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Expedición al Volcán Maipo(5.327 mts), el diamante escondido

Tiene a sus pies una laguna que refleja toda su estampa logrando el volcán más el reflejo, la imagen de un diamante, Provincia de Mendoza

Pablo G. Bonorino



- Por Pablo G. Bonorino -
Relato Ganador del Concurso "Crónicas de Expediciones - 02/2010" del Centro Cultural Argentino de Montaña

 

Fotos: Pablo G. Bonorino

Integrantes: Carlos A. Birozzi (Mar del Plata) y Pablo G. Bonorino (Villa Gesell)
Fecha de salida: 05/02/2010

Estábamos programando una salida al Walter Penck, un volcán en Catamarca, con compañeros, todos de Mar Del Plata. Algunos ya lo habían hecho pero querían volver. Otros nos colábamos bajo su experiencia en la zona. Aunque algo de conocimiento teníamos porque en noviembre del 2009 hicimos el San francisco, de 6.040 mts. según GPS, que queda en el límite con Chile. De ahí quedó armado parte del grupo. Al final me bajé del proyecto.

Ubicación del Volcán Maipo, Provincia de Mendoza, Argentina

La cuestión que ahí estaba Carlos, a quien no conocía aún, pero me había llegado el comentario que andaba con ganas de hacer el volcán Maipo. También yo.

Para quien no conoce, es un Volcán que se encuentra en Mendoza en la reserva Laguna del Diamante ( lugar protegido) en el límite con Chile, con una altura de 5300 m. y a 55 km al oeste de la  ruta 101, entre las localidades de Pareditas y el Sosneado.

Impactante lugar desde que se ingresa a la reserva hasta que se llega a la base del Volcán, y tiene a sus pies una laguna que refleja toda su estampa,…… y……, volcán más reflejo,  parecen un diamante.
Esto no se da todos los días, pero cuando se da……..ay…… naturaleza.

Laguna del Diamante, a los pies del Volcán Maipo, Mendoza

Laguna del Diamante, a los pies del Volcán Maipo

Leí una vez una frase que decía…..nada en la realidad es tan importante que valga la pena ser contado tal cual es. Que la pintura, la literatura, la fotografía, la poesía……..agregan brillo a lo que la realidad  nos muestra solo a secas……….vaya pensamiento poco feliz…….en el Maipo está todo………y solo cabe el silencio y la mirada profunda.

Con Carlos empezamos a conversar del tema y fuimos armando el viaje vía correo, vía teléfono. Yo había hecho un intento con otros amigos en febrero del 2009 y el tiempo nos jugó una mala cuando estábamos por llegar al filo del cráter, casi en los 5000 m., ……..y a la una de la tarde………  abajo todo el mundo. Toda la tarde permaneció con nubes bajas, llovizna y neviscas. Al día siguiente sol radiante, pero para otros, para nosotros ya era tarde. Carlos había ido dos veces y también con poca suerte. Una la hizo en solitario. En los dos casos se mandó unas travesías impresionantes que cuando íbamos viajando hacia Mendoza me contaba. Me di cuenta después de lo que había hecho, por los lugares donde se metió.

Durante el ascenso, al fondo la Laguna del Diamante. Volcán Maipo, Mendoza

Durante el ascenso, al fondo la Laguna del Diamante

Dada la experiencia de ambos nos propusimos hacer cumbre si o si. La consigna fue entonces “paciencia oriental”. Si hay viento fuerte…..esperaremos. si hay lluvia y nubes…….esperaremos. Esa cumbre tan solitaria y codiciada tenía que vivir la alegría de vernos llegar a su encuentro. Y nosotros, acariciar esas rocas milenarias que solo conocen de altura, de viento, de sol y…. de soledad.

Algo raro me sucede con esas montañas tan perfectas ( el Maipo y el Lanín parecen hermanos) en las que las infinitas rocas que conforman las laderas apuntalan la última piedra que corona la cumbre. Que azarosa ubicación, que situación tan expuesta, “que lugar de privilegio”…?…….que todos queremos tocar. Porque convengamos que siempre es una y solo una la más alta. Pienso en la canción del aromo de Atahualpa Yupanqui: ...fijarse que es un martirio la vida que le envidean…..como no tiene reparo todos los vientos le pegan, las heladas lo castigan, el agua pasa y no se queda.

Hacia la cumbre del Volcán Maipo, Mendoza

Hacia la cumbre del Volcán Maipo

Retomando,…. armamos cada uno su equipo y salimos de Mar del Plata el 5/2 a las  siete de la tarde, y llegamos a san Rafael a las 8 de la mañana. Compramos víveres en el supermercado y rajamos para la montaña. Pasamos por la dirección de Parques  a la entrada de la reserva y después de casi 50 km., alrededor de las 2 de la tarde, llegamos al puesto de gendarmería que está en la orilla de la laguna, del lado sudoeste.

Hicimos campamento cerca de ahí de modo de estar en contacto con el personal de gendarmería, por la camioneta y porque debíamos registrarnos para el ascenso. Antes habíamos preguntado si podíamos quedarnos a pasar la noche en el puesto, pero nos dijeron que estaba todo ocupado porque un grupo de geólogos estaba haciendo un trabajo en la zona. De modo que plantamos carpa con viento y frío y ya entrando el sol cocinamos un poco de lechón que llevamos de San Rafael. A fuego lento y con pocas leñas nos ahumamos como un charqui. A la tarde, antes de esto, mientras mi compañero quedaba en la carpa yo anduve merodeando por la laguna y gendarmería, y en un momento cae el vehículo de los geólogos.

Pablo Bonorino, Volcán Maipo, Mendoza

Pablo Bonorino, Volcán Maipo

El Maipo, desde que lo vi por primera vez significó una incógnita por sus enormes rocas negras, que como apiladas por máquinas bordean un sector de la laguna. Pareciera el resultado de una gran demolición, y que enormes camiones acopiaron en ese lugar.

No tardé un segundo en abordar el vehículo porque algún dato me podían dar. Dos geólogos eran de la comitiva, un muchacho y Patricia Sruoga, geóloga especialista en volcanes, (vulcanóloga). Maestro y discípulo respectivamente. Yo hice una corta y humilde pregunta ¿de donde y como llegaron esas enormes piedras ahí ?.......y esperaba una respuesta del mismo tenor. En mi imaginación las veía expulsadas por la chimenea del volcán,…… volando encendidas por el aire……, pero no me cerraba que siendo tan grandes, estando tan lejos del cono, y tan juntas entre sí, hubieran salido del cráter. Patricia y su vocación docente (me sentó en un silloncito de gendarmería)  me dio una clase magistral. Me mostró fotos y mapas,……. y no puedo decir que entendí todo. Yo que esperaba una respuesta contundente y acabada porque al día siguiente tenía que pisar sobre ellas, me fui con más preguntas que antes. Si antes todo ese montículo piedroso y negro resultaba un misterio, ahora redoblaba la apuesta. Saber es también ignorar.

En el Volcán Maipo, Mendoza

En el Volcán Maipo

Ascenso en el Volcán Maipo, Mendoza

Ascenso en el Volcán Maipo
 

No es el Maipo un montículo similar al que resulta de dejar escurrir un puñado de arena seca entre las manos, es el resultado de una danza  geológica de millones de años. Eso me quedó claro. En otras épocas todo el valle donde está la laguna fue chimenea de un volcán. El Maipo ni existía.

Le comenté a Patricia que al día siguiente salíamos a cumbre y me pidió que le trajera unas muestras de rocas de color negro y blanco que se encuentran arriba, en una saliente del filo norte del cráter que parece un castillo. Sentí que además del placer de subir…. tenía una misión...

Pablo Bonorino y de fondo vista de la Laguna del Diamante. Volcán Maipo, Mendoza

Pablo Bonorino y de fondo vista de la Laguna del Diamante

Salimos a las 10 de la mañana del día siguiente hacia el C1 a 3.550 m. La laguna está a 3.300 m. El campamento no tiene un lugar fijo, hay muchos puntos, o pircas armadas como para elegir. Al otro día armamos el C2 a 4.200, entre rocas enormes con mínimo espacio para colocar la carpa. En el trayecto no se ve un sendero único trazado, pero se percibe con claridad el rumbo y hay pisadas y pircas que sirven de guía. También a veces confunden y pueden hacer más largo el camino. Todos tenemos el vicio de colocar piedritas unas sobre otras y después el sendero termina siendo un laberinto. Por eso que la dificultad puede variar según por donde se vaya. No es difícil en general, salvo algunos trayectos de penitentes que se nos cruzaron en el camino, con una altura de 1,5 m. aprox. y muy difíciles de sortear, sobre todo cuesta arriba porque no hay un piso plano entre ellos y están muy pegados uno al lado del otro. Podíamos haberlos evitado pero nos dimos cuenta tarde.
 

Esto nos pasó al subir y al bajar. Siempre hay penitentes o planchones de hielo, o hilos de agua (se congelan a la noche) que proveen el agua y solucionan el tema de la carga.
 

En el C2 pasamos el tercer día de descanso y aclimatación. El tiempo excelente todos los días sin excepción, salvo a la noche grandes ráfagas de viento que en nada alteraban las cosas. Desde ese lugar el borde del cráter pareciera estar al alcance de la mano. Hablo de cráter porque la cumbre es un pico que se encuentra al filo oeste como si fuese el borde de la boca del volcán y que por ser roca más dura o por algún otro motivo se ha erosionado menos que el resto. De modo que ese es el objetivo y queda en el lado opuesto del acceso al cráter. Desde ahí ir y volver son aproximadamente 4 ½ hs sobre un campo de hielo con leves inclinaciones, y más pronunciada en dirección directa hacia la cumbre.

Campamento 2 en el Volcán Maipo, Mendoza

Campamento 2 en el Volcán Maipo

Penitentes, hacia el Volcán Maipo, Mendoza

Penitentes, hacia el Volcán Maipo

Nosotros salimos del C2 a las 7 am con buen clima y relativo frío, sobre un terreno de piedras de mediano tamaño mezclado con arena gruesa y piedras menores que no complicaban la caminata en las primeras horas, pero al producirse el cambio de pendiente la cosa tomó otro color y aquel borde que parecía estar al alcance de la mano nunca aparecía. En definitiva a las 12,30 después de un gran esfuerzo estábamos arriba en el campo “llano” colocándonos las botas dobles y los grampones  para sortear el hielo. La cumbre desde ahí se ve perfecta, a unos 1300 m. aprox. de distancia y un desnivel de 300 m.

Hasta aquí todo perfecto. Carlos siempre hacía punta y comandaba de alguna manera las acciones. También comandaba la cocina y a mi me quedaban las tareas secundarias de lavado y otras yerbas. Pero estaba compensado.
 

Está bueno ir entre dos si se aceptan los silencios como parte del paisaje de montaña porque a poco de andar te contaste todo y después quedan pocas cosas de que hablar. Salvo de montaña. Con Carlos no habíamos hecho salidas juntos y nos conocimos en esa reunión para el Walter Penck y fue la única vez que nos vimos antes del viaje. Por lo tanto no sabíamos del ritmo, de la voluntad y el carácter uno del otro.

Nos habíamos contado cosas a la ida en camioneta pero eso no alcanza. Yo sumaba a los misterios geológicos del Maipo los misterios de mi compañero, y también él sobre los míos. Compartíamos un poco la edad, el 49 y yo 55.

Volcán Maipo, Mendoza

Volcán Maipo, Mendoza

En nuestro caso no había un tercero que oficiara de comodín o catalizador si las particularidades de cada uno fuesen muy diferentes. Todos sabemos que las situaciones de montaña muestran cosas lindas y feas, distintas a las del trabajo diario de cada uno o en las actividades de la vida urbana. Aquí la dependencia es absoluta. Si te doblaste un tobillo, si te agarró  mal de altura……etc……etc….Tu compañero es el único salvador. Yo me acordaba que la consigna era cumbre si o si, pero no habíamos aclarado si el sí o sí era para los dos o de manera independiente. Todo un tema, entre conocidos de circunstancia.

Ya con los grampones puestos encaramos la primera lengua de hielo de unos 150 m. en pendiente suave que remata en el gran campo del cráter desde donde se ve la cumbre en su totalidad. Paisaje por demás impactante……y ni hablar de su alrededor.
 

Mis botas y grampones (a cinta) funcionaban a la perfección, pero Carlos tenía una complicación en el enganche de los automáticos porque el calce de una de sus botas estaba un poco herido por el tiempo y las piedras, y zafaba. Los ajustamos con una pinza (salvadora fundamental) y sin quedar perfecto se las arregló.

Vista desde el Volcán Maipo. Penitentes y al fondo Laguna del Diamante, Mendoza

Vista desde el Volcán Maipo. Penitentes y al fondo Laguna del Diamante

Ya estaba todo bien,……… y me sucedió algo inesperado. Mientras mis botas y grampones pedían pista sobre la suavidad del hielo, en contraste con la agresividad de rocas y acarreo en la pendiente…….mis piernas……dijeron basta….basta….. Que notable y súbito agotamiento me invadió en lo mejor del espectáculo. Lo miré a Carlos y le dije no puedo más, …….aquí me quedo. Es tu turno, en solitario. Ahí estaba la cumbre como inevitable a 3 horas. No hubo ninguna duda, el salió a paso firme, cuidando sus grampones, pero tenía resto para cumplir el objetivo.

Lo vi irse y me hizo acordar la imagen de Don Segundo Sombra cuando se despide y se va perdiendo “como una sombra” en la lejanía del campo. Nos despedimos alrededor de las 13,30. Este era un campo blanco, y sentí que estaba en un lugar privilegiado con un paisaje impresionante y el punto negro de Carlos a la distancia camino a la cumbre. Lo seguí hasta el final y lo vi llegar a la cima. No sentí pena por no acompañarlo, ya se me habían ido las ganas y me sentía muy bien donde estaba. Sentí alegría por él. Me recosté en unas rocas y dormí un buen rato en un limpión sin nieve……a 5000 de altura. No me quería ir, por el lugar y por esperar a Carlos. No quería perderlo de vista porque era la única comunicación que teníamos. Me fui recuperando y comencé a caminar por el cráter. La cumbre ya no podía ser, pero me quedaba una misión…….llevar las muestras para mi profesora de una tarde en gendarmería.

Carlos Birozzi y Pablo Bonorino en el Volcán Maipo, Mendoza

Carlos Birozzi y Pablo Bonorino en el Volcán Maipo, Mendoza

Me arrimé a unas salientes rocosas cerca de donde estaba y extraje dos muestras, una blanca y otra oscura según el pedido que me había hecho Patricia. Pequeñas rocas para no agregar peso a la mochila que ya bastante se había hecho notar. Estuve un rato merodeando y sacando fotos a la espera de la llegada de Carlos.

Como pasaba el tiempo y nada se asomaba a la distancia, me empecé a preocupar. Ya eran las cinco y media, habían pasado 4 hs., tiempo suficiente para ir a cumbre y volver o aparecer, en ese horizonte blanco. Porque podía ver bien lejos. Estuvo un rato en la cima,  y lo vi cuando empezó a bajar pero después le perdí el rastro.

Ya bien tarde cuando las sombras estaban más largas ( porque el sol se pone detrás de la cumbre) veo su figura a lo lejos, lento ya en el regreso…… y caminé a su encuentro. Que alegría y que fuerte abrazo nos dimos. Las horas que pasaban me habían hecho pensar macanas. Pero él había demostrado ser un tipo fuerte y sensato y eso me daba tranquilidad. Luego me contó que cambió el trayecto de retorno porque en la vía directa que hizo se había encontrado con unas grietas en las que se jugó con mucho miedo, pero era ese momento único que si sale bien posibilita la cumbre,….. y si no……….. Así es la montaña.

Charlamos un poco, descansó y bajamos a la carpa. Alrededor de las 8 llegamos.
 

Al día siguiente, de una, a la base y esa misma tarde salimos directo para Mar del Plata, turnando el manejo. Llegamos a su casa, conocí a su señora y su hijo y me mostró su criadero de chinchillas. Cosa absolutamente novedosa para mí. Nos despedimos con un cariño enorme. La habíamos pasado muy bien y nos sentimos compañeros todo el tiempo.

Volcán Maipo, en su base la Laguna del Diamante, Mendoza

Volcán Maipo, en su base la Laguna del Diamante

Salí rumbo a Gesell y a las 4 de la tarde estaba en casa. En total nos llevó 7 días y 5 de montaña.

Pero mi incursión al Maipo no había terminado aún. Tenía un compromiso con Patricia de llevarle las muestras.

Ella trabaja en una institución que se llama CEGEMAR (Centro Geológico Minero Argentino) y como su especialidad es vulcanóloga investiga sobre el Maipo y el Peteroa. (entre otras cosas). Por medio de mi hijo Francisco que estudia geología le hice llegar mis pedacitos de Maipo a su laboratorio.  En un viaje a Bs. As. pasé a visitarla  pero había salido y no la pude ver.

Luego me agradeció vía e-mail con una frase, que me quedaba un poco grande...” gracias Pablo por contribuir con la ciencia”.
Y quedó en mandarme datos sobre el Peteroa que queda cerca de Malargue, un volcán activo con fumarolas y también sobre los resultados de las muestras que le llevé.

Aquí termina la historia.

Es probable que cada uno tenga un vínculo especial con alguna montaña. Así me está pasando con el Maipo. Tal vez sea porque las veces que por él anduve nadie se veía en el camino, o porque aún me queda la cumbre, o por los 5 días que cabalgamos sobre sus piedras sabiendo que vienen danzando de millones de años atrás. ..o por muchas tantas otras cosas misteriosas, como esas enormes rocas negras; y que tal vez no valga la pena develar.

Muestras del Volcán Maipo, Mendoza

Muestras del Volcán Maipo

Pablo Bonorino y su hijo recibiendo el premio de los anteojos Optitech. Concurso "Crónicas de Expediciones" del CCAM. Foto: Guillermo Martin

Pablo Bonorino y su hijo recibiendo el premio de los anteojos Optitech
Concurso "Crónicas de Expediciones - 02-2010" del Centro Cultural Argentino de Montaña. Foto: Guillermo Martin



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