era la prueba de lo que en su momento pretendió ser un libro. No encontré más que resúmenes de la parte que le interesaba a Pablo, que estaba escribiendo su libro sobre el Aconcagua, que no se si publicó.

Cuando les comenté a mis compañeros de la Asociación Argentina de Montaña (AAM), les pareció muy importante rescatar esta historia y rendir el merecido homenaje de esta epopeya. Rubén, responsable de la web de la AAM, con el empeño, humildad y entusiasmo que lo caracterizan, colaboró transcribiéndolos en formato digital, más ordenados y corregidos. Es así que esos amarillentos papeles sobre esta expedición del Club Andino Tucumán, pasaron a poder leerse y valorarse de una forma más ágil y amena.

Quiero agradecer al Centro Cultural Argentino de Montaña,cuyos integrantes fueron receptivos a esta idea y hoy nos permiten compartir este homenaje a esos pioneros del montañismo argentino.

Pasaron largos 60 años de aquella primera repetición del Glaciar de los Polacos y la 1ra ascensión directa del glaciar, a nivel mundial !!!!!!!!.

Era otra época, y el concepto de montañismo estaba muy orientado a la aventura de explorar montañas poco frecuentadas, en abrir nuevas rutas y paralelamente, en algunos casos de investigación.

Rutas de acceso al Aconcagua indicadas en Google Earth. En azul la ruta normal, en amarillo el acceso

a la ruta de la pared Sur y en rojo la ruta seguida por Polacos en 1934

Indicada en Google Earth Cordada 1 Tanoni Schweimer (1ra repetición ruta polacos),

Cordada 2 Bravo. Liebich y Bellomio (1ra ascensión directa del glaciar)


Para ponerlo en contexto ese grupo de chicos de 17 a 21 años, dejaban volar su imaginación hipnotizados por el relato de la ascensión del glaciar de los polacos descripto en el libro “Más Alto que Los Cóndores” de Víctor Ostrowski, integrante de esa histórica expedición polaca del año 1934.

Estos “jóvenes” andinistas fueron conducidos por, O. Bravo, quien ya había subido el Aconcagua en 1954 y participado en la 2ª expedición al Dhaulaghiri en 1956. En ese momento contaba con 36 años, llevaba 7 meses de casado y mi madre, Vilma Favre, estaba embarazada de mí!!!!!!!. Pero más sorprendido quedé cuando leí un párrafo aislado, de cómo fueron los prolegómenos de convencer a los diferentes papás y mamás de cada uno de los integrantes, para que los autoricen, bajo la absoluta responsabilidad de él. El escrito que se adjunta en enlace anexo, muestra cabalmente cómo era mi Padre, cuando fue a convencer a don Tercilio Tanoni y a su esposa, padres de Enrique Tanoni. Enrique (Quique), que era uno de los más entusiastas y “experimentados” de los chicos que participaron en la expedición, con apenas 20 años.

Además, que todo lo estaban experimentando, hasta con el desarrollo de nuevos equipamientos, carpas y crampones hechos por ellos mismos.

También se pone en contexto, la forma en que viajaban en esa época, los tiempos y lo que implicaba trasladarse en esos antiguos ferrocarriles argentinos, con trasbordos y todas las vicisitudes para lograr un lugar agradable en el vagón. De este modo las expediciones duraban no menos de 20 días a un mes, cuando se trataba de montañas importantes.

La mayoría de los integrantes de esa expedición ya no están físicamente presentes. Cuando consulto a “Cacho” Mordini, uno de los veteranos del andinismo tucumano, si sabía algo de Liebich, me comenta que lo último que conocía es que vivía en Canadá. El único integrante que podría comentarme algunos detalles de esa cordada de la ruta directa era Tató Bellomio. Hace unos días logré contactarlo, hoy con sus 78 años y muy lúcido. Finalmente intenté cerrar esta historia, donde además me tuve que involucrar, revisando detalles de la ruta seguida, analizar fechas, horas de caminatas, desniveles, estrategia de la subida para lograr con éxito la empresa. Hoy con Google Earth y otras herramientas informáticas, resulta sumamente fácil ubicarnos en el terreno y reconstruir lo realizado en ellos.

 

Cordada 1 con dos campamentos superiores repite la traza de la ruta de los Polacos del año 1937.

La Cordada 2 es la ruta “directa” del glaciar con un campamento intermedio. La indicada con el Nº 3
fue un intento posterior de Prieto y Bravo en el año 1964

 

Perfil longitudinal con días de expedición neta en montaña, campamentos y cotas alcanzadas.

Elaborado sobre la Variante 2, ruta directa del Glaciar de Los Polacos. El día 20, esta cordada logra cumbre.
El 21 logra la cumbre la Cordada 1, (1ra repetición del Glaciar Los Polacos)


Quién era Orlando Bravo

 

Montañista apasionado, socio fundador de la Asociación Tucumana de Andinismo en 1951, y del Club Andino Tucumán en 1957. Realizó el curso de escalada en hielo en el cerro Tronador en Bariloche allá en el 52 o 53. En 1954, después de realizar el curso de escalada en roca y hielo en el Cerro Tolosa, bajo la dirección de Gerardo Watzl, subió el Aconcagua por la Normal junto a Rodolfo Benvenutti, siendo el primer tucumano en concretarlo. En un intento fallido al Ojos del Salado, se equivocan de cumbre, realiza la primera ascensión del Cerro ATA 6540 msnm, primera cumbre al sur de este coloso, en enero de 1955. En marzo de 1956, fue convocado en forma simultánea, a dos temas que le apasionaban. Una era a participar a la segunda expedición argentina al Dhaulaghiri, como escalador destinado a cumbre y meteorólogo, bajo la conducción del Teniente Coronel Huerta, y la otra era que le otorgaban la beca para realizar su Doctorado en Física Nuclear. Optó por el Dhaulaghiri, y a su regreso tuvo que realizar ingentes trámites en la Comisión Nacional de Energía Atómica para no perder la beca. Finalmente, en el año 1959 bajo la tutela del Dr. Juan Roederer obtuvo su título de Doctor y allí también conoció a mi Madre!!!.

El Cachi, el Chañi, y varias cumbres de los Nevados del Aconquija conocieron su paso y finalmente la cordillera de la Panticalla en Perú, donde en el año 1960 hicieron una importante escalada en hielo. Con estos antecedentes, hasta esa fecha, se largaron al Glaciar de Los Polacos.

Entre otras actividades vinculadas a la montaña participó en la concreción y consolidación del refugio de Las Mesadas en 1949 perteneciente a la Cooperadora del Instituto Técnico de la UNT y fue quien impulsó a través de la Fundación del Campo de los Alisos, la creación del primer Parque Nacional de Tucumán en 1996: Campo de Los Alisos. En este parque se encuentran las ruinas de la Ciudacita, ubicadas a 4300 msnm, sector que visitó no menos de 14 veces, habiendo investigado su orientación astronómica, bajo una disciplina que hoy se denomina arqueoastronomía desarrollada en una publicación en la UNT y realizando una película sobre la misma. En el 2001, estudió la ubicación y la función que cumplían los Menhires de Tafí del Valle.

 

Orlando Bravo en la cumbre del Aconcagua, 1954


De charlas con mi hermano menor Álvaro, coincidíamos que, “OB”, como le decíamos, siempre priorizó la seguridad, tratando de no exponer a riesgos innecesarios a la gente que llevaba a la montaña y que con mucha fortuna nunca tuvo accidentes graves, bajo su responsabilidad. “Ni una uña por la montaña” solía repetir. Cada vez que alguien se enfermaba, se sentía mal por síntomas de apunamiento, o de principio de congelamiento, dejaba la cumbre o el objetivo para acompañar y bajar al enfermo a un sector más seguro.

Así fue en Llullaillaco, donde tuvo cinco intentos que hizo entre 1969 al 1974, hasta que logró la cumbre en la última, en tres oportunidades tuvo que bajar prácticamente de la cumbre acompañando a gente con problemas.

Lo hizo conmigo cuando me apuné en el Ojos del Salado a los 6.000 m en el 86 y bajó acompañándome, como también al año siguiente cuando después de coronar el Ojos, nos encontramos con un gendarme enfermo, integrante de la expedición Kuntur, y lo bajamos en el mismo día desde el abra de la Laguna Negra a 5500 msnm hasta el Quemadito 3400 msnm, prestándole la mula sillera, acompañado por dos de nosotros a pie, uno a cada lado para que no se caiga.

Allí nos subieron a un Unimog ambulancia de gendarmería y esa misma noche lo operaron de peritonitis aguda en Tinogasta !!!!!.

Pero esencialmente era docente de alma. Como profesor titular de la cátedra de Física I en la UNT desarrollaba esta actividad, que conjugaba en la montaña, su segunda pasión, aprovechando cualquier oportunidad para enseñar y desafiar a pensar. En cada expedición que hacía, enseñaba cómo calcular la hora, con la variación de la sombra de una piqueta o mojón, como apasionado de la astronomía enseñaba a escudriñar los astros en el cielo con su amada Cruz del Sur, o la estimación de la variación de la temperatura con la altura, entre muchas otras cosas.

 

Coro del Club Andino de Tucumán. Giovanni Bossini, Orlando Bravo, Gerónimo Cárdenas, Cacho Mordini,

Chonga Vargas, Mario Bosio, Sergio Bossini, Pepe Ovejero y Carlor Prieto


Estado actual del montañismo en Tucumán

 

En perspectiva y mirando para atrás, cuando la Asociación Tucumana de Andinismo (ATA) y el Club Andino Tucumán (CAT), que fueron los dos clubes más grandes, y otras instituciones como el Grupo de Montaña Tipillas (GMT), Los Trepadores de Monteros (LTM), o el Grupo Andino Concepción (GAC), o la Escuela de Educación Física que tenía una materia destinada al montañismo, marcaron una época, y demuestran la importancia que tenía el desarrollo del montañismo en Tucumán, lamentablemente hoy ya no existen.

En este contexto la Asociación Argentina de Montaña, (AAM) es la que tomó la posta de esta hermosa actividad en Tucumán y por fortuna con un grupo humano extraordinario que está desarrollando múltiples actividades, con el compromiso de mucha gente, más allá de los desafíos y las restricciones que planteó esta pandemia.

La AAM está recuperando los refugios de montaña tratando de institucionalizar su uso; desarrolla cursos anuales CIM (Curso de Iniciación al Montañismo), CIE (Curso de Iniciación a la Escalada), educando y formando gente que salga a la montaña bajo códigos montañeses consensuados. Está trabajando con las Comunidades que viven en las montañas, con el objetivo de minimizar la quema de pastizales, en forma coordinada con instituciones oficiales del gobierno; del rescate de la historia del montañismo como la que se describe en este artículo; de la recuperación de la vieja sede de la ATA y ponerla en valor con mucho esfuerzo, y dedicación, habiendo construido una palestra para escalada, nueva sala de exposición, quincho y asadores, salón de reuniones y por si fuera poco que de ahí se logren muchas salidas a las montañas de todo tipo de dificultad y en tiempos difíciles.

Al regreso de la ruta directa


Consideraciones generales sobre el Aconcagua

 

El Aconcagua, de 6962 msnm,por ser el cerro más elevado del continente americano, se ha transformado desde el 14/1 de 1897, cuando fue escalado por vez primera por el guía suizo Mathías Zurbrigen, en el sueño y meta de andinistas y alpinistas de todo el mundo. Nosotros formamos parte de ese todo.

En 1960 se conocían a la cumbre principal tres rutas:

1. La ruta Normal (1897) que discurre entre interminables acarreos y hoy presenta una huella indeleble en la falda de la montaña. El ascenso por esta ruta es monótono y no presenta dificultad técnica alguna. No obstante, había un saldo trágico de casi veinte muertos a esa fecha, a causa de su desaprensiva utilización. En 1954, antes de llegar a Plaza de Mulas desde este acceso, se inaugura el ascenso del Filo Sur-oeste que desemboca en la cumbre sur del Aconcagua, con sectores de alta dificultad técnica

2. Glaciar de Los Polacos, que recibió ese nombre después que, en 1934, un famoso grupo de alpinistas polacos inauguró un nuevo camino de ascenso al Aconcagua. Entraron por la Quebrada del Río Vacas y luego por la de Relinchos. El ataque a cumbre lo hicieron por el glaciar de orientación NE, que remata en la misma cumbre.

3. Una tercera vía fue hecha por los alpinistas franceses de René Ferlet, quienes, en febrero de 1953, alcanzaron la Cima sur, luego de un ponderable y magnífico trabajo de escalada por la llamada “cara sur” del Aconcagua.

Desgraciadamente sus realizadores pagaron un caro tributo por su osadía.

En resumen, en el año 1961, podemos señalar tres caminos que han sido seguidos para lograr la cumbre del coloso andino, no incluimos las numerosas variantes que resultan de la ruta normal, ni tampoco las distintas vías de acceso para la aproximación.

El recorrido de la ruta normal desde Puente del Inca, ida y vuelta a la cumbre implica una distancia de 70 km, mientras que ingresar por Punta de Vacas al Glaciar de Los Polacos, implicó a la expedición tucumana 114 km ida y vuelta, incluida las lanzaderas. Se debe tener en cuenta que esta expedición subió y bajó por el mismo glaciar. Hoy es más usual ingresar desde la ruta normal, desviándose un poco más arriba del campamento Berlín, por el denominado campamento Cólera, hasta la base del glaciar y desde allí encarar la directa y bajar por la normal.

 

Glaciar de Los Polacos

Gendarmeria. Caricatura: Enrique Tanoti, del libro “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“

 


Apreciaciones sobre la ruta de los Polacos

 

El Aconcagua, ingresando por Punta de Vacas, se ve por primera vez, desde las proximidades de Casa de Piedra, en la confluencia del Río Vacas con el Río Relinchos. Se presenta magnífico y terrible. Los hielos glaciarios refulgen al sol o están empañados por una densa capa de nieve flotante que levanta el fuerte viento que sopla del Pacífico.

La pendiente media es superior a los 50º. El borde derecho se despeña al vacío, mientras que su borde izquierdo está limitado por oscuras masas rocosas de las cuales se desprende un intermitente pedreo. Cabe destacar que las márgenes del glaciar se consideran de la misma forma que las del sentido de escurrimiento de un río. Lo que aquí se denomina margen izquierda, mirando de abajo es hacia la derecha y de igual manera la margen derecha es hacia la izquierda.

Una larga grieta atraviesa casi transversalmente el glaciar a una altura promedio de 6.700 msnm, siendo este quizás el único “gran problema” del mismo. Allí la pendiente se eleva hasta unos 70º y el hielo se torna compacto, liso y muy duro. La formación de penitentes en el glaciar, cubriendo la superficie dura del hielo en gran proporción, le da cierta variedad al gramponaje, pero en todo caso lo vuelve muy penoso a causa de la fragilidad de estas estructuras.

En general es preciso marchar con seguridad de cuerda y disponer a menudo de la piqueta, martillo piqueta de hielo para salvar algunos tramos. En otros es preciso tallar escalones. Las numerosas pequeñas grietas simuladas por nieve fresca, pueden deparar desagradables sorpresas.

 

En el avance al Campamento 1

Vadeo del Rio Vacas. Caricatura: Enrique Tanoti, del libro “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“


Organización e integración de la expedición del CAT

 

Después de la experiencia en los dificultosos glaciares de la cordillera de la Panticalla en Perú, en enero de 1960, durante todo ese año comenzó a tomar forma entre los asociados del CAT, el “Proyecto Aconcagua” por la ruta de los polacos. La lectura del apasionante libro “Más Alto que los Cóndores” del Ing. Víctor Ostrowski, uno de los actores en aquella empresa, acicateaba la imaginación. Se pensaba en el Aconcagua como en una tremenda y magnífica palestra donde se probarían las aptitudes y capacidades de otras experiencias.

A tal fin desde temprano comenzó la preparación física de los posibles participantes y las prácticas de gramponaje en los cortes gredosos que simulaban el glaciar, en el camino a San Javier, en Tucumán. Se aprestó el equipo, en su mayor parte de fabricación propia. Se modificaron carpas y se diseñaron otras.

Se estudió el detalle de los cubrebotines para evitar congelamientos.

Entre los miembros de la expedición, había quienes contaban con un nutrido historial andinístico, mientras que otros eran novicios absolutos, que iban a recibir su bautismo en la montaña. Los participantes fueron: Integrantes
 

 

Integrantes

Edad

Profesión

Función

1

Orlando “OB” Bravo

36

Dr. en Física

Jefe

2

Jorge Wolfgang Schweimer

21

Est. de Física
 

Fotógrafo y Meteorólogo

3

Miguel Combes

21

Est. de Medicina
 

Asistencia Médica

4

Mario Bosio

21

Est. de Medicina
 

Asistencia Médica

5

Enrique “Quique” Tanoni

20

Est. de Medicina
 

Ecónomo tesorero

6

Tomás “Dado” Drazen Liebich

17

Est. Secundario
 

Apoyo logístico

7

Julio Ovejero

17

Est. Secundario
 

Apoyo logístico

8

Cayetano “Tato” Bellomio

17

Est. Secundario
 

Apoyo logístico

 

Los dos últimos integrantes de la lista estaban recibiendo su bautismo en alta montaña. Contaban con mucho entrenamiento en baja montaña, Taficillo, Ñuñorco y en el Negrito de 4500 msnm como el “techo” de altura.

Otras dos jóvenes “promesas” del andinismo de ese entonces: Sergio Bossini y “Cacho” Mordini, fueron invitadas por Cesarino Fava, a participar en la expedición de rescate de Tony Egger en el Cerro Torres en la Patagonia.

En esa época el movimiento de las actividades de montaña del CAT era muy intenso, hasta contaba con un coro que interpretaba canciones andinas.

En esta expedición, OB, se apoyó mucho en Jorge Schweimer quien tenía una abultada experiencia en montaña y Quique Tanoni que era una aplanadora y venía con todas las ilusiones después de haber escalado en el Perú y otras cumbres del norte argentino.

De allí que ellos terminan conformando la segunda cordada que hace la primera repetición. Mientras que OB se hace cargo de un “novato” muy fuerte: Tató y junto con Liebich, quien también había participado en la expedición a la Panticalla, se larga a la variante directa !!!!

 

Refugio Casa de Piedra. Primer lugar desde donde se visualiza el Aconcagua por esa ruta.

Foto: del libro de Enrique Tanoni: “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“

Cruce de Penitentes. Caricatura: Enrique Tanoti, del libro “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“


Equipamiento

 

Salvo OB que ya venía con el equipo que había usado en el Himalaya, el resto de los integrantes, contaba con equipo hechizo, bajo la premisa del equipo “cebolla” de 4 a 5 capas, según la parte del cuerpo que se protegía.

Los botines eran los Marasco de cuero, con grampones a 12 puntas hechizos sujetos con cintas de persianas de enrollar.

Las mochilas en todos los casos eran del tipo “sherpa”, con armazón de hierro 5/8” y correajes de cuero.

Las bolsas de dormir eran caseras de pluma de gallina o de ganso.

En general se puede decir que el 80 % del equipo era de fabricación propia y casera.

En síntesis, el peso del equipamiento con que se llevaba en la expedición era:

Equipo de escalada y cuerdas - 40 kg
Víveres y combustible - 120 kg
Individual de todos - 80 kg
Total general - 240 kg

Campamento en Piedra Bandera 6.300 msnm  C3.

Foto: del libro de Enrique Tanoni: “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“


El promedio de carga para cada integrante de la expedición era 30 kg cada uno hasta el campamento base y de allí mediante la técnica de lanzaderas ir subiendo el equipo de escalada y víveres hacia los campamentos superiores. Esta suposición la hicieron en el caso que no consiguieran mulas, lo que finalmente se dio.

La técnica de lanzaderas, es excelente para lograr una buena aclimatación a la altura, haciendo un entrenamiento tipo serrucho, subiendo y bajando y de paso trasladar el equipo de escalada, carpas y víveres a los sectores más elevados. Subir a niveles superiores y bajar a descansar a un nivel inferior, siempre da un buen resultado en la aclimatación. En lo personal, cuando lograba correr para recuperar una gorra que se volaba por el viento a los 5500 msnm y no fracasaba en el intento, era que estaba en condiciones para hacer algo importante en el segundo techo de altura que se presenta por encima de 6000 msnm. Eso siempre sucedía después de 9 o 10 días de estar operando en altura.

En la Figura7, se puede apreciar claramente que el “ataque” a cumbre, en el sector específico del Glaciar de Los Polacos, ya tenían efectivos en la altura 10 días hasta el C2 y de allí estuvieron operando en total 4 días a partir del día 11. Cabe destacar que la Cordada 2, tuvo un día de espera en el C 3, porque no había buen tiempo en la zona cumbral, razón por lo que se considera día de “descanso” a los 6360 msnm y desde allí “atacaron “cumbre. La Cordada 1, decide instalar un campamento C4 a los 6700 msnm al pie de la grieta superior y de allí asegurar la cumbre.

El grupo de apoyo que hace cumbre en el Ameghino ya tenía 14 días previos de alta montaña.


Cordada 1 Tanoni - Schweimer – primera repetición Ruta Polacos

 

Al tratar de superar una de las profundas grietas del glaciar, Tanoni perdió el pie y lo arrastró a Schweimer que estaba subiendo una pared vertical de 10m !!!!. Fueron detenidos por otra pequeña grieta tapada. La retrepada hacia donde estaban cuando se cayeron les llevó no menos de 2 horas hasta que finalmente a las 18 hs llegan a Piedra Bandera, donde también se habían establecido los Polacos.

Quique Tanoni de la Cordada 1 subiendo por el primer tramo (no supera los 40º).

Foto: del libro de Enrique Tanoni: “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“

Subiendo desde C3 a C4. Foto: Jorge Schweimer
. Del libro de Enrique Tanoni: “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“

Campamento C4 en el fondo de la Grieta Superior.

Foto: Del libro de Enrique Tanoni: “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“


Cordada 2 – Bravo, Liebich y Femenias - Variante directa del Glaciar de los Polacos

 

De la charla con Tató, me comentó que, en esa oportunidad, buscando un sector donde cruzar la grieta superior, OB encontró un puente de hielo. Habiéndolo pasado OB y Liebich, cuando le tocó a él, se rompió y él se desplomó por lo menos unos 6 m a 8 m hasta que se frenó por la seguridad que le daba OB. ¡Eso frenó su caída!!!!, a los 6700 msnm.

Posteriormente después de andar un trecho les tocó el sector de “La Pera”, donde se dan las pendientes más fuertes del glaciar, de 60 a 70º con algunos tramos cortos de hielo cristal, llegaron a la zona cumbral.

Como Dado estaba muy cansado y daba muestras de querer quedarse, lo pasaron como tercero de cuerda y un poco que lo traccionaban para llegar a la cumbre.

Arriba de la gran grieta con pendientes de hasta 70º, en un sector se pone más duro y cristalino por tramos. Es una de las partes más agotadoras y difíciles. Le llamaron “la Pera”.

Escalando la Grieta superior 6.800 msnm.

Foto: Del libro de Enrique Tanoni: “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“

En la cumbre, Quique Tanoni, de la Cordada 1, el 21 de enero hacen cumbre, dejando su testimonio y retirando lo escrito en el día anterior por la Cordada 2. Foto: Del libro de Enrique Tanoni: “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“

La Cordada 1 bajando de la cumbre.

Foto: Del libro de Enrique Tanoni: “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“
 


Después de las fotos de rigor, retiran banderines de la expedición anterior, dejan su testimonio y emprenden inmediatamente el regreso dado lo avanzado de la hora, que se hizo lo más rápidamente posible.

Ante mi pregunta ¿llegaron en la oscuridad al campamento 3?

Con certeza respondió que bajaron muy rápido, que no se acuerda bien como pasaron la gran grieta, pero que OB encontró un sector seguro y si tenía presente bien que llegaron con la última claridad del día. Allí se cobijaron nuevamente en sus bolsas de dormir totalmente agotados.

Al día siguiente, mientras la cordada Tanoni – Schweimer partía del campamento 4 hacia la cumbre, esta cordada bajaba del C3 directamente hacia el C1. En un momento de esta bajada cerca del final del glaciar, se patinó y Tató, clavó uno de los grampones en la pantorrilla-talón de OB. Afortunadamente no pasó a mayores, más allá de unos raspones. En parte, el talón del botín evitó peores consecuencias.

Entre otros detalles interesantes que dejó trascender Tató, estaba que el chaleco Duvet, la bolsa de dormir y los grampones los consiguió del departamento de Educación Física, los botines Marasco se los presto Guillo Muntaner y resto del equipo “cebolla”, guantes, gorros, se los hizo su Nona. O sea, todos hechizos. Además, que las antiparras que llevaba se le empañaban con frecuencia, por lo que era muy molesto e incómodo.

El día 22 de enero, después que las dos cordadas del Aconcagua ya regresaron con la cumbre, el grupo de apoyo ascendió la cumbre del cerro Ameghino de la cual se obtuvieron vistas privilegiadas del Glaciar de Los Polacos, una de las cuales se utilizó en el diario La Gaceta para indicar las rutas seguidas, que se hizo eco de esta hazaña.

 

Campamento 3 de Cordada 2 a los 6.300 msnm .

Foto: Del libro de Enrique Tanoni: “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“

En el día de ascenso del glaciar arrancaron a las 8 de la mañana Liebich, izq. 2do de cordada y Tató derecha cerrando

El día de ataque a cumbre a los 6.700 msnm, esquivando grietas ocultas


Texto de la crónica de la expedición en el diario La Gaceta, 11 de febrero: La Gaceta 11 de febrero texto de la crónica Nota Tucuman.pdf

Adjunto en formato magnético se encuentran los archivos de los relatos transcriptos de ese libro inconcluso. Quique Tanoni realizó un pequeño libro a los 40 años, en enero de 2001, que en esta oportunidad traté de ampliar con otros datos y puntos de vistas de Tató y de lo que yo recordaba de charlas con OB.

En el 2001, conversando con OB sobre esta expedición, reconoció que pensándolo bien y mirándolo a la distancia, fue algo temerario de su parte, y me dio algunos detalles. Ahora leyendo los escritos, que no conocía, sobre cómo obtuvo la autorización de los padres, bajo la responsabilidad absoluta de él, me impresionó mucho.

En la cumbre del Aconcagua a las 6 de la tarde del 20 de enero, esta cordada retira los testimonios dejados por la anterior expedición. En la foto, Bellomio-Liebich, con temperaturas de -20º C. Foto Bravo.

Foto: Del libro de Enrique Tanoni: “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“

 

Vista de Casa de Piedras. Caricatura: Enrique Tanoti, del libro “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“

Tormenta llegando a Casa de Piedra. Caricatura: Enrique Tanoti, del libro “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“


En relación al día de ataque a cumbre propiamente dicho, tenía una duda porque siempre nos inculcó a todos los que salíamos con él, que es bueno alcanzar la cumbre hasta el mediodía, para poder regresar a los campamentos inferiores con luz natural y tener un margen de maniobra, ante cualquier eventualidad. Normalmente los ataques a la cumbre los realizaba de noche, saliendo entre las 3 y 4 de la mañana y eventualmente como máximo con las primeras luces del día. Ahora con el relato de Tató, en cierta forma me termina de cerrar. En la búsqueda de un paso por la grieta, en algunos sectores con penitentes y con la posterior caída de Tató, intuyó que las demoras de estos inconvenientes, retrasarían, a esa altura de 6.700 msnm no menos de 2 a 4 horas, esto implicó que salieran “tarde” y que llegaran a la cumbre a las 18 hs.

BORRADOR DE LA PRIMERA ASCENSIÓN DIRECTA POR EL GLACIAR DE LOS POLACOS:
BORRADOR DE LA 1RA ASCENSIÓN DIRECTA POR EL GLACIAR DE LOS POLACOS.PDF

INFORME DE TANONI - NOTA CLUB ANDINO TUCUMAN:
Informe de Tanoni Nota Club Andino Tucuman.pdf

SOLICITUD DE PERMISO PARA ENRIQUE TANONI:
Solicitud de permiso para Enrique Tanoni.pdf

Orlando Bravo y Liebich en campamento 2, a 5.000 msnm, en la cordillera de Panticalla


Analizando los hechos, una y otra vez, y en base a las experiencias compartidas concluyó que la confianza que se tenía, como así también en los diferentes integrantes del grupo, era muy fuerte. Además, durante el desarrollo de la expedición fue evaluando el estado de cada uno de los participantes y se tomaron decisiones sobre la marcha, en quién se veía y se sentía con la confianza suficiente para encarar esta empresa. En los días de descanso, con los novatos hacían prácticas de gramponaje, maniobras de seguridad de frenado, de manejo de cuerdas, nudos, etc. Con Schweimer, Tanoni y Liebich, con quienes compartió la salida a la Cordillera de Panticalla, ubicada un poco al norte de Machu Pichu el año anterior, ya hicieron una interesante empresa en hielo, y venían con mucha confianza. Con las lanzaderas, y los días de aproximación que tenían, lograron una muy buena aclimatación. Es así que a partir del Campamento 2 se decidieron la división en tres grupos, dos cordadas de ataque para “asegurar la cumbre” y un grupo de apoyo que se quedó en espera en el Campamento 2, los que posteriormente fueron al Cerro Ameghino de 5.950 msnm

Para cerrar comparto nuevamente la expresión de Pablo, esta expedición fue una hazaña, que en su momento marcó un hito. En la medida que me adentré mas en el tema, más me apasionaba. Agradecer nuevamente a Rubén que, con su colaboración y el empuje para sacar adelante este artículo, me desvió de varias de mis ocupaciones rutinarias, pero que creo, valieron la pena.

Adjunto en formato magnético se encuentran los archivos de los relatos transcritos de ese libro inconcluso. Quique Tanoni realizó un pequeño libro a los 40 años, en enero de 2001, que en esta oportunidad traté de ampliar con otros datos y puntos de vistas de Tató y de lo que yo recordaba de charlas con OB.

 

Testimonios retirados de la cumbre del Aconcagua.

Foto: Del libro de Enrique Tanoni: “Aconcagua – Escalando el Glaciar de Los Polacos“


 


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