Historia · Montañismo en el Mundo

Biografía del legendario escalador austríaco Hermann Buhl

Considerado uno de los mejores escaladores de la historia y pionero de la escalada alpina en los Himalayas, fue mundialmente famoso por realizar la primera ascensión al Nanga Parbat en solitario en 1953, murió a los 32 años durante un descenso en el Chogolisa (Pakistán)

Juan Pablo Gitelli

Edición: CCAM Enero 2026



Un visionario atormentado y brillante


En la vasta y escarpada historia del alpinismo, existen figuras que marcan récords y figuras que marcan eras. Hermann Buhl pertenece, sin duda, a esta segunda categoría, ocupando un lugar solitario en el panteón de los exploradores de lo vertical. No fue simplemente un escalador dotado de una fisiología privilegiada; fue un visionario atormentado y brillante que transformó la relación psicológica entre el ser humano y la "Zona de la Muerte". 


Campamento base de Hermann Buhl Broad Peak en 1957. Foto: planetmountain.com


Su vida, que abarca desde la pobreza de la Austria de entreguerras hasta su desaparición mística en las nieblas del Karakórum a los 32 años, representa la transición violenta y hermosa entre el alpinismo de conquista nacionalista y el estilo alpino moderno, ligero y purista.

Esta investigación tiene como objetivo deconstruir el mito para encontrar al hombre. A través de un análisis documental riguroso, examinaremos no solo sus ascensiones cronológicas, sino la arquitectura interna de su voluntad.

Buhl introdujo en el Himalaya la ética del "Westalpenstil" (estilo de los Alpes Occidentales), demostrando que las grandes paredes del mundo no requerían asedios militares, sino velocidad, compromiso y una capacidad casi patológica para soportar el sufrimiento.

Desde su legendaria ascensión al Nanga Parbat, donde sobrevivió a un vivac de pie a 8.000 metros bajo los efectos del Pervitin ( metanfetamina),  hasta su tragedia final en el Chogolisa, la biografía de Buhl es un estudio sobre los límites absolutos de la resistencia humana.

Este informe técnico y biográfico está diseñado para el profesional del montañismo y el historiador del deporte, desglosando cada fase de su vida con un nivel de detalle forense, integrando las variables meteorológicas, fisiológicas y sociopolíticas que definieron su trayectoria.

 

Los detalles del capítulo I

 

Los Cimientos de la Fragilidad (1924-1939)
1.1 El Estigma de la Orfandad y la Sombra de la Historia
 

Hermann Buhl nació el 21 de septiembre de 1924 en Innsbruck, en el corazón del Tirol austriaco. Fue el menor de cuatro hermanos en una familia marcada por la precariedad económica de la posguerra. La narrativa convencional de su infancia suele citar la muerte de su madre, Marianne, cuando él tenía apenas cuatro años, como el evento traumático fundacional. Sin embargo, los documentos históricos revelan una realidad mucho más oscura y sistémica que influiría en la psique del joven Hermann.

Marianne Buhl, originaria del Tirol del Sur, no falleció simplemente en el hogar familiar. Fue institucionalizada debido a problemas de salud mental, una condición que en la Austria de los años 30 y 40 conllevaba un estigma social devastador. La investigación confirma que Marianne fue víctima del programa de eutanasia nazi, conocido eufemísticamente como Aktion T4. Años después de ser separada de sus hijos, fue asesinada en el campo de concentración de Mauthausen. Este hecho, ocultado parcialmente por su padre Wilhelm —quien dijo a los niños que su madre había muerto para protegerlos o por vergüenza—, sembró en Hermann una soledad primordial.
Incapaz de mantener a la familia, Wilhelm Buhl se vio forzado a entregar a Hermann y a su medio hermano Siegfried a un orfanato.

El paso por esta institución fue breve pero definitorio; la privación afectiva y la rigidez del entorno endurecieron su carácter. No fue hasta dos años más tarde que una tía y un tío rescataron a Hermann, integrándolo en su hogar y ofreciéndole una semblanza de estabilidad.
 

1.2 La Antítesis del Héroe Físico
 

Durante su adolescencia en la década de 1930, Buhl estaba lejos de proyectar la imagen del "Übermensch" alpino. Era descrito sistemáticamente como un niño "enfermizo, débil e hipersensible". Esta fragilidad física inicial es un componente crucial para entender su desarrollo posterior. A diferencia de otros alpinistas que contaban con una constitución atlética natural, el alpinismo de Buhl nació como una rebelión contra su propia biología. Cada metro ganado en la roca era una victoria sobre su debilidad percibida.

A los diez años, realizó su primera excursión significativa subiendo al Glungezer (2.677 metros) junto a su padre. Esta montaña, que domina el valle del Inn, se convirtió en su primer amor geográfico. Sin embargo, fue su ingreso en la sección juvenil del Club Alpino de Innsbruck (Innsbrucker Alpenvereinsjugend) en 1939 lo que catalizó su transformación. En un entorno donde la competencia física era feroz, Buhl compensó su falta de fuerza bruta con una técnica depurada y una tenacidad mental inquebrantable. Pronto comenzó a dominar rutas de grado VI en los macizos de Karwendel y Kaisergebirge, el límite máximo de la dificultad técnica de la época.

 

Video: Trailer del Film "Hermann Buhl, Más allá de la cumbre"

 

Capítulo II. La Forja en el Fuego de la Guerra (1939-1945) 

 

2.1 Aprendizaje interrumpido y reclutamiento
 

Al finalizar la educación secundaria, Buhl comenzó un aprendizaje como agente de transportes (Speditionskaufmann), una carrera burocrática y sedentaria que contrastaba dolorosamente con su necesidad vital de movimiento y aire libre. La Segunda Guerra Mundial interrumpió abruptamente esta trayectoria civil. En 1943, a los 19 años, fue reclutado por la Wehrmacht.
Dada su experiencia en escalada y esquí, fue asignado lógicamente a las tropas de montaña (Gebirgsjäger). Fue entrenado como sanitario militar (Sanitätssoldat), una especialización que le otorgó conocimientos básicos de fisiología y primeros auxilios, conocimientos que irónicamente aplicaría sobre sí mismo en las zonas de la muerte del futuro.

 

2.2 El Horror de Monte Cassino

Buhl fue desplegado en el frente italiano, participando en la brutal Batalla de Monte Cassino.
Este enfrentamiento no fue una guerra de movimientos rápidos, sino un asedio sangriento en terreno montañoso, bajo bombardeos constantes de la artillería aliada y condiciones climáticas miserables.
La experiencia de Monte Cassino fue fundamental en la configuración de la psicología de Buhl. Allí aprendió a operar en un estado de privación crónica: falta de sueño, frío intenso, amenaza constante de muerte y agotamiento físico extremo. La guerra le enseñó a disociar su mente del sufrimiento de su cuerpo. Sobrevivir a Monte Cassino le dio una perspectiva sobre el riesgo y la muerte que diferenciaba a su generación de los alpinistas deportivos posteriores; para Buhl, el sufrimiento en la montaña era una elección de libertad, en contraste con el sufrimiento impuesto de la trinchera.

 

2.3 Cautiverio y retorno a la rada

Tras la caída del Eje, Buhl fue capturado por las fuerzas estadounidenses y pasó un tiempo como prisionero de guerra. Fue liberado relativamente rápido y regresó a una Innsbruck en ruinas. La economía austriaca estaba devastada. Sin cualificaciones profesionales válidas en el nuevo orden y con el comercio paralizado, Buhl subsistió mediante trabajos precarios ("odd jobs").
Trabajó como instructor de esquí para las tropas de ocupación estadounidenses, aprovechando su dominio técnico para ganar algo de dinero y comida. También trabajó como porteador de suministros para el refugio Glungezer, cargando pesos enormes por senderos empinados, lo que fortaleció sus piernas y su capacidad cardiovascular a niveles de élite. Fue en estos años de pobreza y reconstrucción donde Buhl decidió que su vida pertenecería a las montañas, costara lo que costara.


Hermann Buhl. Foto: planetmountain.com

 

Capítulo III: La revolución alpina y el compromiso total


El Crisol del Tirol: orígenes y formación (1924–1943)

3.1 Profesionalización y vida familiar

La infancia de Hermann Buhl estuvo marcada por la tragedia y la fragilidad, factores que paradójicamente cimentaron su posterior dureza mental. La muerte de su madre cuando él tenía solo cuatro años y su posterior internamiento en un orfanato introdujeron una temprana experiencia de soledad. Descrito en su juventud como un niño "débil y sensible", carecía de la constitución atlética natural de otros contemporáneos. Sin embargo, esta aparente debilidad física fue compensada por una voluntad férrea que comenzó a manifestarse en sus primeras incursiones en los Alpes de Tux y el Karwendel durante la década de 1930.
A finales de la década de 1940, Buhl obtuvo su certificación oficial como guía de montaña. Sin embargo, la inestabilidad financiera persistía. En marzo de 1951, se casó con Eugenie Högerle, natural de Ramsau, cerca de Berchtesgaden. El matrimonio trajo consigo la responsabilidad de una familia; tendrían tres hijas, incluyendo a Kriemhild, quien más tarde escribiría sobre la compleja relación con su padre ausente.
La presión económica se alivió parcialmente gracias a la intervención de Luis Trenker, el famoso cineasta y alpinista, quien recomendó a Buhl para un puesto en la prestigiosa casa de deportes Sporthaus Schuster en Múnich. Buhl comenzó a trabajar como vendedor y asesor técnico, reparando equipos y aconsejando a clientes. Este trabajo no solo le dio un salario fijo, sino acceso al mejor material de escalada disponible en Europa: cuerdas de nylon (que empezaban a reemplazar al cáñamo), clavijas de acero y botas modernas.

3.2. La Escuela de la Nordkette

La geografía de Innsbruck jugó un papel determinante. La Nordkette, que se alza abruptamente sobre la ciudad, se convirtió en su "territorio natal" y campo de pruebas. A diferencia de los escaladores de Múnich o Viena, que debían viajar para escalar, Buhl vivía al pie de la pared. Tras unirse a la sección juvenil del Club Alpino de Innsbruck (DAV) en 1939, su progresión fue meteórica.
El estilo de escalada en el Karwendel y el Kaisergebirge —roca caliza, a menudo quebradiza, vertical y técnica— exigía una precisión absoluta y un control mental superior al requerido en el granito sólido. Fue aquí donde Buhl aprendió a moverse con fluidez en terrenos de grado VI, el límite de la dificultad en aquella época, sin depender excesivamente del aseguramiento artificial.


3.3. Maukspitze: La Primera Gran Audacia (1943)

En 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, un Buhl de 19 años realizó su primera gran apertura: la cara oeste de la Maukspitze en el Wilder Kaiser.

Esta ascensión es fundamental por varias razones:
● Contexto Bélico: Realizada poco antes de ser reclutado por las tropas alpinas, muestra un enfoque obsesivo en la escalada que trascendía el caos geopolítico circundante.
● Dificultad Técnica: El Wilder Kaiser es famoso por sus rutas severas y expuestas. Abrir una vía en la cara oeste implicaba navegar por terreno desconocido de alta dificultad (grado VI), demostrando una madurez técnica inusual para su edad.
● Estilo: Buhl ya mostraba aquí su preferencia por la resolución rápida de problemas técnicos complejos, una característica que Marcus Schmuck describiría más tarde como "pura velocidad y precisión".


Izq.: Hermann Buhl en la cumbre del Piz Badile, tras su escalada de la "Cassin". Der.: Hermann a los 14 años.

 

La Resistencia Forjada en la Adversidad (1944–1949)
3.4. La Experiencia de Monte Cassino

La interrupción de su carrera por el servicio militar en las tropas de montaña (Gebirgsjäger) y su participación en la brutal batalla de Monte Cassino (1944) añadieron una capa de endurecimiento físico y mental. La guerra le enseñó a operar bajo amenaza vital inminente y a soportar privaciones extremas, lecciones que transferiría directamente a sus vivacs alpinos.
Tras un periodo como prisionero de guerra en Estados Unidos, regresó a una Innsbruck devastada económicamente.
 

3.5. La Economía del “Estilo Ligero”

Es crucial entender que el estilo "ligero y rápido" de Buhl nació tanto de la necesidad económica como de la elección ética. En la posguerra, el equipo de montaña era costoso y escaso. Buhl, trabajando como portador en el refugio Glungezer y realizando trabajos esporádicos, no podía permitirse el equipo pesado de las grandes expediciones.
1. Consecuencia Técnica: La falta de equipo de vivac adecuado le obligaba a escalar rápido para no tener que pasar la noche en la pared, o a desarrollar una resistencia sobrenatural al frío si la noche le atrapaba.
2. Adaptación Fisiológica: Sus años como portador, cargando suministros pesados a grandes desniveles, transformaron su cuerpo en una máquina de eficiencia cardiovascular.

 

La Edad de Oro de las Dolomitas y el Granito (1950–1952)
A principios de la década de 1950, Buhl entró en una fase de actividad frenética, expandiendo sus horizontes desde los Alpes calcáreos del Norte hacia los Dolomitas y los Alpes Occidentales.
 

3.6. Marmolada: El Sufrimiento Invernal (1950)

En el invierno de 1950, junto a su compañero de confianza Kuno Rainer, Buhl acometió la primera ascensión invernal de la cara suroeste de la Marmolada (Pilar Sur).

Análisis de la Ascensión:
● El Factor Kuno Rainer: Rainer, también austriaco, fue el contrapunto ideal para Buhl.
Compartían la misma capacidad de sufrimiento y el mismo origen tirolés. Su sociedad fue fundamental para la acumulación de volumen alpino de Buhl.
● Condiciones: La Marmolada en invierno presenta temperaturas extremas y condiciones de hielo en la roca que hacen la escalada en libre extremadamente precaria. Esta ascensión validó la capacidad de Buhl para rendir al máximo nivel técnico bajo estrés térmico severo, un preludio directo a la "Zona de la Muerte".


3.7. Cima Canali: La “Fessura Buhl”

El 9 de septiembre de 1950, Buhl y Erwing Herweg abrieron una nueva ruta en la Cima Canali, en el grupo Pale di San Martino. La vía, conocida hoy como la "Buhl-Riss" (Fisura Buhl), sigue una línea lógica y directa a través de una grieta marcada en la cara oeste.
● Dificultad: Grado VI-, con secciones de oposición y chimenea física.
● Legado: Esta ruta es hoy una clásica, admirada por su audacia y la pureza de la línea.
Demostró la capacidad de Buhl para visualizar itinerarios en grandes paredes vírgenes.

 

La Trilogía de la Velocidad y la Soledad (1952)
El año 1952 marca la transición de Buhl de ser un gran escalador a convertirse en una leyenda viviente. Sus actividades de este año, particularmente en el Piz Badile y el Eiger, redefinieron los parámetros del rendimiento humano en montaña.
 

3.8 El Piz Badile: La Odisea Ciclista y Vertical (1952)

Si existe un evento que encapsula la filosofía del "todo o nada" de Buhl antes del Himalaya, es su ascensión en solitario al Piz Badile en julio de 1952. Este episodio trasciende lo deportivo para entrar en lo legendario, demostrando una resistencia que roza la locura.
Contexto Geográfico: El Piz Badile (3.308 m) se encuentra en la cordillera de Bregaglia, en la frontera entre Suiza e Italia. Su cara noreste es una pared de granito lisa y vertical de más de 800 metros, surcada por la famosa Ruta Cassin, de dificultad extrema (VI grado).
La Logística de la Pobreza: Buhl, deseando aprovechar un fin de semana libre en su trabajo en Múnich, no tenía dinero para el tren hasta la base de la montaña en Suiza. Su solución fue pedalear.


Hermann Buhl (izquierda) y Giulio Fiorelli en la cima de Badile después del primer ascenso en solitario de Buhl a la cara noreste (6 de julio de 1952)


3.8.1 Cronología de la Hazaña:
● Viernes por la noche: Buhl sale de su trabajo en Múnich, toma un tren hasta Landeck (Austria) para acortar la distancia inicial.
● El Viaje en Bicicleta: Desde Landeck, monta su bicicleta básica y pedalea 150-170 kilómetros a través de pasos alpinos y cruza la frontera suiza hasta el valle de Bondasca.
Llega al pie de la montaña el sábado por la noche, esconde la bicicleta entre unos arbustos y sube caminando al refugio Sciora.
● La Escalada (Domingo): Comienza la ascensión de la cara noreste a las 6:00 a.m. Escala en solitario, sin compañero, autoasegurándose apenas en los pasos más críticos.
Supera la pared, que normalmente requiere un día completo o más para cordadas fuertes, en un tiempo récord de 4 horas y 30 minutos. En la cima, un grupo de escaladores italianos queda atónito al verlo aparecer solo y a esa velocidad.
● El descenso: Desciende por la Arista Norte (dificultad IV) esa misma tarde. Recupera su bicicleta.
● El retorno y el accidente: Debe volver a trabajar el lunes por la mañana. Pedalea toda la noche de regreso hacia Austria. Cerca de Landeck, vencido por el agotamiento tras tres días de esfuerzo continuo sin dormir, se duerme sobre el manillar. Cae con su bicicleta a las aguas heladas del río Inn. Milagrosamente, sobrevive a la caída, saca la bicicleta dañada del río y logra llegar al trabajo a tiempo, aunque magullado y empapado.
Este evento no solo demostró su habilidad técnica (escalar grado VI solo), sino una capacidad de resistencia metabólica y mental que "no era sobrevivible para un montañero normal".
Esta actividad prefigura la ética del "día único" o single-push que dominaría el alpinismo de vanguardia décadas después. Buhl demostró que la velocidad no era imprudencia, sino la única forma de completar una actividad de tal magnitud logística con recursos limitados. La caída al río Inn revela su tendencia a empujar su cuerpo hasta el fallo sistémico absoluto, una característica que se repetiría en el Nanga Parbat.
 

3.9 El Eiger y el Rescate en la Pared de la Muerte
 

Ese mismo verano de 1952, Buhl se dirigió a la pared norte del Eiger (Nordwand), la infame "Pared Asesina". Junto a su compañero Sepp Jöchler, intentó la octava ascensión de la historia.
En la pared coincidieron con otros dos grupos: los hermanos Maag y el equipo francés liderado por las leyendas Gaston Rébuffat y Paul Habran. Una tormenta feroz atrapó a los nueve escaladores en la pared. Lejos de competir, los grupos se unieron. Buhl, demostrando un liderazgo instintivo, asumió la punta de la cuerda en las condiciones más atroces. Con las rocas cubiertas de verglas (hielo transparente) y bajo avalanchas de nieve polvo, Buhl lideró la salida a la cima, fijando cuerdas para ayudar a los exhaustos franceses y a los Maag. Esta ascensión consolidó su reputación internacional como un alpinista solidario y técnicamente superior.
● Liderazgo: Buhl asumió un papel de liderazgo de facto, utilizando su resistencia y capacidad para moverse en condiciones atroces para guiar al grupo combinado hacia la cima.
● Reconocimiento: Esta ascensión le valió el respeto de la comunidad alpina internacional, incluidos los franceses, que quedaron asombrados por su tenacidad.

El Ensayo Final: Watzmann y la Psicología de la Oscuridad (1953)

Antes de partir hacia el Himalaya en 1953, Buhl realizó una última ascensión en los Alpes que sirvió como entrenamiento específico y deliberado para lo desconocido. En febrero de 1953, escaló la  cara este del Watzmann (la pared más alta de los Alpes Orientales) en solitario, en invierno y, crucialmente, de noche.


Hermann Buhl de jóven. Foto: planetmountain.com
 

3.10 La Metodología del Entrenamiento Nocturno
 

¿Por qué escalar de noche? Buhl anticipaba que en un ochomil, las jornadas de cumbre serían interminables y que el vivac nocturno sin equipo sería una posibilidad real.
● Privación sensorial: Escalar de noche en invierno le obligaba a confiar en su instinto y tacto, simulando la hipoxia y la confusión mental de la alta cota.
● Autonomía: Al escalar la "Ruta de Salzburgo" (Salzburger Weg) en estas condiciones, Buhl estaba probando su capacidad para controlar el pánico en una situación de aislamiento total.
Esta ascensión no fue una búsqueda de gloria, sino un ejercicio calculado de condicionamiento psicológico. Cuando meses después se vio obligado a pasar la noche de pie a 8.000 metros en el Nanga Parbat, su mente ya había visitado ese lugar oscuro en el Watzmann.

 

Capítulo IV : Nanga Parbat 1953 – El Peregrinaje a lo Imposible


La historia del alpinismo en las grandes cordilleras de Asia, específicamente en el Himalaya y el Karakórum, se bifurca en dos eras distintas: antes y después de Hermann Buhl.
No solo redefinió los límites de la resistencia fisiológica humana en la llamada "Zona de la Muerte", sino que también precipitó un cambio de paradigma filosófico que transformó la exploración de alta montaña de una empresa cuasi-militar y nacionalista a una búsqueda individual y purista.

 

Video: Película “Nanga Parbat 1953 de Von Hans Ertl”


 

4.1 La obsesión alemana y la expedición Herrligkoffer
 

El Nanga Parbat (8.125 m), la novena montaña más alta del mundo, era conocida como la "Montaña del Destino Alemán" (Schicksalsberg).
Antes de 1953, 31 vidas se habían perdido en sus flancos, incluidas las de la élite del alpinismo alemán en las desastrosas expediciones de 1934 y 1937 lideradas por Willy Merkl y Karl Wien respectivamente. A diferencia del Everest, que representaba una ambición imperial británica, el Nanga Parbat estaba imbuido de una narrativa de sacrificio y tragedia nacional alemana.
La expedición de 1953 fue organizada como un memorial a Willy Merkl, líder de la trágica expedición de 1934. El líder era el Dr. Karl Maria Herrligkoffer, medio hermano de Merkl.
Herrligkoffer no era un alpinista de élite, sino un médico y organizador con un estilo de liderazgo autoritario y burocrático que chocaba frontalmente con el individualismo anárquico de Buhl, con una devoción casi fanática por completar la tarea inconclusa de su hermano. A pesar de las tensiones y la desconfianza de las organizaciones alpinas tradicionales, Herrligkoffer logró reunir un equipo que incluía a veteranos como Peter Aschenbrenner y a la joven estrella Hermann Buhl.


La expedición austroalemana de 1953 al Nanga Parbat. La dirigió Karl Herrligkofer. Foto: desnivel.com
 

4.1.1 El contrato draconiano y las semillas del conflicto
 

La estructura organizativa de la expedición se basaba en un control férreo de la narrativa y los beneficios comerciales. Herrligkoffer obligó a todos los participantes, incluido Buhl, a firmar contratos restrictivos que cedían todos los derechos de publicación, fotografía y relatos a la fundación de la expedición. Se prohibía explícitamente a los escaladores publicar cuentas personales de la ascensión, una cláusula que generaría amargas batallas legales tras el retorno a Europa y que explica la hostilidad del líder hacia el éxito individual de Buhl.
 

4.2 El asedio, el monzón y el motín
 

La ruta seleccionada fue la peligrosa vertiente Rakhiot, la misma que había aniquilado a las expediciones de los años 30. La expedición contrató inicialmente porteadores sherpas, pero debido a problemas de visado, fueron reemplazados por porteadores locales Hunza de Gilgit.
La caravana transportó nueve toneladas de equipo desde Rawalpindi hasta el campo base, establecido a 3.967 metros a finales de mayo. A pesar de los recursos masivos, el progreso fue lento debido al mal tiempo y a la dificultad técnica de la ruta, que requería atravesar el pico Rakhiot y la extensa meseta del "Silla de Plata" (Silver Saddle). La expedición siguió el estilo clásico de asedio: grandes cantidades de material, porteadores Hunza y una cadena de campamentos fijos (I al V). Sin embargo, el mal tiempo y la logística lenta retrasaron el progreso. A finales de junio, ante la inminencia del monzón, Herrligkoffer ordenó desde el campo base la retirada total.
 


Hermann Buhl, pico Rakhiot, montañas Karakoram, valle de Hunza, Gilgit Baltistán, Pakistán, junio de 1953. Foto: equatorjournal.com

 

4.3 El motín del 30 de Junio
 

Hacia finales de junio, la expedición se encontraba estancada. El monzón amenazaba con cerrar la ventana de buen tiempo, y el recuerdo de las tragedias anteriores pesaba sobre el liderazgo. El 30 de junio, Herrligkoffer, temiendo por la seguridad del equipo y la repetición de la catástrofe de 1934, ordenó la retirada total de todos los campamentos hacia el campo base.
Esta orden provocó una fractura irreparable en la jerarquía de la expedición. Los escaladores de punta —Hermann Buhl, Walter Frauenberger, Hans Ertl y Otto Kempter—, que se encontraban en los campamentos superiores, decidieron desobedecer la orden directa del líder. En un acto de motín sin precedentes, argumentaron a través de la radio que las
condiciones meteorológicas estaban mejorando y que un intento a la cima era viable. Esta decisión transformó la expedición de una empresa colectiva y jerárquica a una iniciativa autónoma de un pequeño grupo de élite.
El 1 de julio, Buhl, Kempter, Frauenberger y Ertl avanzaron hacia el campo V (6.900 m), situado cerca de la formación rocosa conocida como la "Cabeza del Moro". El plan era que Buhl y Kempter lanzaran el ataque a la cima, mientras Frauenberger y Ertl descendían al campo IV para servir de apoyo logístico.
El 2 de julio, Buhl y Kempter establecieron el campo V a 6.900 metros, en la silla de montar debajo de la Cabeza de Moro (Moor's Head). Frauenberger y Ertl descendieron al campo IV para servir de apoyo.

 

La hazaña solitaria: Anatomía de las 41 Horas
4.4 La partida y el abandono de Kempter
 

La jornada comenzó a las 01:00 a.m. del 3 de julio. Buhl se preparó para la partida, pero su compañero Otto Kempter mostró signos de letargia severa y no lograba salir de su saco de dormir. Tras una hora de espera, a las 02:00 a.m., Buhl tomó la decisión crítica de partir solo hacia la oscuridad.
Kempter salió una hora más tarde, llevando en su mochila raciones de tocino (bacon) que Buhl había dejado, pero sucumbió al agotamiento en la meseta de la Silla de Plata. Al darse cuenta de que no podría alcanzar a Buhl, regresó al campo V, dejando al austriaco completamente aislado en la inmensidad de la montaña.
El equipo de Buhl era minimalista hasta el extremo: no llevaba oxígeno suplementario ni cuerda. Su carga consistía en bastones de esquí, un piolet, la bandera de Pakistán, un banderín tirolés, su cámara, algo de chocolate, frutos secos, una pequeña botella de agua y, crucialmente, un suministro farmacológico de Pervitin y Padutin.


Hermann Buhl. La expedición austroalemana de 1953 al Nanga Parbat. Foto: desnivel.com
 

4.5 La travesía de la muerte: Silla de Plata y Meseta
 

Al alcanzar la Silla de Plata (7.450 m) alrededor de las 05:00 a.m., Buhl fue recibido por el sol naciente. Sin embargo, lo que debería haber sido un alivio se convirtió en una tortura. La vasta meseta cimera, de tres kilómetros de longitud, actuó como un espejo parabólico, atrapando el calor solar y creando una atmósfera sofocante y sin viento. A esta altitud, el aire estancado y la radiación extrema provocaron una deshidratación acelerada y un agotamiento sistémico.
A las 14:00 h, Buhl llegó a la brecha de Bazhin (7.812 m). Ante la incertidumbre del terreno técnico que le esperaba en la arista final, tomó la decisión de dejar su mochila para aligerar peso. Esto significó abandonar su comida restante y su ropa de abrigo extra (un jersey), un error de cálculo que casi le costaría la vida horas más tarde.
 

4.6 Intervención farmacológica: El uso de Pervitin
 

Un aspecto central y a menudo controvertido de esta ascensión es el uso de estimulantes.
Buhl llevaba consigo Pervitin, una marca comercial de metanfetamina que había sido utilizada extensamente por la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial para combatir la fatiga en combate, y Padutin, un fármaco destinado a mejorar la circulación periférica y prevenir la congelación.
Al sentirse abrumado por el agotamiento en los tramos finales, Buhl consumió dos tabletas de Pervitin disueltas en té de coca o agua. El efecto del estimulante fue doble: suprimió las señales de fatiga del cerebro y mantuvo un estado de alerta artificial, permitiéndole continuar más allá de sus límites biológicos naturales. Sin embargo, el costo fisiológico fue una mayor deshidratación y la alteración de la percepción de la realidad.
 

4.7 La cumbre y el descenso Infernal
 

Tras superar una sección técnica de roca que requirió escalada libre a 8.000 metros, Hermann Buhl alcanzó la cumbre del Nanga Parbat (8.125 m) a las 19:00 h. No hubo celebración eufórica; solo la fría constatación de que la noche era inminente y él estaba a kilómetros de la seguridad.
Cumplió con los protocolos documentales: tomó fotografías del horizonte y ató la bandera de Pakistán a su piolet. Anticipando que Herrligkoffer podría cuestionar su éxito, dejó el piolet en la cumbre como prueba irrefutable, una decisión que le dejaría desarmado para el descenso.
El descenso comenzó en el crepúsculo. Poco después de abandonar la cumbre, un crampón se soltó de su bota derecha. Aunque logró recuperarlo, la correa se perdió en el abismo, obligándole a fijarlo precariamente con cordones de repuesto o cuerdas de su sobrepantalón. Esto ralentizó su marcha drásticamente.


Hermann Buhl en el Nanga Parbat. Foto: desnivel.com
 

4.8 El vivac de pie y las alucinaciones

La oscuridad total lo atrapó a 7.900 metros, en una cornisa estrecha e inclinada. Sin equipo de vivac, sin su mochila (que había dejado más abajo) y sin ropa de abrigo adicional, Buhl se vio obligado a pasar la noche de pie, apoyado contra la roca y aferrándose a un pequeño agarre con una mano para no caer al vacío.
Buhl se detiene. Encuentra un bloque de roca inestable en una pendiente de 60 grados. No hay espacio para sentarse o acostarse. Debe pasar la noche de pie, apoyado contra la roca, aferrándose con una mano para no caer al vacío del Rupal.
Durante esta noche interminable, Buhl experimentó alucinaciones vívidas, un fenómeno conocido como el "efecto del tercer hombre". Sentía la presencia de un compañero que lo guiaba y escuchaba voces. Estas alucinaciones fueron probablemente producto de la hipoxia cerebral severa, la deshidratación extrema y los efectos psicoactivos de la metanfetamina.
Sobrevivió gracias a una calma atmosférica "sobrenatural"; cualquier viento habitual a esa altura lo habría matado por hipotermia en cuestión de horas.
Al amanecer, consumió tres tabletas más de Pervitin para movilizar las últimas reservas de energía necesarias para el descenso final. Llegó al campo V a las 19:00 h  del 4 de julio, 41 horas después de haber partido. Su rosto estaba devastado por el sol y la edad parecía haberle caído encima de golpe; había sufrido graves congelaciones que le costarían dos dedos del pie.


La expedición camino de Karchi. De izq. a der.: Hermann Buhl, Fritz Aumann, Dr. Walter Frauenberger, Hermann Kollensperger, Kuno Rainer, Dr. Karl Herrligkoffer, Albert Bitterling, Hans Ertl y Otto Kempter (sentado)
 

4.8.1 La Cronología de lo Imposible: 3 de Julio de 1953
 

En palabras de Reinhold Messner, una hazaña "cincuenta años adelantada a su tiempo".
01:00 - 02:00 AM (Salida): Buhl se despierta en el campo V. El cielo está despejado y estrellado. Otto Kempter, afectado por la altitud y la letargia, tarda en moverse. Buhl, impulsado por una urgencia visceral, decide no esperar. Prepara su mochila con lo mínimo: algo de fruta seca, tabletas de dextrosa, la bandera de Pakistán y dos tipos de medicamentos críticos: Pervitin (metanfetamina) y Padutin (para la circulación sanguínea y contra la congelación). No lleva oxígeno suplementario ni cuerda. Deja parte de su comida (tocino) a Kempter, esperando que este lo alcance.
07:00 AM (El Silbersattel): Buhl alcanza la Silla de Plata (Silbersattel) a 7.450 metros. Mira hacia atrás y ve a Kempter llegando a la meseta, pero Kempter colapsa de agotamiento y decide regresar. A partir de este momento, Buhl está completamente solo en la montaña, a una altitud donde la ayuda es imposible.
Mediodía (La Meseta Plateada): Buhl cruza la interminable Meseta Plateada (Silver Plateau), un desierto de hielo de tres kilómetros bajo un sol abrasador. El calor es paradójicamente insoportable debido a la radiación y la falta de viento. Deja su mochila cerca de la brecha Bazhin para aligerar peso, cometiendo el error de dejar su suéter extra dentro.
Tarde (La Zona de la Muerte y el Pervitin): A 7.800 metros, bajo la antecima, siente que sus fuerzas se agotan. Es aquí donde interviene la farmacología. Buhl toma dos tabletas de Pervitin y bebe té de coca.
El Pervitin, una anfetamina utilizada por los soldados alemanes en la guerra, suprime su sensación de fatiga y miedo, permitiéndole continuar más allá de los límites fisiológicos seguros. Sin embargo, esto aumenta el riesgo de deshidratación y golpe de calor.
19:00 PM (La Cumbre): Tras 17 h de escalada, a menudo arrastrándose a cuatro patas en los tramos finales de roca, Hermann Buhl alcanza la cumbre del Nanga Parbat (8.125 m). Es el primer ser humano en realizar una primera ascensión a un ochomil en solitario. No siente euforia, solo una apatía distante. Toma fotos (solo una saldrá bien), clava su piolet con la bandera y, fatalmente, deja el piolet allí como prueba, descendiendo solo con sus bastones de esquí.
 

El Retorno (4 de Julio)
 

Al amanecer, Buhl está vivo, pero sus pies han perdido sensibilidad (congelación severa).
Continúa el descenso bajo alucinaciones constantes. Pierde la noción del tiempo. Finalmente, a las 19:00 horas del 4 de julio, 41 horas después de haber partido, llega tambaleándose al Campo V.
Hans Ertl sale a recibirlo. La fotografía que toma en ese momento es icónica: muestra a un hombre de 29 años con el rostro de un anciano de 80, la piel quemada, los ojos hundidos y una expresión de haber visto el más allá. Sus primeras palabras fueron de una simplicidad aterradora: "Gerade noch..." (Apenas...).

La supervivencia de Buhl esa noche se debe a tres factores cultivados en los Alpes:
1. Resistencia al frío: Desarrollada en vivacs como el de la Marmolada invernal.
2. Fortaleza mental: Entrenada en la soledad del Watzmann y el Badile.
3. Suerte meteorológica: Una calma inusual esa noche evitó que el viento lo matara.

Consecuencias y Conflicto: El nacimiento del mito


Hermann Buhl vuelve a casa victorioso. La alegría es cierta y merece entrar a hombros, como también que no podía andar a causa de las congelaciones. Foto: desnivel.com
 

4.10 La recepción en el campo case y la disputa nacionalista

El regreso de Buhl al Campo Base no fue recibido con la calidez de un héroe. Herrligkoffer reaccionó con frialdad y hostilidad. Su pregunta inicial fue un lacónico "¿Bueno, cómo te fue?". La tensión se exacerbó por el hecho de que Buhl, un austriaco, había plantado la bandera de Pakistán y la de su club de Innsbruck, pero no la bandera alemana. Para Herrligkoffer, el éxito individual de Buhl socavaba su liderazgo y la narrativa nacionalista de la expedición.
 

4.11 La batalla legal y "Peregrino del Nanga Parbat"
Tras el regreso a Europa, Herrligkoffer intentó hacer valer el contrato de exclusividad, demandando los derechos sobre la historia de Buhl. Esto desencadenó una serie de litigios. Buhl, sintiéndose traicionado por la maquinaria burocrática del alpinismo organizado, escribió su autobiografía Achttausend drüber und drunter (publicada en inglés como Nanga Parbat Pilgrimage). El libro no solo sirvió para financiar su defensa legal, sino que se convirtió en un manifiesto de su filosofía alpinística, influyendo profundamente en futuras generaciones.


46 años permaneció el piolet de Hermann en la cumbre del Nanga Parbat. Foto: Archivo del Club Alpino Alemán y Austriaco

 

Capítulo V : Broad Peak 1957 – La invención del estilo alpino


Cuatro años después del Nanga Parbat, Buhl regresó al Karakórum con una visión radicalmente diferente. Su experiencia con las grandes expediciones pesadas le había convencido de que el futuro residía en la velocidad y la autonomía.
 

5.1 El conflicto legal y la recuperación
El triunfo en el Nanga Parbat tuvo un costo alto. Buhl sufrió la amputación de dos dedos de los pies debido a la congelación. Además, se enfrentó a una amarga disputa legal con Herrligkoffer sobre los derechos de la expedición y la narrativa del libro. Herrligkoffer intentó desacreditar su acción solitaria como insubordinación. Buhl respondió con su obra maestra autobiográfica, Achttausend drüber und drunter (Peregrino del Nanga Parbat), donde expuso su filosofía vital.


Hermann Buhl en el Broad Peak. Foto: Kurt Diemberger
 

5.2 El concepto de "Westalpenstil"
La Expedición Austriaca al Karakórum de 1957 al Broad Peak (8.047 m) fue la antítesis de la de 1953. Organizada por Marcus Schmuck, el equipo estaba compuesto solo por cuatro alpinistas: Schmuck, Fritz Wintersteller, Kurt Diemberger y Hermann Buhl.
Recuperado y motivado por el deseo de purificar el estilo himaláyico, Buhl concibió una nueva forma de expedición. Rechazó los ejércitos de porteadores y el oxígeno. Quería aplicar el estilo de los Alpes Occidentales en el Karakórum: un equipo pequeño, autosuficiente, rápido.
En 1957, se unió a una expedición austriaca al Broad Peak (8.051 m) junto a Marcus Schmuck, Fritz Wintersteller y Kurt Diemberger. Aunque Schmuck era el líder oficial (debido a la política del Club Alpino), Buhl era el líder espiritual y estratégico.

Innovaciones tácticas:
● Ausencia de porteadores de altura: A diferencia del Nanga Parbat, donde los Hunzas llevaron cargas hasta el campo IV, en el Broad Peak los propios alpinistas portearon todo el equipo por encima del Campo Base. Esto eliminó la dependencia de personal externo y redujo drásticamente el costo y la complejidad logística.
● Sin oxígeno suplementario: Se decidió desde el principio prescindir del oxígeno, confiando en la aclimatación natural.
● Autonomía total: No había un líder "no escalador" en el Campo Base. Las decisiones se tomaban sobre el terreno.

Este enfoque, denominado Westalpenstil, es considerado el precursor directo del "estilo alpino" moderno en el Himalaya.


Hermann Buhl al Campo 1 del Broad Peak, 1957. Foto: Kurt Diemberger


Hermann Buhl. Foto: Kurt Diemberger
 

5.3 Tensiones y triunfo

La expedición fue revolucionaria. No utilizaron porteadores de altura por encima del campo base. Los propios alpinistas cargaron las tiendas y suministros a través de la nieve profunda, un esfuerzo físico brutal que desgastó las relaciones. Hubo fricciones significativas entre el dúo Schmuck-Wintersteller y el dúo Buhl-Diemberger. Schmuck y Wintersteller, más fuertes físicamente en ese momento (Buhl aún sentía las secuelas del Nanga Parbat en sus pies), a menudo se adelantaban.
A pesar de la filosofía compartida, surgieron tensiones internas. Marcus Schmuck y Fritz Wintersteller, ambos en excelente forma física, formaron una cordada fuerte y rápida. Buhl, aún sufriendo las secuelas de sus amputaciones en el Nanga Parbat y problemas de salud, se emparejó con el joven Kurt Diemberger.
Tras un primer intento fallido a finales de mayo donde alcanzaron una antecima debido a la niebla y el agotamiento, el equipo lanzó un segundo ataque el 9 de junio de 1957.
3. El grupo de vanguardia: Schmuck y Wintersteller alcanzaron la cumbre principal primero, demostrando la eficacia de su preparación.
4. La lucha de Buhl: Buhl ascendía con dolor severo en su pie derecho. En un gesto de altruismo táctico, sugirió a Diemberger que continuara solo para asegurar la cumbre.
5. El regreso de Diembrerger: Diemberger alcanzó la cima y, al descender, se cruzó con Buhl. En lugar de continuar bajando, Diemberger volvió a subir con Buhl, acompañando a su mentor hasta la cumbre al atardecer.
Con este éxito, Hermann Buhl se convirtió en la primera persona en la historia en realizar dos primeras ascensiones a ochomiles (Nanga Parbat y Broad Peak), consolidando su estatus de leyenda.


Hermann Buhl asciende a la cima del Broad Peak, 1957. Foto: Kurt Diemberger
 


Hermann Buhl en el Broad Peak. Foto: Kurt Diemberger


Capítulo VI Chogolisa – El Último Paso (1957)
 

La ambición de Buhl no se detuvo en el Broad Peak. Mientras Schmuck y Wintersteller realizaban una ascensión rápida al Skil Brum (7.360 m), Buhl y Diemberger pusieron sus ojos en el Chogolisa (7.654 m), una montaña de elegancia estética conocida por sus aristas de nieve inmaculada y enormes cornisas.


6.1 La ruptura del euipo
Tras el Broad Peak, el equipo se fracturó definitivamente. Schmuck y Wintersteller partieron para escalar el Skil Brum (7.410 m) en una ascensión rápida, dejando a Buhl y Diemberger con la tarea de limpiar los campamentos, un hecho que generó resentimiento. Liberados de la dinámica grupal tóxica, Buhl y Diemberger decidieron intentar el Chogolisa (7.665 m), una montaña virgen de una belleza arquitectónica sublime, conocida como "Bride Peak".

Ascendiendo el Chogolisa al fondo se ve la mortal cornisa, Karakorum, Pakistán

Ascendiendo el Chogolisa al fondo se ve la mortal cornisa


6.2 El intento "Ilegal"
Es importante señalar que, según algunas fuentes, este intento al Chogolisa no estaba explícitamente cubierto por el permiso original de la expedición, lo que más tarde causaría complicaciones diplomáticas.


6.3 El Accidente del 27 de Junio
Su intento al Chogolisa fue en el más puro estilo alpino: una tienda, mochilas ligeras, ataque rápido. El 27 de junio, a 7.300 metros, una tormenta repentina los envolvió. La visibilidad se redujo a cero (whiteout). Decidieron retirarse.
Diemberger iba delante. Buhl le seguía a unos pasos. No estaban encordados en ese momento preciso, una decisión táctica para moverse rápido en terreno que consideraban moderado, pero fatal en condiciones de nula visibilidad. La arista del Chogolisa está formada por inmensas cornisas de nieve que cuelgan sobre el vacío.
En un instante, Diemberger sintió una vibración. Se giró. Buhl no estaba. Solo quedaban sus huellas en la nieve, que se desviaban ligeramente hacia el borde y terminaban abruptamente en una fractura fresca de la cornisa. Hermann Buhl había pisado demasiado cerca del borde invisible y la montaña se había roto bajo sus pies, lanzándolo a una caída de 900 metros por la cara norte.

Hermann Buhl mirando hacia el Chogolisa, Karakorum, Pakistán. Foto: Libro Entre Cero y Ocho Mil Metros

Hermann Buhl mirando hacia el Chogolisa. Foto: Libro Entre Cero y Ocho Mil Metros

 


6.4 La búsqueda y el mito
Diemberger, horrorizado, descendió solo para dar la alarma. Schmuck y Wintersteller realizaron un intento de búsqueda en la base de la pared días después, pero las avalanchas constantes y la inmensidad de la cara norte hicieron imposible cualquier recuperación. El cuerpo de Hermann Buhl nunca fue encontrado. Permanece en el hielo del Karakórum,
cumpliendo su propia profecía escrita años antes: "¿Yo no pertenezco a las montañas? ¡Por qué, no podría seguir viviendo sin ellas!".


6.5 El impacto del Pervitin y laética
El uso de metanfetamina en el Nanga Parbat debe entenderse en su contexto histórico. No se consideraba "dopaje" deportivo con la connotación negativa actual, sino una herramienta de supervivencia médica, similar al oxígeno. Sin embargo, demostró la disposición de Buhl a utilizar cualquier recurso disponible para superar los límites fisiológicos, una decisión que tuvo efectos secundarios psicoactivos profundos durante su vivac.

Kurt Diemberger. Foto: Libro Entre Cero y Ocho Mil Metros
Kurt Diemberger. Foto: Libro Entre Cero y Ocho Mil Metros

 


Hermann Buhl en el Karakorum, durante el primer intento de ascenso con Kurt Diemberger al Chogolisa. Foto: Picture Alliance

 

Conclusión: El Legado del Absoluto y La Sombra del gigante
 

Hermann Buhl no fue simplemente un alpinista; fue un filósofo de la acción. Su legado reside en haber roto la barrera psicológica de lo que era posible en solitario y sin oxígeno. Al introducir el estilo ligero y rápido, prefiguró el alpinismo moderno de figuras como Reinhold Messner (quien lo consideraba su ídolo máximo) y Ueli Steck. Su vida demuestra que la voluntad humana, alimentada por una pasión obsesiva y, en ocasiones, por ayudas farmacológicas extremas en situaciones de supervivencia, puede trascender las limitaciones biológicas. Buhl murió como vivió: en el filo de una arista, caminando hacia lo desconocido, sin ataduras.

Hermann Buhl fue un visionario que operó en la intersección de dos épocas. Su muerte prematura en el Chogolisa privó al mundo del alpinismo de ver su evolución completa en la década de 1960. Reinhold Messner, quien más tarde perfeccionaría el estilo alpino puro, ha declarado repetidamente que Buhl estaba "cincuenta años adelantado a su tiempo" y que su enfoque sin compromisos sentó las bases para el alpinismo moderno de dificultad.



Hermann Buhl con su esposa Eugenie y su hija Kriemhild antes de partir hacia Broad Peak en 1957. Foto: ZUMA press


La figura de Buhl trasciende las estadísticas de cimas alcanzadas. Representa la transición del alpinista como soldado nacional al alpinista como atleta y filósofo individual. Su legado reside no solo en las rutas que abrió, sino en la demostración empírica de que la mente humana, impulsada por una voluntad absoluta, puede sostener al cuerpo mucho más allá de los límites teóricos de la supervivencia.
 

Hermann Buhl no inventó la escalada en solitario, pero la elevó a un nivel de exigencia y compromiso que no tenía precedentes. Sus ascensiones en los Alpes, desde la Maukspitze hasta el Watzmann, forman un continuo lógico donde cada escalada añadía una capa de capacidad —técnica, física, mental— necesaria para el siguiente paso. La velocidad en el Badile le dio la confianza para el ataque rápido en el Nanga Parbat; el frío en la Marmolada le reparó para el vivac a 8.000 metros. Su legado es la demostración empírica de que el factor limitante en el alpinismo no es la montaña, sino la mente y el cuerpo del escalador, y que ambos pueden ser moldeados a través de una voluntad inquebrantable para superar lo "imposible".

La evolución de Buhl entre 1953 y 1957 refleja la transformación del alpinismo mundial.

Botas de Hermann Buhl del Naga Parbat. Foto: Alperverein-Museum Innsbruck


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