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Accidente fatal en julio del 2020 de dos argentinos en la Cordillera Blanca en Perú

Esta es la triste historia del rescate de los cuerpos de los argentinos Ian Schwer de 30 años y Juan Pablo Cano de 23 años, en el Nevado Caraz, en la Cordillera Blanca, donde un grupo de montañistas, de diferentes nacionalidades, trabajó en equipo logrando bajarlos exitosamente

CCAM

Edición: CCAM




El Nevado Caraz, en Áncash, Perú, fue escenario de un operativo de impresionantes dimensiones y emotivas connotaciones con el objetivo de rescatar los cuerpos de los argentinos Ian Schwer de 30 años de la ciudad de Bariloche en la provincia de Rio Negro y Juan Pablo Cano de 23 años de la ciudad de Santo Tome en la provincia de Santa Fe, los dos andinistas perdieron sus vidas cuando intentaban escalarlo.

Labores de rescate tras el accidente mortal de Ian Shwer y Juan Pablo en el Nevado Caraz, Perú. Foto: Desnivel.com


Fueron divisados ya sin vida, aún encordados, en una inmensa pared de hielo en Nevado Caraz, de 6.025 metros, uno de los picos más “técnicos” y remotos de la cordillera Blanca peruana.

Autoridades policiales locales dieron cuenta de la caída de ambos argentinos luego de ceder uno de los anclajes con que pretendían ascender la pared de hielo. Otras autoridades mencionaron la caída de bloques de hielo como factor que habría provocado el lamentable desenlace.

Juan Pablo Cano vivía en San Juan y era estudiante de tercer año de la Escuela de Guías de Montaña de Mendoza y Ian Schwer era profesor de Educación Física, miembro de la legendaria Comisión de Auxilio y Rescate del Club Andino Bariloche, y tenía a su cargo el Refugio Frey, lugar donde se encuentra una de las paredes escuelas de escalada en roca más importante y antigua de argentina.

Zona de Cordillera Blanca, Perú. Mapa: www.cordillerablanca.info


El jueves 11 de julio se conoció que Ian y Juan Pablo no habían regresado al hostel en la ciudad de Huaraz donde estaban alojados. Teniendo en cuenta que tenían previsto para entonces el regreso a Lima, de inmediato se reportó su ausencia.

Casi espontáneamente se conformó un primer grupo de avanzada que al día siguiente ya estaba en marcha hacia la base del glaciar del Nevado Caraz. Sobre el final de la jornada llegaron a destino. Y pudieron divisar los cuerpos de los dos muchachos en la pared, evidentemente sin vida.

Transmitida la triste novedad, ninguno de los convocados dudó en poner todo a disposición para recuperar de allí los cuerpos de los dos infortunados montañistas.

Ian Shwer quien falleció en el Nevado Caraz, Perú. Foto: Desnivel.com

 

Juan Pablo accidentado en el Nevado Caraz, Perú. Foto: Desnivel.com


El triste rescate

En esta época del año son centenares los montañistas que de todas partes del mundo acuden a las atractivas cordilleras del Perú, para desafiar algunas de sus difíciles cumbres. Para muchos es una especie de “contratemporada” de Aconcagua y los Andes Centrales.

Así fue entonces que, en la ciudad de Huaraz (ciudad más cercana a la Cordillera Blanca, donde se concentran todos los montañistas), ya sumaban 4 decenas los voluntarios que se fueron auto convocando para la penosa tarea dejando de lado intereses personales, planes, familias y poniendo todo a disposición: equipo, conocimientos, enseres, insumos.

Fueron 40 personas, de Argentina, Chile, Perú, Estados Unidos y España con un sólo objetivo. Sin egos, sin categorías, sin prejuicio. Trabajando en equipo, palabra tan nombrada pero no llevada a cabo en la actividad.

Dos montañistas argentinos fallecieron cuando escalaban las paredes del nevado Caraz,
ubicado en la provincia de Huaylas, en la sierra de Áncash. Foto: Facebook

 

Labores de rescate tras el accidente mortal de Ian Shwer y Juan Pablo en el Nevado Caraz (Perú). Foto: Desnivel.com


Los voluntarios

Ellos fueron: Diego Cofone, Sebastián Pelletti, James Baragwanath, Ignacio Vázquez. Matías Korten, Valeria Vargas, Angelina Di Prinzio, Augusto (CH), Felipe Randis (guía mendocino con récord en la pared Sur de Aconcagua). Beto Pinto, Diego Arcos, Agustín Furth y Matías Lara (alumnos de la escuela de guías de Mendoza). Max (Mex), Gonzalo Caturelli, Matías Sergo (porteador de Aconcagua y récordman de ascenso en velocidad). Emilio Abudi, Pablo Tapia (guía y docente de la EPGAMT). Nicolás Secul, Emilio Aburto. Chopo Díaz, Soledad Díaz, Catalina Unein, Bernardo Gasman, Raimundo Olivos, Martin Oliger. Bernardo Concha, Meg Tounly, Miluska Liz, Manuel Ponce. Iker y Eneko Pou (los dos hermanos célebres montañistas vascos, reconocidos en el mundo entero). Mark Toralles, Tom Roger, David, Gonzalo Talo, Luciana Jezabel Juárez (dueña del hostel Campo Base, en Huaraz, puesto a disposición total de los equipos de rescate), César Chusky Pajuelo, Paula Haimovich, y los integrantes de la Patrulla de Rescate de Perú.

Cada uno aportó todo el equipo y el tiempo, sin guardarse nada. Los vascos trajeron su rotopercutor, otros pusieron equipo técnico carísimo, cuerdas de 100 metros, etc. Uno dispuso su utilísimo dron (cuestan una fortuna) para cooperar en la búsqueda. El hostal Campo Base en Huaraz se transformó en centro operativo. Se consiguieron vehículos. Guías cambiaron sus planes con sus clientes para participar. Escaladores renunciaron a sus objetivos para colaborar.

Unos 40 rescatistas participaron del rescate de los cuerpos en el nevado de Caraz, Perú. Foto: Desnivel.com


Al rescate

El trabajo más complejo en el Nevado Caraz ya fue realizado. La lancha cruza la laguna Paron con los cuerpos hacia el refugio.

Las maniobras consistieron básicamente en sumar los esfuerzos y distribuirlos según la táctica definida. Con base en el refugio de la laguna Parónubicada a 4.155 metros, se armaron dos frentes. Uno para apoyar al grupo de avanzada que retiraría los cuerpos del glaciar del Nevado Caraz hasta la base de la morrena para su posterior traslado en camilla. Y otros dos grupos irían por abajo equipando el descenso.

Se montó una bajada directa de 100 metros. Desde ahí se descendió a pulso en la camilla hasta un segundo rapel. Ya estaban próximos a la laguna. Allí esperaban los botes para terminar la evacuación.

¿Qué es lo que los mueve a participar de un rescate?
¿Por qué arriesgar tiempo, negocios, equipo, y hasta la vida misma?

Se preguntaron a sí mismos los rescatistas. –“Afinidad, amistad, hermandad, que en algún momento podrías ser vos, porque lo sentía necesario, no es algo ajeno a mí, por sus familias para que pudieran despedirlos físicamente, para que vuelvan a casa”– fueron las respuestas que surgieron.

El tácito acuerdo montañés al que para ellos no es siquiera imaginable renunciar jamás. En ese momento había un objetivo: recuperar los cuerpos. Y con esa idea se gestó este rescate y evacuación.

El Nevado Caraz y a sus pies la laguna Parón, Perú. Foto: www.revistacumbres.com.ar

 

El equipo de rescate realizando las tareas de traslado de los cadáveres desde la zona donde se accidentaron hasta la laguna Parón. Foto: www.elcomercio.pe


Los Hermanos Pou relataron su experiencia

Es por todos sabida nuestra especial relación con Sudamérica, y más concretamente con Argentina, país en el que hemos realizado muchísima actividad, y el cual hemos visitado hasta en ocho ocasiones.

Por casualidades de la vida no habíamos coincidido con Ian y Juanpi hasta esta ocasión, en la que hemos tenido el gusto convivir con ellos quince días en esta bonita casa del barrio Huaracino de Marian.

Ahora visto con la perspectiva que da una tragedia de esta magnitud, nos sentimos felices de haber podido compartir con ellos esa calidad humana, esos últimos días.

Fueron jornadas bonitas, con buenas charlas, compartiendo comidas, mates, estiramientos y flexiones, con gente de diferentes nacionalidades sudamericanas, que hacían de nuestra bonita casa de Marian una verdadera “Copa América”.

Agentes de la Policía de Salvamento de Alta Montaña hallaron a los extranjeros sin vida en el nevado,
localizado a 6.025 metros sobre el nivel del mar en la quebrada Parón. Foto: www.elcomercio.pe


Asi relataron la cronología de los hechos

El martes 9 por la mañana Ian y Juanpi partieron hacia su objetivo. Lo sabemos a ciencia cierta, porque nosotros estábamos desayunando fuera de la cabaña, y les deseamos suerte mientras les invitábamos a unas magdalenas.

Nosotros lo hicimos a la mañana siguiente y no retornamos hasta el sábado 13 al mediodía. Volvimos muy contentos tras nuestra última apertura, y nos extrañó mucho que en la casa no hubiese nadie, pero el parte meteorológico había sido muy benigno, y casi todo el mundo había salido para arriba.

Al rato nos encontramos con la señora de la casa que andaba preocupada porque el resto de los argentinos Matias Korten, Diego Cofone y Angie Di Prinzio, y los chilenos, Nacho Vázquez, James Baragwanath, Sebas Pelletti y Valeria Vargas, "habían salido corriendo casi sin despedirse el día anterior”.

No le dimos mayor importancia hasta que a las 18:00 h. recibimos un email de nuestra amiga Luciana Juárez de la agencia “Andean Kingdom”, avisándonos de que se temía que Ian y Juanpi habrían sufrido un accidente mortal en el Nevado Caraz de 6.025 m, basándose en las informaciones que llegaban de la zona. Rápidamente entendimos porque nuestros compañeros de casa, habían salido corriendo el viernes alertados por el retraso que estaban sufriendo sus dos amigos en volver de la montaña.

Hacia las 20:00 h. bajamos a saludar a la gente de “Andean Kingdom” y nos encontramos con que se estaba organizando un dispositivo de rescate. Lo cierto es que estábamos físicamente machacados después de haber estado haciendo actividad cuatro días por encima de 5.000 metros, pero allí había mucha gente en nuestra misma situación, y no había mucha duda de lo que teníamos que hacer: “Tratar de ayudar a nuestros compañeros que lo necesitaban”.

Lugar del rescate del accidente mortal de Ian Shwer y Juan Pablo en el Nevado Caraz (Perú).
Foto: Desnivel.com

 

Arriesgadas maniobras de rescate en el Nevado Caraz. Foto: revistacumbres.com.ar


“Tratar de ayudar a nuestros compañeros que lo necesitaban”

Así, a las 3:00 am del domingo estábamos saliendo para la laguna Parón, a 3 horas de Huaraz. Nos juntamos alrededor de 40 personas: 7 policías de la Unidad de Alta Montaña, Tom en representación de la Casa de Guías haciendo las veces de responsable del rescate y otros 34 voluntarios de diversos países, entre los que nos encontrábamos nosotros. Nos dividimos en dos grupos claramente diferenciados: El primero ascendió hasta la base de la montaña por la vía normal mientras el otro lo hizo desde la Laguna. La idea era que mientras los primeros iban descendiendo con las camillas desde arriba se encontrarían con los segundos que habían equipado la línea de descenso desde abajo. Para cuando el primer grupo de rescate llegó el domingo a la madrugada hasta los fallecidos, nuestros compañeros de casa que habían llegado el día anterior, ya habían sacado los cuerpos fuera del glaciar (Imaginaros el trabajo tanto físico como emocional que realizaron).

Mientras este primer grupo compuesto por la Unidad de Alta Montaña de la Policía, la Casa de Guías, y algunos voluntarios, colocó a los fallecidos en las camillas y comenzaron a descenderlos, el segundo grupo, que entramos desde abajo, buscamos un paso entre las rocas para ir a su encuentro. Tuvimos que montar dos rápeles, el primero de hasta 100 metros.

El encuentro entre unos y otros se efectuó algunos metros por encima de la línea de rápeles, con lo que para cuando llegamos a esta zona que entrañaba mucha dificultad técnica, el número de efectivos era muy grande, con lo que esta parte se llevó a cabo con todas las garantías. De aquí hasta la laguna Parón, donde se metieron las camillas en una lancha, y se les llevó hasta el refugio donde esperaba el juez de guardia.


¿Dónde estaba el helicóptero?

No vamos a negar que se echó en falta un helicóptero. Es difícil de comprender que en toda la Cordillera Blanca no haya un solo helicóptero a disposición de los profesionales que tienen que realizar estos rescates. De haberlo se minimizaría el riesgo que corren los profesionales y voluntarios que participan en cada operativo.

La laguna Parón, con el nevado de Caraz de fondo, en Perú. Foto: Shutterstock

 

El trabajo más complejo en el Nevado Caraz ya fue cruzar la laguna Paron con los cuerpos hacia el refugio.
Foto: revistacumbres.com.ar


Conclusiones

La primera es que sendos alpinistas argentinos eran gente reconocida, fuerte y experimentada, que se encontraba haciendo una actividad de mucha envergadura. La segunda es que a nuestro parecer el rescate fue brillante, y se llevó a cabo de una manera muy profesional, empezando por los compañeros de Ian y Juanpi, que fueron los primeros en acudir al auxilio aun a riesgo de sus vidas (La zona donde se encontraban los cuerpos estaba muy expuesta a la caída de materiales).

Desde “Andean Kingdom”, con Luciana Juárez a la cabeza, que apenas ha dormido los últimos días, haciéndose cargo de la organización del operativo primero y la llegada de los familiares después, y acabando por gestionar gran parte de los trámites burocráticos una vez recuperados los cuerpos. La Policía de Alta Montaña que realizó un trabajo muy riguroso y profesional, muy por encima incluso de lo meramente exigible. La Casa de Guías, a través del jefe del rescate Tom, que voluntariamente dirigió toda la operación de una manera impecable. Los 35 voluntarios entre los que nos encontrábamos nosotros, que no respiramos hasta que vimos que el rescate se llevaba a buen puerto. Es verdad que se tomaron riesgos —-como sucede en todo rescate—- y que los alpinistas ya habían fallecido, pero no es menos cierto, que la mayoría de los que estábamos allí sabíamos lo importante que era recuperar sus cuerpos.

Cuando llevas mucho tiempo en esto y has perdido a muchos amigos (estos últimos años están siendo especialmente duros para nosotros) sabes que la familia necesita recuperar los cuerpos y cerrar un círculo, porque en caso contrario, puede ser una herida que no se cierre nunca.
Hubo mucha emoción y mucha tensión acumulada durante las más de 24 horas que duró toda la operación, porque más del 70% de los voluntarios conocían a los fallecidos y todo el mundo sabía de la importancia de recuperar sus cuerpos. «Me atrevería a decir que todo el mundo trabajó como si los chicos estuvieran  vivos»

Es una historia muy triste y sin final feliz, pero es una historia de vida, una historia de amor. La tercera conclusión que queremos recalcar, es que la montaña y su gente ha dado un grandísimo ejemplo de amor y solidaridad. El ser humano en los momentos límites es capaz de lo mejor y de lo peor, y ¡una vez más!, el mundo de la montaña ha dado lo mejor. Nuestro más sincero pésame a familia y amigos por una pérdida tan grande, estamos con vosotros. No queremos acabar este texto sin agradecer a cada una de las personas que han participado en este rescate, por su valor y su actitud ante la vida: Esperamos no dejarnos a nadie porque ¡Sois grandes!

Trasladando los cuepos de Ian Shwer y Juan Pablo en el Nevado Caraz (Perú). Foto: Desnivel.com


Despidiendo a Ian Schwer

Schwer, de 30 años, había egresado de la Universidad Nacional del Comahue como profesor de Educación Física, era miembro activo de la Comisión de Auxilio y Rescate del Club Andino Bariloche, y de un tiempo a esta parte se encontraba a cargo del Refugio Frey de esa ciudad, junto a uno de sus amigos.

“Hoy perdimos una persona importante de la familia del club, demasiado joven. Con apenas 30 años se fue haciendo lo que amaba, escalar. Miembro activo de la Comisión de Auxilio. La montaña era su lugar, Refugio Frey su hogar desde hace un tiempo en el que estaba a cargo junto a tu amigo Fede. Acompañamos a la familia en este difícil momento. Que descanses en paz Ian", así lo despidió el   Club Andino Bariloche en su página de Facebook.

Su padre lo despidió con este conmovedor mensaje "Hasta siempre querido hijo, hiciste de tu vida un culto enorme a la amistad y el compañerismo. Todos honramos tu ejemplo. Te vamos a extrañar por siempre. Desde nuevas cumbres en lo alto seguís en el corazón de todos. Que nuevos mundos de Luz te cobijen"

Ian Shwer realizando practicas de rescate en el CAX.

Foto: Facebook Comisión de Auxilio - Club Andino Bariloche

Ian Shwer en la Jornada de capacitación de rescate en el Chaltén. Unificación de protocolos de rescate.

Foto: www.clubandino.org


Quien era Pablo Cano

Conoció su verdadera pasión a los 15 años. Al por ese entonces adolescente oriundo de Santo Tomé se le despertó la curiosidad por la montaña y ese particular estilo de vida, por lo que decidió aprender en Santa Fe las nociones básicas sobre montañismo.

Tal fue el interés que le generó el deporte, que una vez que fue mayor, decidió radicarse en la ciudad de Mendoza para estudiar la carrera de Guía de alta montaña y dedicar su vida a eso. Desde ese momento se perfeccionó en una gran pasión que comenzó de la mano de Ulises Luna, en un gimnasio de escalada santafesino.

El viaje de Juan Pablo a Perú, lugar donde perdió la vida el fin de semana mientras escalaba el nevado Caraz, se dio en el marco de ese perfeccionamiento. Para otorgar el título profesional, la escuela de Guías de montaña pide, además de aprobar todas las materias, un “currículum deportivo” que incluye este tipo de travesías. El joven transitaba el último año de la carrera y decidió viajar para engrosar su CV, presentarlo, y finalmente ser guía de montaña.

El montañista Juan Pablo Cano en Chaltén. Foto: www.sinmordaza.com

Juan Pablo Cano y sus amigos en Mendoza. Foto: www.ellitoral.com


El Traslado de los restos

La madre de Juan Pablo junto a su hermano viajaron a Perú para realizar los trámites para poder repatriar el cuerpo y fue allí mismo donde se encontraron con la mamá de Ian Schwer, el otro montañista fallecido, oriundo de Bariloche.

Allí mismo además fueron recibida por un grupo de los más de 30 rescatistas que trabajaron para encontrarlos tras el accidente, quienes las guiaron hasta el pie de la montaña Caraz 1 para conocer la majestuosidad de la pared de más de mil metros de hielo vertical donde Juanpi y Ian fueron encontrados.

Por otro lado, la familia del santotomesino decidió cremar en la ciudad de Lima los restos del joven para poder ser traídos de vuelta al país. Además, como ya se había informado, para cubrir los gasto que todo, se junto fondos, por un lado amigos de Juampi realizaron una venta de alfajores santafesinos.

 A su vez La muerte de Ian Schwer, motivó una campaña solidaria para recaudar fondos y ayudar a la familia a repatriar los restos. La Comisión Auxilio del Club Andino Bariloche informó que junto a la gobernación y Cancillería Argentina trabajan para poder traer a Bariloche los restos del joven y ayudar a la familia con los gastos generados por esta situación.

El montañista Ian Shwer y miembro del CAX, Club Andino Bariloche. Foto: Facebook Willy Shwer

Despedida del montañista Ian Shwer y miembro del CAX, Club Andino Bariloche


Video:
Dos montañistas argentinos murieron al escalar el nevado ''Caraz'', Perú

 

 


Fuentes: - www.rionegro.com.ar
                    - www.revistacumbres.com.ar
                    - www.rocanbolt.com
                    - www.desnivel.com
                    - www.ellitoral.com
                    - Facebook Comisión de Auxilio del Club Andino Bariloche

 







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