Medio Ambiente · Impacto Ambiental

La mujer y la protección de la naturaleza

Les compartimos historias inspiradoras de valientes mujeres que defienden a la naturaleza a veces en forma individual y otras creando organizaciones, promoviendo asi cambios de paradigmas en el cuidado del medio ambiente, a lo largo de todo el planeta

Claudia Iturralde

Edición: CCAM



La revista ha incorporado esta sección de plantas con propiedades medicinales que se encuentran en la montaña, con el propósito de aportar información para su conocimiento a los efectos de contribuir al compromiso con el medio ambiente.

 

En el mes de la mujer queremos recordar a algunas mujeres que expusieron sus vidas para protección del medio ambiente, de los bosques llegando hasta subir y permanecer largo tiempo en un árbol para protegerlo de la tala.

Muchas historias de muchas mujeres con un solo y mismo propósito, el hacer el bien al planeta.

Desde hace mucho tiempo la mujer ha sido la promotora de cambios de paradigmas, ellas y su nivel creativo hicieron y formaron organizaciones de lucha, en defensa y al cuidado de nuestro querido planeta.

Mujeres en la Amazonia, Bolivia

El movimiento Chipko

Este movimiento en la actualidad está repartido en todo el mundo. Comenzó en India y la valiente lucha de estas mujeres todavía continúa, por la conservación de los bosques y en contra del monocultivo de árboles en las regiones del Himalaya.

Se inspiró en una lucha que ocurrió en la India hace más de 300 años y que tenía a una mujer como líder. En aquella época, integrantes de las comunidades Bishnoi y Rajasthan sacrificaron sus vidas al intentar salvar los árboles sagrados khjri, abrazandolos. En la década del 70, el movimiento Chipko, un movimiento integrado por mujeres, realizó acciones de resistencia de forma parecida: abrazando árboles para resistir las acciones de grupos de madereros.

El movimiento utilizó entre otras cosas un poema compuesto en aquella época que decía: “Abraza nuestros árboles, sálvalos de su caída. El dominio de nuestras montañas, sálvalo de la depredación”.

La primera acción del movimiento Chipko fue en 1973, cuando los pobladores de la comunidad Mandal se adentraron en los bosques, para salvar 300 árboles de fresno que iban a ser talados por una empresa. Los motosierristas, al ver a la comunidad de mujeres organizada y determinada a abrazar los árboles, desistieron de talarlos.

En el proceso previo a las firmes acciones de las mujeres, ellas examinaron e identificaron claramente las causas de la desforestación en sus territorios.

Analizaron que esas actividades destructivas como la tala de árboles, provocaron inundaciones y erosión de los suelos, afectando directamente las actividades económicas tradicionales como la agricultura y la ganadería.

La desaparición de árboles nativos, en especial el banj, contribuyó decisivamente con el deterioro ecológico. Sustituyendo los banj por el monocultivo de pino empeoraba todavía más la estabilidad.

El desequilibrio ecológico afectaba, sobre todo, a las mujeres, ya que ellas realizan el 98% de las actividades agrícolas y ganaderas, una realidad muy común en todo el mundo. En un contexto de aumento de los aserraderos y de la explotación de los bosques, el movimiento Chipko se dio cuenta de que la conservación de los bosques era esencial para la continuación de las actividades económicas de las cuales dependían. Afirmó una de las líderes: “…hoy día veo con claridad que establecer aserraderos en las montañas es una forma de adherir al proyecto para destruir a la Madre Tierra. Los aserraderos tienen un apetito infinito de árboles y arrasan con los bosques para satisfacerlo.

El movimiento mostró la importancia de la lucha y la acción de las mujeres, por la conservación de los bosques, en la lucha por la ecología. En aquel momento porque a la par que las mujeres defendían los árboles, enfrentaban a sus propios maridos que trabajaban en las actividades de tala de árboles.
 

Movimiento Chipko, India

Shobita Jain nos comenta que el movimiento Chipko ha atraído la atención mundial. La imagen de campesinas pobres de las regiones montañosas de la India septentrional formando corros (círculos formados por un grupo de personas, especialmente para hablar o rodear algo o a alguien) en torno a los árboles para evitar que los talen es romántica y conmovedora.

En el caso de la participación de la mujer en el movimiento Chipko, se dan los dos objetivos. («Chipko» es una palabra hindi que significa «abrazar» y se emplea para calificar a este movimiento ya que las campesinas literalmente abrazan a los árboles, interponiendo sus cuerpos entre ellos y los leñadores para evitar que los talen.).

El movimiento Chipko es una iniciativa ecológica que persigue la conservación de los bosques y, por consiguiente, el mantenimiento del equilibrio ecológico tradicional de la región situada al sur del Himalaya, donde los montañeses han mantenido siempre una relación positiva con el ambiente.

La movilización colectiva de las mujeres de las regiones montañosas, querían preservar los bosques y esto ha creado una situación de conflicto respecto de su situación en la sociedad.

Los desastres ambientales ocurridos en las zonas montañosas por la tala de árboles era la gran preocupación de la mujer india, ya que ellas eran las que se encargaban de la agricultura, la ganadería y el cuidado de los niños, perdían todo lo que poseían por las constantes inundaciones y corrimientos de tierras, los daños que sufrían y la deforestación de las laderas de las montañas por intereses comerciales. Por lo tanto, un elemental deseo de supervivencia hizo que las mujeres apoyaran al movimiento.

Las mujeres que participaron en las reuniones, marchas y otros programas Chipko han tomado conciencia de sus potencialidades y exigen una participación en el proceso de adopción de decisiones a nivel de la comunidad.

Este movimiento es uno de los numerosos movimientos ecológicos «populares» nacidos en los últimos 10 a 20 años. La preocupación básica del movimiento Chipko es la propia supervivencia de la población de las regiones montañosas.

Niñas en India abrazando un árbol

Gaura Devi, organizó a las mujeres de Lata, su aldea, para que enfrentaran a los trabajadores de la compañía que había ganado la subasta para la tala de los árboles. Fue una situación que forzó a las mujeres a entrar en acción, lo que hicieron con firmeza y gran valentía. Gaura Devi describió posteriormente el encuentro de forma gráfica, comentando la rudeza de algunos hombres y cómo se enfrentó a uno de estos trabajadores que empuñaba un fusil. Le intimó a que disparara si quería cortar los árboles, ella y sus compañeras obligaron a los hombres a retirarse.

Después de esta manifestación de fuerza de las mujeres, el Gobierno decidió establecer un comité. Después de dos años de trabajo, el comité informó de que el bosque de Reni era una zona ecológicamente importante y que no debía cortarse ningún árbol en esa región. El Gobierno prohibió la tala durante diez años en una superficie de más de 1.150 km 2.

Las mujeres de Dongri Paintoli, no se limitaron a tomar una decisión en ausencia de hombres sino que se enfrentaron a las decisiones adoptadas por éstos. Aunque tuvieron que hacer frente a la oposición de los hombres, mantuvieron su actitud. Este hecho representa indudablemente un importante paso adelante en la participación de las mujeres en el movimiento Chipko.

En Gopeshwar las mujeres han constituido una cooperativa propia, Mahila Mandal, con la finalidad de proteger los bosques de los alrededores.

Sólo cabe decir que los casos de Reni y Dongri Paintoli y la organización de las mujeres en el Mahila Mandal de Gopeshwar muestran las potencialidades latentes de organización y movilización de los recursos por parte de mujeres dinámicas. Un análisis de los períodos de crisis muestra cómo se enfrentan las aldeanas con sus problemas: cuando mujeres con iniciativa ofrecen nuevas ideas y métodos para resolver los problemas, las demás responden con rapidez.

La participación de las mujeres en el movimiento Chipko, puede provocar cambios en las relaciones entre los sexos en la sociedad.

La liberación de la espontaneidad y la creatividad de las campesinas de Garhwal aumentan la conciencia de la población en relación con el ambiente.

Si se desea cambiar la situación social y política, las mujeres han de considerarse esenciales. De ahí la necesidad de estudiar la participación de las mujeres en los movimientos sociales.

Salvar los árboles es sólo una primera etapa en la lucha del movimiento Chipko. El verdadero objetivo es salvarnos. Nuestro futuro está unido a los árboles.”

En consecuencia, el movimiento es en gran medida un movimiento feminista.

Cuando vino a la Argentina, representando y colaborando con el movimiento Chipko, Vandana Shiva, en junio de 2016 en un reportaje nos dijo:

“Hay que crear un nuevo paradigma basado en la construcción de saberes regidos, justamente, por una visión más científica del mundo, no estrecha, irreflexiva y limitada como la que sale de la necesidad de aumentar ganancias; sino curiosa, interdisciplinaria, altruista, como la que condujo a la ciencia antes de esta tremenda modernidad”

“Creo que es hora de reconocer que hay millones de soluciones; hay tantas soluciones como personas. Y cada persona creativa, con desatar su empatía, puede trabajar por respetar los derechos de la Madre Tierra, los derechos de la humanidad, nuestra humanidad común, la igualdad entre hombres y mujeres, blancos y negros, jóvenes y viejos”. Un mundo que garantice, nada menos, la vida en la tierra, algo que hoy, así como van las cosas, todavía está por verse.”

Ella fue la creadora en 1980 del Movimiento Navdanya. Actualmente son 122 casas de semillas en 18 provincias con 750.000 campesinos que comparten y custodian ese patrimonio.

Movimiento Chipko, India


Julia Butterfly Hill

Comentaremos acerca de esta maravillosa mujer que para evitar la tala de una sequoia milenaria se subió a ella y no bajó por dos años. Esta es la historia de esta valerosa mujer y su sequoia a la que apodó Luna.

Cuando Colón pisó América por primera vez, Luna (una secuoya de 60 metros de altura) tenía ya 500 años. El 10 de diciembre de 1997, cuando su tronco sobrepasaba los 1000 anillos, el destino y una motosierra se cruzaron en su cepa. Julia Butterfly Hill, una activista de 23 años, decidió interrumpir lo inevitable y encaramándose al árbol impidió la inminente tala. Pasó 738 días entre sus ramas y sin poner un solo pie en tierra obligó a la compañía maderera, tras durísimas negociaciones, a indultar el árbol y a todos sus hermanos cercanos.

Luna es una de las milenarias secuoyas del bosque de la ciudad de Stanford en California. A finales de 1997 la Pacific Lumber Company irrumpió en la arboleda de 60 mil hectáreas para iniciar la deforestación de uno de los ecosistemas más importantes de la zona. Pero en su camino se topó con Julia.

A los 22 años de edad Julia tuvo una experiencia traumática a modo de grave accidente de tráfico lo que convirtió a Julia en la activista verde que conmocionó a un país entero.

“Me adentre en el bosque y por primera vez experimenté lo que significa de verdad estar vivo. Entendí que yo formaba parte de aquello. Poco después supe que la Pacific Lumber Maxxam Corporation estaba talando esos bosques.

La idea era estar dos semanas hasta el relevo de un compañero. Pero esto nunca se produjo. Un pequeño equipo le suministraba con cuerdas y poleas los víveres necesarios para la travesía, incluyendo unos pequeños paneles solares para cargar el móvil con el que organizaba las entrevistas, captar adeptos para la causa o incluso hablar en directo con el senado norteamericano. Su pequeño hogar, a 50 metros de altura, consistía en una plataforma de 3 metros cuadrados cubierta por una lona impermeable, un pequeño hornillo, un cubo con una bolsa hermética para hacer sus necesidades y una esponja con la que recogía el agua de lluvia o nieve para lavarse.

La Pacific Lumber comenzó entonces a talar árboles a mi alrededor. Aparecieron helicópteros que me echaban chorros de agua. Quemaron los bosques durante seis días, el humo destrozó mis ojos y mi garganta, y me llené de ampollas. Luego montaron guardias día y noche para que no me pudieran suministrar comida. Acabé amargada, chillando, dando golpes, al borde de la locura.

En el invierno de 1998 una impresionante tormenta de más de dos semanas estuvo a punto de separar a Julia de Luna. Vientos racheados acabaron con la lona y empujaron a Julia hacia el vacío. Abrazada a la secuoya y próxima a la rendición, escuchó “la voz de la luna” recordándole que “sólo las ramas que son rígidas se rompen”. Abandonó entonces el apoyo estable para agarrar la inmadurez y flexibilidad de las verdes ramas más jóvenes que fueron las que, resistieron el envite y con ello salvaron la vida de Julia.

Salvar esa tormenta supuso un cambio de actitud. Julia se deshizo del arnés y de los zapatos y se fundió con su entorno alcanzando su apogeo espiritual.

El tiempo fortaleció la imagen activista de Julia y poco a poco fue ganándose el respeto y los apoyos de muchas organizaciones ecologistas y de los medios. El desfile de famosos que subieron al árbol a visitarla (Bonnie Raitt, Joan Báez o Woody Harrelson) fue tan grande como el impacto mediático del desafío.

El 18 de diciembre de 1999 Julia descendió de Luna con las manos verdes del musgo y los pies encallecidos, en medio de una gran ceremonia y entregando una carta. Culminó con éxito las negociaciones con la maderera quién se comprometió no sólo a respetar a Luna y todos los árboles cercanos en un radio de 60 metros, sino a incluir una política medioambiental en todos sus futuros trabajos.

Hoy en día Julia sigue al frente de un importante grupo ecologista y activista.

“Permaneciendo en la unidad, la solidaridad y el amor, sanaremos las heridas en la tierra y en cada uno de nosotros. Podemos marcar la diferencia positiva a través de nuestras acciones” Julia Butterfly Hill, “El legado de Luna”

Julia Butterfly Hill arriba de un arbol

Julia entre las ramas de Luna, la sequoia

Julia abrazando a la Sequoia

Una lucha de mujeres bolivianas

Otra historia es la de las luchadoras que protegen el bosque en la zona de Amazonía Bolivia.

Mientras partes de la Amazonía se encuentran en llamas en el mes de septiembre de 2019 en Brasil y el este de Bolivia —por incendios causados en gran medida por la quema para habilitar tierra cultivable— comunidades en el norte amazónico de Bolivia están protegiendo sus bosques mediante una serie de proyectos de empoderamiento económico.

En el norte de la Amazonía boliviana, un emprendimiento sostenible involucra a la comunidad local en el procesamiento de frutas silvestres de la selva amazónica y, al mismo tiempo, protege los bosques contra la tala de árboles y la contaminación.

“Gracias al proyecto … hemos podido mejorar nuestras vidas”, explica Justiniano “Mejoramos nuestros conocimientos, nuestra economía y, con ello, nuestras vidas y la de nuestras hijas y nuestros hijos”.

Justiniano cree que la selva amazónica es parte integral de la vida y la cultura de su gente. “Debemos cuidarlo, detener la tala de árboles, la quema…”, dice ella.

“Ahora las proveedoras y los proveedores se capacitan junto a sus familias sobre cómo cuidar el bosque, cómo proteger la madre tierra”, explica Justiniano.

La comunidad donde vive Sandra es mayoritariamente indígena, y el proyecto también incorpora sus conocimientos ancestrales en el cuido y manejo de los bosques.

“En el bosque nacimos, en él crecimos y ahora nos provee vida porque también nuestros hijos y nuestras hijas crecen aquí”, dice Justiniano. “Por eso debemos cuidarlo, evitando la tala de árboles, el chaqueo (quema) El cuidado del bosque es nuestra responsabilidad”.

La comunidad de Buen Retiro en el norte de la Amazonía boliviana.

Violeta Domínguez, Representante de ONU Mujeres en Bolivia, aseguró que estos primeros resultados del proyecto permiten el empoderamiento económico de las mujeres y de las familias encabezadas por mujeres, el fortalecimiento del territorio amazónico y la dinamización de la economía local. Destacó que, en muchos casos, el empoderamiento y la autonomía económica de las mujeres también puede contribuir a romper los círculos de violencia de género.

Una escena de las instalaciones de procesamiento del proyecto en Buen Retiro. El proyecto ha proporcionado tecnología y activos para mejorar la producción de 10 empresas dirigidas por mujeres en cuatro municipios.

Justiniana en selva amazónica. Foto: ONU Mujeres/Teófila Guarachi

Mujer en plantación en Bolivia. Foto: ONU Mujeres/Teófila Guarachi

Instalaciones del Proyecto Buen Retiro. Foto: ONU Mujeres/Teófila Guarachi

Honduras

Después del huracán Fifi en el año 1974, el gobierno hizo un llamamiento a los agricultores para que replantasen las zonas destrozadas, se presentaron grupos de mujeres para emprender la tarea. Las técnicas que se habían de emplear eran desconocidas en esta zona ya que incluían la creación de terrazas y la replantación en vez de la tradicional agricultura itinerante.


China

En 1954 plantaron un abrigo contra el viento a lo largo de toda la costa de la provincia de Kwangtung. Las mujeres que pertenecían a las comunas fomentaron la formación de grupos que plantasen árboles para proteger sus campos de cultivo de la arena que frecuentemente trae el viento que sopla.


Sudán

Un proyecto en Sudán ha logrado hacer participar a las mujeres en proyectos forestales. Crearon unos viveros dentro de sus recintos domésticos y plantaron árboles alrededor de sus casas. Algunos grupos incluso han plantado y dirigido unas plantaciones.


Corea

En la República de Corea las mujeres desempeñan un programa coreano para repoblar los campos.


Kenia

Gracias a la Consejería Nacional de la Mujer y al Movimiento para las Zonas Verdes las mujeres han desempeñado un papel significativo en varios proyectos forestales.

Movimiento Zona Verde Kenia África

Jamaica

El desempeño de mujeres Jamaicanas es importante para los proyectos que mejoran la silvicultura y protegen las cuencas hidrográficas.


Nicaragua

Una cooperativa rural de mujeres y una fundación ambiental trabajan para preservar los bosques. Si notan que algo anda mal, las mujeres forman una comisión para atender el asunto. De esta manera, están atentas por si alguien en el pueblo está cortando árboles para venderlos, hacerlos leña o carbón. Todavía confrontan a todo aquel que se acerca con intención de cortar un árbol.

“Los madereros no nos quieren, nos detestan porque estamos a favor de la Madre Tierra. “

La deforestación de estos bosques contribuye al cambio climático. Influye en la alteración del clima local porque los árboles son reguladores de la temperatura. A su vez, eso puede estar alterando el ciclo hidrológico.

No es solo el impacto ambiental, también se está afectando la salud de las personas. Por ejemplo, los campesinos que producen carbón se están poniendo en riesgo debido a la exposición constante, días tras día, a altas temperaturas.

Las mujeres protegen el bosque por voluntad propia, no porque alguien las haya convencido de hacerlo. Están conscientes de que esa cobertura forestal beneficia a la comunidad y a la agricultura que realizan.

Han hecho lo posible para que el bosque se mantenga en regeneración y que las zonas con los árboles más longevos permanezcan casi intactas.

Con estos ejemplos vemos que las redes campesinas, especialmente las mujeres, tienen un papel clave en la conservación de los bosques, pues muchas de sus actividades están vinculadas directamente con ellos.

Agua cristalina brota de las montañas de El Crucero, Nicaragua. mujeres lideran protección del pulmón verde de Managua. Foto: Carlos Morales


Argentina

MADRES DE ITUZAINGO

Este movimiento surgió en el año 2001, por la preocupación de un grupo de vecinas ante los flagelos a la salud que vivía el barrio y sus propios hijos. Las madres se organizaron, salieron a la calle a denunciar que estaban enfermando a causa de los agrotóxicos.

Las Madres de Ituzaingó es una organización de hace 20 años que se preocupan de la justicia ambiental y de los derechos humanos, formada en la ciudad de Córdoba, Argentina. La organización es conocida por cuestionar los efectos en la salud del modelo de producción agroindustrial, en particular del cultivo de soja en Argentina y la utilización intensa de plaguicidas. Las Madres reciben este nombre por el Barrio Ituzaingó donde se desarrolló el conflicto ambiental.

LAURA BORSELINO

Periodista ambiental, ecofeminista, y amiga de las aves.
“Estamos viviendo momentos efervescentes de reflexiones y de grandes cambios sociales. A nivel mundial, y particularmente en Argentina, la ola feminista se vino con todo, golpeando muros y sacudiendo viejas estructuras. Al mismo tiempo, la emergencia climática actual nos obliga a repensar nuestros modos de existir y vincularnos entre nosotras y nosotros, y con la naturaleza de la que somos parte.”

“LAS PERSONAS SOMOS LOS AGENTES DE CAMBiO”

Lo dice la profesora y magister en ciencias María Zaccagnini, investigadora argentina dedicada a biodiversidad, manejo de vida silvestre y gestión ambiental en agroecosistemas.

Su misión es fortalecer el conocimiento para mejorar las políticas destinadas a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, el bienestar humano a largo plazo y el desarrollo sostenible.

En Misiones, Peña creó una reserva privada, integrando un programa de restauración de capueras enmarcado en el Proyecto Bosque Atlántico de Aves Argentinas. Para valorar la naturaleza hay que educar...por eso debería haber una amplia gama de políticas y estrategias de educación a las sociedades urbanas y rurales para comprender mejor cómo funciona la necesidad de la gente y del propio ambiente. Ha llegado la hora de que cada habitante del planeta, cada industria con sus industriales, cada comerciante, cada agricultor, cada persona se haga cargo de su pedacito de responsabilidad en relación por los enormes problemas que afrontamos.

Hay que actuar muy activamente para cambiar las prácticas cotidianas y facilitar el proceso de recuperación de los procesos de degradación de la biodiversidad.

Madres de Ituzaingó Cordoba. Foto:
www.latinta.com.ar

La restauración de ambientes degradados, la reducción de gases de efecto invernadero, una producción agropecuaria más sostenible, una reducción o detención de procesos de desmonte, una mayor implantación de vegetación arbórea, una reducción de los combustibles fósiles y reemplazo por energías alternativas.

Si hay áreas que van a ser más secas y/o más calientes, claramente se debe realizar una planificación sobre qué tipo de agricultura o forestación deberá plantearse.

Si la comunidad, los políticos y decisores técnicos no están al tanto de lo que nuestros informes científicos están alertando, es probable que lleguemos siempre tarde a todo. y no será por falta de información, sino por desinformación de quienes son responsables.

Debemos ser creativos y estrategas para implementar campañas educativas o comunicacionales. Estamos en la era de las comunicaciones visuales y digitales, de modo que hay muchos recursos para no fallar en esto. Como sociedad debemos ponernos en sintonía y desarrollar campañas bien diseñadas para alertar sobre la tragedia de la pérdida de biodiversidad, como la que están experimentando los insectos y los anfibios, entre muchos otros grupos.

Hay muchas transformaciones que son necesarias hacer para cambiar la trayectoria del “cataclismo ambiental”. Estamos cerca de un millón de especies amenazadas. los estados, las empresas, los sectores, la gente, deberán adaptarse a cambios que deberán realizar en sus prácticas cotidianas.

Debemos aprender a hacer las cosas de otra manera para lograr las transformaciones necesarias para salvar el planeta, a la biodiversidad y a nosotros mismos como especie.

GRUPO DE ETNOBOLOGIA DEL INIBIOMA

En la Patagonia, Ana Ladio (Conicet y Universidad Nacional del Comahue), dentro de este grupo, trabaja temas vinculados a la conservación. Se enfocan en el estudio de plantas comestibles, medicinales, veterinarias, leñateras e indicadoras ambientales.

“Nos dedicamos a estudiar la utilización y conocimiento de plantas comestibles silvestres en distintas poblaciones patagónicas, rurales, urbanas, de ascendencia mapuche, tehuelche y o criollas. Para las comunidades mapuches, las plantas son elementos animados, que cumplen un rol sanador y cósmico, en consecuencia, deben ser recolectadas con respeto y sólo en las cantidades que se necesiten. esta premisa ética es clave para la conservación”.

El trabajo de campo implica paciencia, empatía y establecer un vínculo de confianza. Nuestras investigaciones han servido para visibilizar que otra ética ambiental es posible, como la Mapuche, la cual nos da normas y valores para vivir de una manera más sustentable.

Mujeres luchando por el cuidado del medio ambiente. Foto:
www.latinta.com.ar

UNIVERSIDAD NACIONAL DE MISIONES

En ella se encuentra la investigadora Norma Hilgert Grupo de Etnobiología, Instituto de Biología Subtropical (UNaM-Conicet), analiza la relación entre los pueblos y sus recursos en los bosques subtropicales de Argentina. el conocimiento y uso de plantas y mieles de monte en Misiones, Salta, Jujuy y Córdoba, y la etnobiología de comunidades locales de Misiones, donde se evalúa el factor humano en la conservación de paisajes, hábitats y especies.

“Hemos estudiado los maíces criollos cultivados en el pasado y el presente en poblaciones rurales de tres regiones de las yungas.

UNIVERSIDD NACIONAL DE LA PLATA

En esta casa de estudios está María Pochettino del Laboratorio de Etnobotánica y Botánica Aplicada, Facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata.

Su meta es el de registrar el conocimiento botánico en diferentes áreas y momentos de nuestro país. Hemos trabajado en el litoral Bonaerense, hemos profundizado en áreas protegidas, huertos periurbanos y huertos familiares, con plantas destinadas al consumo familiar y ubicadas en las proximidades de la vivienda.

UNIVERSIDAD NACIONAL DE JUJUY

Desde allí, Nilda Vignale estudia la etnoflora andina. en particular plantas medicinales, tintóreas, alimenticias y árboles frutales introducidos, los que configuran el patrimonio biocultural de la Quebrada de Humahuaca.

UNIVERSIDAD NACIOANAL DE BUENOS AIRES

María Suárez trabaja investigando sobre la etnobiología de wichís, pilagás, diaguitas y collas del norte argentino. estudian diversos temas como alimentación, magia y medicina, tintes naturales, viviendas, cultura material y léxico asociado a la naturaleza.


Brasil

Resistencia a los transgénicos en Río Grande Brasil.

El Movimiento de Trabajadoras Rurales Sin Tierra, es el movimiento social más importante en Brasil. Fuertemente organizados, con una práctica de acción directa, con más de un millón de miembros en todo Brasil, de los cuales más de cien mil familias están en los asentamientos de la reforma agraria, son una fuerza social imposible de ignorar.

Angela Cordeiro, hace muchos años, a través de una ONG, viene investigando y trabajando con agricultores en el rescate de variedades locales de maíz y frijol, en la formación de bancos comunitarios de semillas.

En sentidos similares se pronunciaron el Movimiento de los Amas de Casa, la Comisión Pastoral de la Tierra, las Mujeres Trabajadoras Rurales.

Trabajan para conformar culturas locales de consumidores que promuevan esta diversidad de cultivos en los agricultores, liberándose de la dependencia de químicos e insumos externos.

Una mujer indígena de la tribu Pataxo, Brasil.  Foto: Adriano Machado / Reuters


Chile

CON LA FUERZA DE LA TIERRA LAS MUJERES DEFIENDEN AL RÍO BÍOBÍO

Mapu Domuche Nehuen (Mujeres con la Fuerza de la Tierra). Estas mujeres son el centro de la resistencia en contra de la construcción de la represa Ralco sobre el río Bíobío. Las mujeres viven en la parte alta del Bíobío, donde yace el majestuoso volcán nevado Callaqui.

Las mujeres decidieron juntarse en 1998. El embalse de Ralco inundará 3.400 hectáreas de tierras de primera clase para la agricultura y sumergirá bosques nativos y amenazará la supervivencia de especies animales como el zorro andino, el puma, la nutria del mar sur, el cisne de cuello negro y el cóndor andino.

La ley nacional indígena impide que las compañías de desarrollo empiecen la construcción de proyectos como Ralco, hasta que la gente indígena afectada dé su consentimiento por escrito.

Aurelia Marihawan, Presidenta de la organización dijo:” Nosotros no queremos la represa, queremos que nos dejen vivir en paz.”

En Chile está también el Movimiento de Mujeres Campinas Indígenas (Anamuri)

Este movimiento contribuye al Desarrollo Integral de la Mujer Rural Indígena.


Honduras

Berta Cáceres. Líder Indígena Lenca. Fue Directora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas. Fue una activista defensora del Medio Ambiente y los Derechos de los Lencas por la tierra. Estaba en contra de las privatizaciones de los ríos y contra las represas hidráulicas, contra los proyectos mineros y madereros. Fue asesinada en el 2016, a los 42 años.


Argentina

La Organización Greenpeace nos dijo:
“El conocimiento de las mujeres, en comparación con el de los hombres, tiende a estar vinculado más directamente con el consumo de alimentos en el hogar y la salud, que es especialmente importante durante las crisis alimentarias, dice el organismo internacional.”

Las mujeres, además, tienden a desempeñar funciones específicas en las cadenas de valor de las actividades forestales y de la agrosilvicultura. Estas son importantes para sus ingresos, y a su vez para el bienestar y la seguridad alimentaria de sus hogares.

Sin embargo, la función que tienen en las cadenas de valor del sector forestal generalmente tiene escaso apoyo de los encargados de la formulación de políticas y de los proveedores de servicios.

Pero las mujeres que cuidan los bosques enfrentan una amenaza más: la deforestación de grandes reservas naturales facilita el trabajo para las empresas de la industria ganadera (que usan el espacio para el pastoreo) y para los monocultivos de aceite de palma, un recurso utilizado principalmente por la industria cosmética y de alimentos procesados.

Aunque se acusa a las y los campesinos de ser los responsables de la deforestación, la realidad es que la mayor parte es atribuible a grandes empresas privadas que venden sus cosechas de palma aceitera a procesadoras trasnacionales de alimentos aún más grandes.

Mujeres en el campo. Foto: Richard Atrero de Guzman / Greenpeace


Declaración del Movimiento Mundial por los Bosques

Publicado el 30 de marzo del 2016.

En el mes de marzo se conmemoran dos fechas importantes: el Día Internacional de la Mujer (8.3) y el Día Internacional de los Bosques (21.3).

Las mujeres cumplen un papel fundamental en la conservación y en las luchas por la defensa de los bosques, del agua y de los territorios. La mal llamada “Economía Verde”, enraizada en el sistema capitalista patriarcal, genera y profundiza las injusticias de género, impactando en especial y de forma diferenciada a las mujeres.

…Ejemplos de organizaciones y luchas guiadas por la fuerza de las mujeres son incontables. Mujeres andando juntas, aprendiendo y construyendo solidaridades y creando formas de lucha y resistencia creativa y valiente.

…Nos solidarizamos con las luchas de las mujeres en defensa de los bosques y territorios.


Mujeres que se casan con los árboles

Este acto heroico y por demás amoroso, es una sincera declaración de amor a la naturaleza, pero también un activismo poético para reflexionar.

Estas mujeres son activistas en defensa de su tierra, el casamiento con el árbol es un evento masivo realizado para sembrar conciencia sobre las evidentes repercusiones de la tala ilegal y la masiva deforestación en el estado.

Casarse con un árbol es una manera de protestar, de decir que tenemos que dejar de exterminar a la Madre Tierra todos los días, cada minuto, cada segundo.

Ellas tienen una empatía sólida hacia la naturaleza:
La ceremonia fue incentivada por el ambientalista Richard Torre, Con esta simple acción se ha logrado la reforestación de unas 40 mil hectáreas de bosques en el mundo.

Mujer casándose con el árbol


Movimiento Cinturón Verde

La presidente de este movimiento es Wanngari Muta Mathaai, que tiene en su haber más de 30 millones de árboles plantados para evitar la erosión del suelo y mejorar la calidad de vida de las mujeres que trabajaban en él. Esto le hizo recibir el apodo de la mujer árbol.

Esta mujer maravillosa nace en Kenia África en 1940. Su logro más destacado fue que ganó el Premio Nobel de la Paz en el año 2004. Fue activista política y ecologista, además de defensora de los derechos de la mujer. Murió el 25 de septiembre de 2011 por un cáncer de huesos.

Después del colegio estudió Biología en Estados Unidos y Alemania. Después volvió a Kenia a estudiar a la Universidad de Nairobi. Obtuvo el primer título de doctor como mujer africana.

En 1977 funda este Movimiento, y en el año 2004 recibió el premio Nobel de la paz por su gran aportación al desarrollo sostenible.

Además de ecologista, también llegó a ser miembro del parlamento de Kenia. En el año 2003 fue elegida ministra de medioambiente.

Pudo asistir a la escuela, algo raro para una mujer africana. Era una estudiante brillante y consiguió una beca para ir a estudiar a Estados Unidos. Allí en Kansas se licenció en Ciencias Biológicas.

Cuando regresó a Kenia muchas cosas habían cambiado. Los árboles habían sido talados. La leña para el fuego era escasa. La tierra estaba erosionada y empobrecida. Faltaba el agua potable.

Wangari Maathai

Fue la primera doctora universitaria en África del Este en 1971. Comenzó la batalla en defensa de la libertad de cátedra en un país orientado al autoritarismo y la corrupción.

Wangari comenzó el Movimiento Cinturón Verde en Kenia sembrando nueve pequeños árboles en el patio trasero de su casa.

Bajo la idea de que "no podemos quedarnos sentadas a ver cómo se mueren nuestros hijos de hambre", promovió la creación del movimiento Cinturón Verde.

Pidió ayuda a mujeres de su localidad para que la ayudaran a sembrar más árboles. En el año 2004 ya habían sembrado treinta millones de árboles y existían seis mil viveros en Kenia.

El activismo político de Wangari la lanzó al mundo de la alta política. En 1997 fue designada candidata a la presidencia de su país. En 2002 fue elegida parlamentaria por una amplia mayoría de votos, tras lo cual el presidente Mwai Kibaki la nombró viceministra de Medio Ambiente.

Wangari fue arrestada y golpeada por la policía africana en numerosas ocasiones, aunque nunca se dio por vencida.

Maathai ganó el Premio Nobel de la Paz 2004 por su contribución a la paz en el mundo a través del Movimiento Cinturón Verde.

Su activismo la llevó primero a la cárcel, y después al Gobierno de Kenia. Cuando recibió el Nobel, tenía 3.000 viveros atendidos por 35.000 mujeres.

Mujeres valientes, decididas, de grandes convicciones y que protagonizaron historias inspiradoras, dejando un gran legado a la humanidad!

Wangari Maathai recibiendo el Premio Nobel de la Paz


Fuentes:

- www.periodismoenlinea.medios.com.ar

- www.salyroca.es

- www.unwomen.org

- www.fao.org

- www.greenpeace.org

- www.es.mongabay.com

- wrm.org.uy

- www.lavaca.org

 


Videos:
Defensores de la tierra - Vandana Shiva

Mujeres defensoras de la tierra y el medio ambiente

 


 


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